Los retos del Caribe

| 10/27/2000 12:00:00 AM

Los retos del Caribe

La Costa tiene una fortaleza muy clara en turismo y comercio exterior. Pero tiene que mejorar sus instituciones para obtener los mayores rendimientos de estos "activos".

El potencial de crecimiento y generación de riqueza de la Costa Caribe colombiana está frenado por la ineficiencia de sus propias instituciones.

Durante el simposio sobre la economía de la Costa Caribe que realizan conjuntamente el Banco de la República, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la Universidad del Norte y Fundesarrollo quedó claro que la Costa colombiana apenas está recibiendo una mínima parte del turismo mundial que recibe toda la región Caribe y que a pesar de los logros en eficiencia portuaria, aún queda un largo camino por recorrer para que los puertos de la costa Atlántica sean verdaderos hubs del comercio latinoamericano.



El foro, que se lleva a cabo cada dos años, se ha convertido en el mejor centro de discusión de los principales temas de la región. La segunda versión del foro fue realizada a principios de octubre y contó con la participación activa de académicos del país y del exterior, así como de autoridades locales y personas interesadas en el desarrollo del Caribe colombiano.



Muchos temas se debatieron durante los dos días del simposio. Pero quizás los más importantes son el potencial turístico de la zona y su dificultad para atraer turistas, sobre todo del exterior; los avances en materia de eficiencia en los puertos; y el pésimo papel de las instituciones para mejorar los indicadores de la región, a pesar de ser esta zona la que más transferencias recibe por parte del gobierno central.



Turismo inexplotado



La región Caribe recibe anualmente cerca de 14 millones de turistas de todas partes del mundo que le dejan ingresos anuales por US$122,5 millones. Colombia, sin embargo, recibe muy poco de este turismo mundial, apenas un 0,25%, de los cuales el 31% tiene como destino la Costa Caribe colombiana.



Aparte de la mala imagen del país en el exterior, hay un elemento estructural que explica el poco dinamismo del Caribe colombiano frente a los otros destinos de la región. Mientras que en Aruba, Curaçao, República Dominicana, Jamaica, Puerto Rico y Cuba, el turismo es la actividad principal, en Colombia es apenas una actividad más. No obstante, el empuje de los empresarios locales y el apoyo de las autoridades ha permitido que la industria turística local se mantenga a pesar del deterioro de los indicadores.



Las cifras son muy dicientes. La ocupación hotelera en Cartagena, que llegó al 81% en los primeros años de los 90, hoy anda por los lados del 43%. Esto, sin embargo, no es nada comparado con Santa Marta y Barranquilla, donde la ocupación está en el 23% y 31%, respectivamente. La razón es que Cartagena ha logrado compensar la caída del turismo de sol y playa con una estrategia de turismo de convenciones y cruceros.



La riqueza histórica de Cartagena, su relativo nivel de seguridad y los resultados favorables de esta ciudad como sede de las convenciones más grandes e importantes que ha organizado el país en los últimos años (Cumbre de los No Alineados, Asamblea de Gobernadores del BID, visita del Presidente Clinton...), la han convertido en la ciudad colombiana más atractiva para este tipo de turismo, que ya participa con un 27% y es el que más ha crecido en los últimos años.



Los cruceros también han venido ganando participación desde 1993, cuando la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena obtuvo la concesión para operar el Muelle de Cartagena. El número de visitantes pasó de 9.545 en 1990 a 180.000 en 1999 y, según cálculos de la Sociedad Portuaria, debería llegar a 320.000 pasajeros en el 2002 y 400.000 en el 2005.



Puertos que ganan eficiencia



Uno de los mayores logros de la región del Caribe colombiano tiene que ver con las ganancias en eficiencia en los puertos desde su privatización en 1993. Se liquidó la empresa estatal Colpuertos y se reemplazó por varias empresas privadas eficientes y modernas que generan utilidades considerables.



En los siete años de administración privada, las operaciones de comercio exterior por los puertos del Caribe han aumentado en un 10% anual. Entre 1995 y 1999, la región Caribe movilizó el 96% de las exportaciones y el 63% de las importaciones. El crecimiento del tráfico de contenedores ha sido aún más sorprendente: 28% al año. Cartagena es el primer terminal de contenedores y el primer centro de transbordo internacional del país.



Malas instituciones



Por el lado de las grandes debilidades de la región Caribe están los pésimos indicadores en materia de salud, educación y servicios públicos, a pesar de ser la zona del país que recibe las mayores transferencias per cápita por parte del gobierno central. En salud, por ejemplo, mientras en 1999 el resto del país tenía una disponibilidad de camas hospitalarias de 12 por cada 10.000 habitantes, en las tres ciudades principales de la Costa, esta relación era de 7 por cada 10.000. En educación, las universidades están bastante rezagadas. La cobertura de acueducto y alcantarillado es de 82% y 74%, respectivamente frente a 89% y 78% para el resto del país.



El resultado del segundo foro sobre economía del Caribe es muy favorable, ya que permitió la discusión de temas cruciales y el replanteamiento de los problemas de la región. De todos los temas expuestos, queda claro que la Costa Atlántica tiene grandes fortalezas y perspectivas en turismo, como centro de comercio e incluso como polo de desarrollo industrial. Sin embargo, hay grandes amenazas que podrían poner en peligro estas actividades. Es esencial que esta región trabaje para mejorar la cobertura de servicios públicos, sobre todo si se quiere aprovechar su potencial turístico. De igual manera, los aspectos de salud y educación dejan mucho qué desear, en especial porque el Caribe es la región que más transferencias recibe del gobierno nacional.
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