| 6/23/2006 12:00:00 AM

Mercosur en la cuerda floja

El ingreso de Venezuela y las disputas entre Uruguay y Argentina empujan al Mercado Común del Sur a una nueva crisis.

Una ola de incertidumbre arremete contra los bloques comerciales de América Latina. Primero fue la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), dejando un signo de interrogación en el mapa del intercambio comercial entre Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el país que gobierna Hugo Chávez. Venezuela dio luego otra estocada: se retiró del G-3, que fundó junto a Colombia y México. Después de esos golpes, la apuesta comercial de Chávez quedó clara: puso todas sus fichas en el Mercado Común del Sur (Mercosur). Ese bloque, conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay (Chile y Perú son miembros asociados), sin embargo, está en plena tormenta.

La entrada de Venezuela, que se oficializará en la próxima cumbre regional que se celebrará el 20 y 21 de julio en Córdoba (Argentina), ha trastornado el equilibrio del bloque, con Buenos Aires y Brasilia tradicionalmente como los pesos pesados. Además, una disputa comercial entre Uruguay y Argentina a raíz de la construcción de dos fábricas de pasta de celulosa, en el lado uruguayo de la frontera fluvial entre ambos países, está poniendo a prueba la resistencia de la iniciativa puesta en marcha en 1991 como modelo de integración en Suramérica.

El aterrizaje de Venezuela en Mercosur parece haber envalentonado a los socios más pequeños del bloque. El anuncio de Chávez de sus intenciones de integrarse a Mercosur estuvo acompañado de cierto simbolismo. Fue el miércoles 19 de abril. En ese momento, la detonación generada por su salida de la CAN y la entrada a Mercosur hizo que nadie se fijara en cómo Chávez la escenificó: en Montevideo, flanqueado por los presidentes de Paraguay y Uruguay, los socios menores. Los grandes ausentes fueron Argentina y Brasil, los timoneles del bloque. "Fue un mensaje envenenado", explica Carlos Malamud, especialista en temas comerciales y profesor de Historia en la universidad española UNED. "Las demandas de los socios pequeños han ido escalando desde entonces", resalta.

Chávez remató su anuncio de retirada de la CAN con la manifestación de que se iría al Mercosur, pero a "un nuevo Mercosur". Y a pesar de su status de recién llegado, las frases lapidarias de Chávez no se hicieron esperar: "si el Mercosur tiene que morir para que nazca una verdadera integración, entonces que muera", declaró. También advirtió a sus miembros que si el tratado no emprende una profunda reestructuración, poniendo mayor énfasis en los aspectos sociales de integración, podría correr la misma suerte que la CAN. Las réplicas de Brasil no se hicieron esperar. Celso Amorim, ministro brasileño de Asuntos Exteriores, durante una comparecencia en el Senado este mes, fue tajante al afirmar que "no es el Mercosur el que tiene que adaptarse a Venezuela, sino Venezuela la que tiene que adaptarse al Mercosur".

Estas nuevas rendijas en el bloque han sido utilizadas por Paraguay y Uruguay para agudizar sus quejas. De este modo, mientras el presidente uruguayo Tabaré Vázquez dijo que "el Mercosur no sirve", el paraguayo Nicanor Duarte reclamó que el Mercosur debe considerar "la igualdad de derechos de sus socios", en clara referencia al papel hegemónico de Brasil y Argentina.

Uruguay es el más desafiante ante el bloque. Flirtea con la posibilidad de comenzar en solitario negociaciones comerciales con Estados Unidos, algo que va en contravía de los estatutos de Mercosur y que podría terminar enemistándolo con Venezuela. La resolución 32 del Mercosur, aprobada hace seis años, estipula que para mantener el status de miembro pleno los integrantes del bloque no podrán negociar individualmente acuerdos comerciales o económicos con otros países. Aludiendo a esta cuestión, Vázquez señaló en Washington que en su momento Uruguay había firmado "un tratado de libre comercio con México y los presidentes Lula (da Silva) y (Néstor) Kirchner no se opusieron. Esperamos lo mismo si fuera con Estados Unidos". En caso de oposición a su propuesta, la estrategia uruguaya se centraría en cambiar su status dentro del Mercosur, pasando de miembro pleno a miembro asociado, al igual que Chile y Perú. La gran interrogante es si Venezuela tomará medidas para aislar a esos países por contar con tratados con Estados Unidos debido a la indisposición ideológica que Chávez ha demostrado hacia esos acuerdos.

Problemas constantes

El conflicto en Mercosur pone de relieve las deficiencias del bloque. Los encontronazos entre Argentina y Uruguay sobre la construcción de dos papeleras en el lado uruguayo del Río de La Plata llevan más de un año. Buenos Aires critica e intenta bloquear el proyecto, debido a la contaminación que generaría. El conflicto, que debería saldarse dentro de Mercosur, sin embargo, ha ido a parar al Tribunal de Justicia de La Haya. Esa discusión ha paralizado al bloque y frenado iniciativas para aumentar su integración comercial. También evidenció la carencia de mecanismos de Mercosur a la hora de saldar diferencias o disputas comerciales.

Tanto Brasilia como Buenos Aires tratan de dar una imagen de unidad, especialmente ante este escenario de crisis. Los desencuentros entre los dos grandes socios del Mercosur, sin embargo, han sido constantes. Argentina tiene un tratado de asociación con la OTAN y se ha opuesto a que Brasil ocupe un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Ya en la segunda mitad de los 90, a raíz de la devaluación brasileña, desde Brasilia se pidió un alejamiento del Mercosur y hace apenas un año, con otro gobierno, ha propuesto la redefinición de las condiciones de permanencia al considerar su asociación desequilibrada. Mientras Argentina siempre ha contemplado el proyecto desde el punto de vista comercial, Brasil ha intentado utilizarlo como una herramienta estratégica de su política exterior en la región. Pero la entrada de Venezuela y este último conflicto entre uruguayos y argentinos amenazan con reposicionar todas las piezas en el tablero.
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