Menos capitales para América Latina

| 4/4/2003 12:00:00 AM

Menos capitales para América Latina

Los flujos de capitales hacia la región podrían caer más, si se complica la guerra en Iraq. Colombia tiene el reto de hacer que la plata retorne y aumente la inversión.

Los flujos de capitales netos a América Latina llegarán a US$36.000 millones este año, según el más reciente estudio del Institute for International Finance (IIF), un centro de investigación especializado en finanzas globales. Los capitales privados hacia la región llevan cinco años de caída consecutiva y en 2003 apenas serán la mitad de lo que eran en 2000, lo cual implica que la región tendrá tasas de crecimiento modestas e insuficientes para aliviar la pobreza y el desempleo. En 2001, los flujos de capitales tocaron fondo, al registrar un nivel histórico de US$27.900 millones. Pero la muy probable prolongación de la guerra en Iraq amenaza con desatar una nueva caída de los flujos de capital. Este evento sería dramático, pues en los próximos cinco años se espera que los flujos de capitales netos a la región se mantengan reducidos y cerca de los niveles de 2003.

En el caso colombiano, los flujos de capitales netos son negativos, a pesar del ingreso de recursos por un monto importante. Según cifras de la balanza cambiaria publicadas en un informe reciente del Banco de la República, entre 1997 y octubre de 2002 los colombianos han llevado al exterior US$12.169 millones, a un ritmo de casi US$2.000 millones por año. Y durante el mismo período otros colombianos que mandan dinero al país a sus familiares (las remesas) y por concepto de sus inversiones en el extranjero han traído capitales en un monto de US$6.338 millones. El resultado es un flujo neto de capitales de -US$5.831 millones en ese lapso.

El gran reto es darle un giro a esta situación y encontrar formas para crecer más pero recurriendo a menos deuda externa. También es necesario incrementar el ahorro, darle más espacio al sector privado para que pueda tomar crédito en los mercados domésticos y encontrar mecanismos para fomentar la inversión. Por último, es importante que el sector financiero se torne mucho más hábil e ingenioso en el manejo de la plata que los colombianos traen del extranjero, incluyendo las remesas.



Los retos y la guerra

Ante la importante y permanente reducción en los flujos de capitales a los países emergentes y en particular a América Latina, la región tendrá que aprender a crecer a tasas superiores a las actuales recurriendo a unos menores niveles de endeudamiento externo. Un camino -sugerido por el Banco Mundial- es trabajar sobre los temas de educación, tecnología, productividad y calidad de las instituciones. Aquellos países con mejores ambientes institucionales tendrán un mayor impacto positivo de las reformas sobre el crecimiento económico.

Este cambio de mentalidad es hoy una necesidad. El mercado internacional de capitales presenta una baja tolerancia al riesgo por la desaceleración económica global, que hace que la plata prefiera quedarse en los países industriales. El resultado es que el residuo, que va a los países emergentes, se reduce dramáticamente. América Latina es la región que más ha sufrido por esta situación.

Hay un gran peligro. Si el conflicto en Iraq se prolonga varios meses, los inversionistas podrían renovar su aversión al riesgo, lo cual llevaría a una situación muy grave. De ser este el caso, América Latina se vería afectada de dos maneras. En primer lugar habría una reducción significativa de los US$36.000 millones en flujos de capitales privados netos esperados en 2003, la principal fuente de financiación de la región, junto con una menor capacidad de colocación de bonos en el exterior, la cual había comenzado a recuperarse a partir del último trimestre de 2002. Se dificultaría el cubrimiento de las necesidades de financiamiento externas, que aunque menores que en el pasado son todavía de una cuantía importante (ver recuadro).

Ante una mayor caída en los flujos de capitales privados, es muy probable que haya un ajuste por una mayor depreciación de los tipos de cambio en aquellos países con un esquema de tasa de cambio flotante, como Colombia. Al mismo tiempo, la demanda interna y la inversión tenderían a reducirse, pues el ahorro interno está en unos niveles muy bajos, un 16% del PIB en promedio en la región, como para compensar la estrechez de la financiación internacional.

En segunda instancia, América Latina se vería muy afectada si Estados Unidos no puede recuperar un ritmo superior de actividad económica. A la fecha se espera que esto ocurra a mediados de este año. Pero si esto no sucede, el desempeño exportador de toda la región sufriría. Estados Unidos todavía es el principal demandante de nuestros productos. En el caso de Colombia, Estados Unidos es el destino de más de la mitad de todas nuestras ventas al exterior. En últimas, el crecimiento de Colombia y de la región se vería afectado.



Colombia y los capitales

Colombia necesita que los flujos netos hacia el país sean positivos, y que el ahorro interno y la inversión privada aumenten para poder crecer más. La administración Uribe viene trabajando en este sentido con su programa económico, al reducir el déficit fiscal, recuperar la seguridad y alentar el retorno de la confianza para que repunte la inversión privada, que hoy es baja al estar en un 9% del PIB.

El gobierno ha buscado que el financiamiento del déficit fiscal no se coma todo el ahorro privado para que haya más espacio para que las empresas puedan tomar créditos e invertir. En la medida en que este año el gobierno está demandando menos recursos para financiarse en el mercado interno, con subastas de TES por $5 billones, la economía está avanzando en esta dirección.

Por otra parte, no se ha explorado con la suficiente profundidad la posibilidad de que el sector financiero diseñe productos novedosos para atraer mayores remesas y capitales de colombianos en el exterior. En Brasil y México vienen trabajando con éxito en esta línea. Las remesas que envían los colombianos del exterior valen US$2.430 millones al año. Por tanto, el sector financiero colombiano debería reducir sus altas comisiones y ofrecer nuevos productos para captar más clientes y construir relaciones sobre estos dineros.

La reducción del déficit fiscal para darle más espacio al sector privado en un contexto de menores flujos de capitales es la ruta crítica. De esta manera, podrá comenzar a recuperarse el ahorro interno de la economía para financiar nuevos proyectos de inversión privados. Es la única manera de entrar en un círculo virtuoso de crecimiento y reducción de la pobreza.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.