| 7/1/2008 12:00:00 AM

Municipios al borde de la fusión

Más de 150 municipios tendrán que fusionarse administrativamente para salir de su insolvencia. Corozal, Turbaco y todos los municipios de Chocó están en la lista.

 

Para cumplir la ley, un grupo de 150 municipios colombianos tendrá que fusionarse. Lo que podría parecer una opción desquiciada, es un requisito legal ineludible, que además tiene un enorme sentido para las finanzas territoriales, en un momento en que nuevamente se necesita austeridad fiscal y fortaleza institucional para el manejo de las arcas públicas.

Este grupo de municipios deben empezar a pensar en asociaciones o fusiones, o proponer programas profundos de saneamiento financiero para tratar de mantenerse como entes independientes.

Los casos son muchos y muy importantes. Los indicadores de desempeño fiscal del ministerio de Hacienda muestran que los municipios de Soledad y Malambo por ejemplo, tendrán que fusionar sus administraciones con la de Barranquilla.

Algo similar debería ocurrir en el departamento de Sucre con Corozal y Sincelejo, así como con los municipios de la región de La Mojana, que deberían unirse entre sí. También se deberían fundir los municipios aledaños a Cartagena, incluyendo María La Baja y Turbaco. Carmen de Bolívar debería unirse a algún vecino próspero.

Si el de Corozal es complejo porque se trata del segundo municipio más grande del departamento, hay otros más complicados. Uno de ellos es el de los municipios del Chocó. Todos ellos estarían obligados a asociarse.

La razón legal
El decreto 4515 de 2007 le dio dos años a los alcaldes de las localidades en problemas de insolvencia financiera, para restablecer mejorar sus indicadores. Si al cabo de ese plazo continúa mostrando dificultades en sus estadísticas de viabilidad económica, los gobernadores deben fusionarlos con un municipio vecino con buena salud económica.

La tarea para los gobernadores no es un asunto opcional. Si no adelantan las fusiones, podrían ser acusados y condenados por prevaricato por omisión.

A pesar de que el plazo está vigente hasta el año próximo, los puristas jurídicos podrían señalar que el plazo para la fusión vencieron en 2004, por cuanto así lo establecía la Ley 617 de 2000, de ordenamiento territorial.

Quizás para evitar que los políticos regionales encontraran que la solución sencilla al problema era la de derogar la ley, el gobierno optó por hacer más flexibles los términos, pero ya empezaron a recordarles con seriedad a los gobernadores sobre su obligación de actuar en este frente.

¿Dónde está el ahorro?
La fusión de municipios no siempre genera ahorros enormes. Se cerrarían algunos concejos y personerías, pero se deberían nombrar alcaldes menores y ediles.

En opinión de funcionarios del gobierno, la mayor ganancia es tal vez, la de fortalecer la capacidad institucional para manejar las finanzas territoriales. Los municipios muy pequeños o los que tienen condiciones financieras muy enredadas, ganarían mucho si se alían con sus vecinos.

Podrían por ejemplo, salir inmediatamente de condiciones de iliquidez, o enfrentar mejor los problemas jurídicos de embargos y demandas que congelan sus dineros.

A pesar de que la decisión se pueda demorar unos meses más, el país debe comenzar a barajar esta opción como una forma fácil y rápida para enderezar el manejo territorial.

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