| 11/26/2004 12:00:00 AM

Los compromisos financieros

Mientras en el tema de las sucursales no hay un cambio de fondo, la compra de seguros en el exterior tiene a los aseguradores en alerta.

Después de analizar el documento sobre servicios financieros que el gobierno colombiano presentó durante la V Ronda de Negociaciones en Guayaquil, Ecuador, se generó una sensación agridulce entre las empresas del sector. Por un lado, el compromiso de permitir operar sucursales de compañías financieras estadounidenses tranquilizó al sector financiero, pues se les exigiría que pusieran capital en el país para poder establecerse en Colombia, entre otras cosas, que garantizan igualdad en las reglas de juego. Pero por otro, la puerta abierta para que los colombianos adquieran seguros en Estados Unidos, tiene intranquilo al mercado asegurador, porque considera que los efectos macroeconómicos para el país, la inversión extranjera sobre su sector y la ausencia de protección al consumidor, serán las consecuencias de estos compromisos. El debate apenas se inició, pero serán los negociadores de Estados Unidos quienes dirán en la reunión de Tucson, Arizona, si aceptan o no en su totalidad las propuestas del gobierno colombiano.



Sucursales

El primer compromiso en materia de servicios financieros que adquiriría Colombia es permitir que bancos y compañías de seguros de Estados Unidos se establezcan en el país por medio de sucursales. Una forma societaria que no estaba contemplada para el sector financiero colombiano, aunque es común en América Latina.

No se permitirá -como pretendían los negociadores de Estados Unidos- que estas sucursales se apalanquen con el capital de sus casas matrices, ya que esto implicaría que operaran sin necesidad de invertir en el país.

En el documento, el país se reservó el derecho de exigir a las sucursales las mismas obligaciones en materia de capital, patrimonio técnico, margen de solvencia, manejo de reservas, entre otras cosas, que se exigen a los bancos y compañías de seguros constituidos bajo la ley colombiana. Y dejó claro que el capital y toda capitalización posterior deben ser efectivamente incorporados al país en pesos.

Esto hace que la medida no traiga grandes cambios con el esquema actual de presencia comercial por medio de filiales. La única diferencia sería que las sucursales no tendrían que establecer juntas directivas en el país. Para subsanar esto, se exige gran coordinación y colaboración entre los supervisores respectivos que garantice el intercambio de información.

"Este compromiso no implica cambios de fondo, pues el sector financiero ya está bastante abierto al capital extranjero. Estamos listos para competir siempre y cuando haya igualdad en las reglas de juego y se les exija capital local. La banca colombiana es muy competitiva pues conoce el mercado, ha venido aumentando su eficiencia y compitiendo exitosamente con entidades extranjeras", afirma Patricia Cárdenas, presidente de la Asobancaria, gremio que agrupa los bancos del país.

Por último, el gobierno se reservaría el derecho de aceptar el establecimiento de la sucursal, bajo el principio de reciprocidad. Esto significa que se acepta siempre y cuando el estado de origen de esa entidad permita a la vez el establecimiento de entidades colombianas. Esto permitirá buscar intereses más ofensivos, como la apertura de agencias de bancos colombianos en Estados Unidos para explotar temas como el de las remesas.



Seguros de Estados Unidos

El segundo compromiso es más controversial. Con él se permitiría que los colombianos adquirieran seguros en Estados Unidos. Para el Ministerio de Hacienda, esto sería formalizar una situación que hoy ocurre de modo ilegal. No obstante, para el sector asegurador, esto tendría efectos perversos sobre la economía del país, la inversión y competencia en el sector, afectando al consumidor.

Según Fasecolda, "el consumo en el exterior de seguros generaría una fuga del ahorro nacional pues las primas se irían a Estados Unidos y, por tanto, se produciría una disminución de la inversión ante las menores reservas técnicas que tendría el sector". Además, los impuestos que paga el sector asegurador a la Nación se reducirían.

Esta preocupación la comparten otros gremios como Asobancaria. "Vemos con preocupación este punto, pues podría causar un desplazamiento del ahorro privado en momentos en que viene despegando. Por ejemplo, de las pensiones voluntarias pues recordemos que en Estados Unidos se integran los conceptos de seguros y pensiones", afirma Patricia Cárdenas.

Por su parte, el gobierno consideró que casi todos los países permiten una mayor competencia del comercio transfronterizo de los seguros marítimos, aéreos y de transporte por los efectos positivos que pueden tener sobre los costos de transporte pero mantienen fuertemente restringidos los seguros de vida.

De hecho, como el capítulo de servicios se negocia bajo la modalidad de lista negativa (se puede hacer todo menos lo que enumera la lista) se excluyeron: los obligatorios, los relacionados con la salud y la seguridad social, como rentas vitalicias, previsionales de invalidez y sobrevivencia, riesgos profesionales y, finalmente, los efectuados con entidades públicas.

Para algunos aseguradores, el mayor riesgo es la proliferación de fuerzas de ventas de compañías piratas que inviten a gente a comprar seguros con condiciones muy regulares y con un sistema operativo poco claro, pues el control sería muy difícil de efectuar. Muchos otros aseguradores piensan que esta medida descremaría el mercado pues las compañías estadounidenses se interesarían por las mejores empresas y personas que serían las que pueden ir al extranjero. Como las empresas locales se quedarían con las compañías y riesgos más altos, podría haber un aumento de precios para estos consumidores.

Además, en este momento, los costos de los seguros en Estados Unidos son menores que en Colombia, debido a que los impuestos que se pagan en ese país y los índices de siniestralidad son mucho menores. Por esto, quien compra en el exterior se estaría beneficiando con el IVA, si no se ponen los mismos impuestos.

Por esto, Colombia se reservaría la facultad de imponer cargas tributarias al consumo de seguros en el exterior y quedaría prohibido que se ofrezcan o se anuncien públicamente seguros de compañías no establecidas en el país.

No obstante, hay una clara diferencia ya que el consumidor colombiano de seguros en Estados Unidos quedaría sometido a las leyes y la jurisdicción de ese país. En caso de una reclamación, tendría que contratar asesoría jurídica en Estados Unidos y someterse a la legislación de cada estado. Por esto, algunos pocos aseguradores consideran que no se va a presentar tal desplazamiento de compañías para comprar seguros en el exterior.

Por último, Fasecolda estima que las compañías de seguros extranjeras establecidas en Colombia disminuirían su inversión en el país pues decidirían operar desde la casa matriz. Además, las condiciones de competencia se verían afectadas ya que habría compañías sujetas a distintas regulaciones. Así, se pondría a compañías europeas que han invertido en el país a competir en condiciones desiguales.

La única reversa que le ve el sector a los compromisos contenidos en este documento es que durante la reunión de Tucson los negociadores de Estados Unidos no estén de acuerdo con la totalidad del texto. De concretarse este nuevo entorno competitivo, habrá que adecuar la regulación del sector asegurador buscando proteger el ahorro nacional y al consumidor colombiano.
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