| 2/15/2008 12:00:00 AM

Motos:¿pesadilla sin fin?

El aumento desmesurado de las motos en las vías del país requiere de la intervención urgente de las autoridades gubernamentales.

En los últimos tres años, la venta de motos en el país se ha duplicado. Y a pesar de que los efectos sobre la movilidad y la seguridad vial son evidentes, las autoridades de tránsito no han reaccionado con la suficiente velocidad para controlar las consecuencias que este crecimiento desmesurado está generando en las ciudades.
 
Hoy circulan aproximadamente 1.800.000 motos en el país y si los pronósticos de los expertos se cumplen, en menos de una década podrían igualar el número de automóviles. ¿Están las ciudades condenadas a sufrir el caos que genera este boom de las motocicletas? La respuesta es no. Si se adoptan cambios en materia de regulación, prevención y educación, es posible armonizar el crecimiento de este parque automotor con la tranquilidad y seguridad de las vías. El problema es que este es un tema de una gran sensibilidad política y social, lo que ha demorado la adopción de medidas con la contundencia que la situación merece.

El crecimiento explosivo de la moto está generando inconvenientes muy grandes."El aumento de la contaminación, la accidentalidad, las víctimas fatales y los discapacitados son algunas de las consecuencias", asegura Ricardo Montezuma, experto en movilidad. El fenómeno también ha hecho más difícil la circulación en las ciudades ya que en muchas ocasiones el modo de conducción de estos pequeños vehículos causa que el conductor deba estar muy atento.
 
"Ante este panorama es evidente que tanto las administraciones locales como los responsables del tema a nivel nacional deberán insertar un capítulo especial para este asunto en sus líneas de política para los próximos años" dice Camilo Herrera, presidente de Raddar. Las acciones que urge implementar van desde hacer modificaciones al código nacional de tránsito, hasta incrementar los impuestos para este tipo de vehículos e impulsar un mayor control a las escuelas de conducción.

Sin embargo, no hay que perder de vista que la moto se ha convertido en un medio de trabajo importante, sobre todo para los estratos uno, dos y tres. Se estima que este vehículo genera aproximadamente 600.000 trabajos mediante la realización de actividades como mensajería y domicilios, entre otros. Es por eso que los expertos aseguran que por ningún motivo se debe limitar su adquisición, pero sí se debe impulsar una motorización responsable con políticas públicas claras y decisivas. Indiscutiblemente, en esta tarea hay que hacer grandes esfuerzos y asumir costos políticos importantes.

El porqué del Boom

En tan solo tres años el número de motos que circulan en ciudades como Bogotá y Medellín ha presentado un incremento abismal. La primera pasó de tener registradas en 2004 33.300 motocicletas, a 102.305 en 2007. Y en el Vallé de Aburrá hoy hay registradas 310.000 motos, mientras que a finales de 2003 habían 144.000. Las cifras de la industria también confirman el fenómeno. Según un informe presentado por el Comité de Ensambladores de Motos Japonesas, en el primer semestre del año pasado las ventas de este vehículo en el mercado interno ascendieron a 205.000 unidades, 15% más que en el mismo periodo del año 2006.

Son varios los motivos de este boom. El primero la ineficiencia y el costo del transporte público. Según Herrera "a una persona que debe moverse a su oficina todos los días y volver a casa, el sistema de transporte público le cuesta cerca de $2.000 diarios, lo que significan $40.000 mensuales, más otros $20.000 de movilización los fines de semana. Estos $60.000 son inferiores al pago mensual de la cuota de la moto, el pago de gasolina, los seguros y los impuestos de movilización". Otros motivos tienen que ver con las exenciones de las que gozan las motocicletas. No tienen ninguna restricción de tipo vehicular (pico y placa, día sin carro), tampoco pagan peajes, en algunos casos su estacionamiento es gratuito y las de menos de 125 c.c no pagan impuestos.

¿Culpables o inocentes?

Los motociclistas son, después de los peatones, quienes más se ven involucrados en accidentes de tránsito en el país. En 2007 los motociclistas muertos en accidentes de tránsito aumentaron en casi 5% en comparación con 2006 y los heridos en un 16,2%. Según Ricardo Gaviria, director de la Cámara del Soat de Fasecolda, mientras que hace tres años el 40% de los desembolsos de este seguro se hacían para cubrir accidentes que involucraban motocicletas, hoy ese porcentaje ha llegado al 65%. "Sin embargo, según las cifras, menos de la mitad de estos accidentes son causados por los conductores de estos pequeños vehículos", dice Gaviria.

Los expertos añaden que parte de las causas de la alta accidentalidad de las motocicletas se debe a una absurda regulación que las obliga a transitar por la derecha de las vías a una distancia no mayor de un metro de la acera. "De todas maneras es evidente que muchos motocicletas violan las normas de tránsito, andan en contravía y entre los carros, se suben a las aceras y otros espacios peatonales", agrega Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá.

Por otro lado, el director del Centro de Investigaciones en Ingeniería Ambiental, Enrique Behrein, asegura que a pesar de que las motocicletas consumen menos combustible, las emisiones de sustancias contaminantes producidas por ellas son mayores que las producidas por los automotores. "La situación es más preocupante cuando se trata de motores de dos tiempos, muy comunes en las motocicletas que se venden en Colombia", dice. Pero el Comité de Ensambladoras Japonesas no está de acuerdo. "Hoy alrededor del 70% del parque automotor en el país está compuesto por motos de cuatro tiempos, y estas contaminan menos de la mitad de lo que puede contaminar un vehículo normal".

Las soluciones

Para Peñalosa la única manera de reducir el uso de las motos es tener sistemas de transporte público de gran calidad y bajo costo y con él está de acuerdo Diego Reyes, subsecretario de tránsito de Medellín. "Por eso, en nuestra ciudad la estrategia número uno para evitar la compra en exceso de motos es mejorar el sistema de transporte público integrado", puntualiza Reyes.

Sin embargo, como esa es una solución de largo plazo, hay acciones que ya están en mora de ser implementadas. La primera es la reforma al código nacional de tránsito. No solo se debe reconsiderar el tema de la distancia que debe mantener el motociclista del carril derecho y darle un carril especial, sino también dejar de incluirlas en el mismo rango de las bicicletas.

Los motociclistas también deben asumir los costos reales de tener un vehículo de alto riesgo. Aunque para este año se incrementó el valor del Soat para las motos en un 10%, -regularmente se incrementa en el mismo porcentaje del salario mínimo- , "si quisiéramos cubrir los verdaderos costos de su siniestralidad habría que aumentarlo en un 30%", afirma Gaviria. Otros analistas aseguran que todas las motocicletas deben pagar impuestos, peajes, y estar sujetas a las mismas restricciones que tienen los vehículos particulares, uno de ellos el pico y placa. Sin embargo, no hay que perder de vista que todas estas medidas pueden resultar impopulares puesto que las motos se han convertido en una herramienta de movilización y trabajo para los estratos 1, 2 y 3, con lo cual muy pocos están dispuestos a asumir ese costo político.

¿Qué se está haciendo?

Aunque no a la velocidad adecuada, las autoridades nacionales y locales ya empezaron a tomar cartas en el asunto. Las campañas de revisión, sensibilización y educación que vienen realizando las autoridades de movilidad de las ciudades junto con las ensambladoras de motos y el Fondo de Prevención Vial han dado resultado. "Durante las jornadas los motociclistas reciben capacitación sobre las normas de tránsito y una completa revisión técnico mecánica de sus vehículos en forma gratuita", asegura Luis Bernardo Villegas, secretario de movilidad de Bogotá. En Medellín estas jornadas ya han dado resultados. "En 2007 la accidentalidad de motocicletas presentó un descenso del 16,49%", asegura Reyes.

El control de las escuelas de conducción es una de las soluciones más urgentes. La mayoría de estas instituciones entregan muy fácilmente el documento que certifica que el conductor que va a sacar su licencia para conducir moto está capacitado para hacerlo, sin que la autoridad de control y vigilancia -Superintendencia de Puertos y Transporte- haya hecho mucho para sancionar esta práctica. Sin embargo, el director de tránsito y transporte del Ministerio de Transporte, Jorge Pedraza, asegura que en el primer semestre de este año habrá una reglamentación de las escuelas. "Las escuelas estarán monitoreadas externamente para asegurarnos que todas las personas hagan el curso teórico y práctico. Adicionalmente los motociclistas deberán realizar un test en línea al momento de conseguir su licencia", afirma.

Los desafíos y las soluciones están sobre la mesa. Los colombianos de más bajos ingresos tienen el derecho de seguir movilizándose y trabajando en sus motocicletas. Sin embargo, también tienen el deber de asumir los costos y las responsabilidades de manejar un vehículo riesgoso, lo que contribuiría, en parte, al orden y la tranquilidad de las vías de las ciudades.

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