| 4/1/2005 12:00:00 AM

Más allá de los aranceles

El acceso real es el verdadero reto para los negociadores del TLC y también les plantea desafíos a los diseñadores de políticas y a los empresarios.

El potencial exportador de Colombia a Estados Unidos, especialmente en el sector agropecuario, es grande. Por ejemplo, según Fedegan, "el sector ganadero estaría en capacidad de exportar en el corto plazo 40.000 toneladas anuales de carne de res y 10.000 toneladas de derivados lácteos (a Estados Unidos), generando empleos y divisas al país del orden de US$130 millones".

En frutas, hortalizas y hierbas aromáticas también hay gran potencial. Colombia puede seguir el ejemplo de otros países latinoamericanos que han expandido su producción agropecuaria en sectores no tradicionales, como México con el aguacate y el tomate, Chile con las uvas y manzanas, Costa Rica con la piña y Brasil con el jugo de naranja. Desarrollar el potencial exportador de Colombia en los productos más competitivos en el mercado internacional es la mejor manera de impulsar el campo.

Sin embargo, en estos sectores, las principales barreras al comercio no son arancelarias. El sector ganadero colombiano, por ejemplo, necesita erradicar la fiebre aftosa y realizar grandes cambios en el sistema de sacrificio, entre otras medidas, para cumplir los requerimientos sanitarios de Estados Unidos.

La situación es diferente para productos promisorios, como el tomate de árbol, la granadilla, el maracuyá y la curuba. En este caso, Estados Unidos no ha expedido una medida sanitaria o fitosanitaria que dé acceso a su mercado. Así, en ausencia de la norma, se excluye automáticamente la posibilidad de exportar estos productos a ese país.

En ambos casos -cuando no existe la norma y cuando no estamos en capacidad de cumplirla-, la labor del sector público y de los empresarios es clave para que se consiga el acceso. Y en ambos casos, las negociaciones internacionales pueden facilitar el acceso a los productos colombianos.

Otro tipo de medidas no arancelarias también son obstáculos técnicos al comercio; entre ellas están los reglamentos técnicos, normas o procedimientos de prueba y certificación de las características, la calidad y la seguridad de un producto. Así, pueden poner en problemas sectores como el manufacturero, si no logra cumplir los requisitos para permanecer en el mercado estadounidense.



Las negociaciones

Aunque en el pasado el proteccionismo se basaba sobre todo en los aranceles, algunas investigaciones muestran que actualmente las barreras no arancelarias son el principal freno en el acceso a los mercados. Por ejemplo, en 2001, un estudio de la OECD mostraba que los gobiernos consideran que las medidas sanitarias y fitosanitarias son el principal factor que influye en la capacidad de los países para exportar productos agrícolas y alimentos a la Unión Europea (ver recuadro).

Por eso, en la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Colombia con Estados Unidos, hay mesas que negocian específicamente las barreras no arancelarias. Estas mesas son la de medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF), y la de obstáculos técnicos al comercio (OTC).

La primera, está dirigida a reducir los tiempos para el desarrollo y la aplicación de las medidas sanitarias y fitosanitarias; además, busca aminorar la incertidumbre que circunda este proceso. Con esto, casos como el de la uchuva, que tardó nueve años en tener acceso real, o el del tomate y el pimentón, cuyas solicitudes llevan más de tres años y aún no tienen acceso, pueden facilitarse y hacerse menos lentos.

Para muchos productos, como la acelga, la curuba, la feijoa, la granadilla, el lulo y la papaya, aún no hay medidas sanitarias o fitosanitarias en Estados Unidos que puedan regular su entrada desde Colombia. Por eso, el primer paso es encontrar una manera de que estas medidas se expidan cuanto antes.

Aunque la creación de este tipo de medidas es naturalmente responsabilidad del país importador, los negociadores están buscando que se agilice este proceso en Estados Unidos y proponen crear un grupo técnico permanente que trabaje en las áreas científicas y administrativas.

En casos como el de la carne, donde ya hay una medida, pero Colombia no la está cumpliendo, hay que hacer lo necesario para cumplir estas normas. Los ganaderos, por ejemplo, vienen haciendo un gran esfuerzo para erradicar la fiebre aftosa, la cual, según Fedegan, podría estar erradicada de la mayor parte del país a finales de 2006.



Obstáculos técnicos

La segunda mesa relacionada con barreras no arancelarias es la de los obstáculos técnicos al comercio.

Por ejemplo, en el sector de autopartes, es vital que las piezas cumplan ciertas garantías de seguridad, pues está en juego la vida de quienes utilizan el vehículo. En otros sectores, como el de textiles o alimentos, el etiquetado es importante y debe cumplir ciertas normas determinadas por el país importador. El sector de los plásticos también tiene reglas específicas. A esto se refieren los OTC.

En la mesa de negociación, el interés de Colombia es solucionar de manera ágil los problemas relacionados con la reglamentación de cada país, en materia de seguridad y calidad de los productos. Para esto, se quieren establecer procedimientos y grupos de trabajo que se dediquen a estos temas.

Colombia también quiere acordar formas para establecer equivalencias entre los estudios técnicos que se realizan en Estados Unidos, y los que se hacen en Colombia. De esta manera, a los productores colombianos se les puede simplificar enormemente la tarea de demostrar que sus productos cumplen los requisitos que Estados Unidos exige.



Agenda pendiente

Cada vez es más urgente que Colombia logre cumplir los estándares internacionales de producción en diferentes sectores. En esta labor es clave la función de entidades públicas, empresarios e, incluso, universidades.

En específico, en el tema sanitario y fitosanitario, la Agenda Interna que está desarrollando el Departamento Nacional de Planeación trabaja en cuatro áreas que buscan la admisibilidad sanitaria de productos colombianos en el exterior.

La primera es el fortalecimiento del Sistema Sanitario Nacional, que articula las funciones de las diferentes entidades públicas que tienen funciones sanitarias. Según Andrés Arias, ministro de Agricultura, el gobierno está "trabajando en un crédito con el Banco Mundial por US$30 millones, del cual el 25% será destinado a fortalecer el Sistema Sanitario Nacional".

La segunda es mejorar la capacidad para hacer las evaluaciones de riesgo, que son el insumo básico para hacer medidas sanitarias en Colombia. Se está buscando, además, que con el TLC sea posible presentarle estas evaluaciones a Estados Unidos, con el fin de que allá se expidan medidas para los productos que aún no las tienen. En esta área, la participación de las universidades y los centros de investigación es fundamental.

La tercera es la realización de campañas en los diferentes eslabones de las cadenas productivas, para mejorar el status sanitario en cada uno de ellos.

Por último, la cuarta área es crear un sistema de planeación para seleccionar y priorizar los mercados internacionales de mayor interés. Esto implica analizar los beneficios y los costos de conseguirles acceso a diferentes productos colombianos, y definir una estrategia de negociaciones internacionales, que maximice el impacto de los recursos que se dediquen a esto.

En cuanto a los obstáculos técnicos, es importante mejorar la infraestructura, como los laboratorios de metrología y las instituciones de capacitación técnica.

Todas estas medidas son muy vitales para que Colombia pueda poner en marcha su potencial de desarrollo. Solo en la medida en que se logre que los productos más competitivos de Colombia penetren los mercados internacionales, siendo el más importante el de Estados Unidos, Colombia podrá aprovechar al máximo sus ventajas. Ir superando las barreras no arancelarias es y será el principal reto de muchos de los sectores con el mayor potencial exportador.
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