| 10/12/2007 12:00:00 AM

Los ajustes institucionales son necesarios

La independencia del Banco de la República y otros organismos de control y vigilancia está en entredicho. Las propuestas de cambio vuelven a la mesa de debate.

La reciente salida de Augusto Acosta de la Superintendencia Financiera, de Jairo Rubio de la Superintendencia de Industria y Comercio, de Ernesto Rojas de la dirección del Dane, y la radicación en el Congreso de un proyecto de acto legislativo que busca hacer modificaciones a la estructura y funciones del Banco de la República; encendieron nuevamente en el país el debate sobre la necesidad de hacer ajustes institucionales para conservar la independencia de algunas entidades gubernamentales.
 
Según Rudolf Hommes, ex ministro de Hacienda, "queda la duda de si los nuevos superintendentes podrán proceder con entera independencia, sabiendo que si se enfrentan a poderosos intereses o si se les atraviesan a ciertos individuos en sus actividades particulares, pueden rodar sus cabezas con facilidad, como les ocurrió a los anteriores".

En el mismo sentido, el director de Anif, Sergio Clavijo, dice que más allá de los grandes impasses que han motivado al Alto Gobierno a pedirles la renuncia a estos altos funcionarios, "lo que ha quedado claro es que nuestra institucionalidad en materia de estamentos de control todavía es muy frágil, característica que se ha agudizado con la figura de la reelección presidencial. De allí que resulte imperioso que se aborde la reforma constitucional que habrá de preservar la independencia no sólo del Banco de la República, sino de otros cuerpos colegiados como las Comisiones de Regulación y las Altas Cortes", asegura Clavijo.

Las propuestas no se han hecho esperar y el senador Camilo Sánchez ya radicó en la Comisión Primera del Senado un proyecto de acto legislativo que además de cambiar el periodo de permanencia de dos de los miembros de la junta directiva del Banco de la República en caso de reelección, también le asigna funciones relacionadas con la generación de empleo y el crecimiento económico y propone eliminar el voto con el que cuenta el Ministro de Hacienda en esa corporación.
 
Aunque los analistas y ex miembros de la Junta apoyan la idea de preservar el equilibrio del organismo, también han criticado fuertemente las demás disposiciones, tildándolo de ser un proyecto puramente populista. Al igual que para el Banco de la República, también hay propuestas para los demás órganos de control y vigilancia.

El Banco de la República
Para el senador Sánchez, el que los miembros de la Junta en 2009 sean todos cuota del gobierno Uribe, no es el único problema que tiene el Banco de la República. "Para controlar la inflación, la Banca Central ha terminado hundiendo otros sectores a través de políticas que estrangulan el sector productivo. Es por eso que no sólo debe preocuparse por la inflación sino también por la generación de empleo y por el sector productivo", explica el Senador. Por otro lado, con el fin de que exista una real independencia, Sánchez propone en su proyecto quitarle el voto al Ministro de Hacienda dentro de la Junta. "Eso ya lo había dicho la Misión Alesina", asegura.

"En esta propuesta existe una gran contradicción", dice Clavijo. La Corte Constitucional aclaró en 1999 que el Banco de la República tenía un mandato jerárquico que buscaba disminuir la inflación, pero en el contexto de programas de gobierno que pretendían a su vez maximizar la generación de empleo. "¿Cómo quiere entonces el Senador que el Banco actúe en esta dirección, si le quita el voto al Ministro de Hacienda que es quien debe velar precisamente por esos intereses?", se pregunta.
 
Por su lado, el director de la ONG Libertad y Progreso, Andrés Mejía, asegura que el error en el que cae el proyecto del senador Sánchez es creer que a través del mero manejo de la política monetaria se pueden alcanzar objetivos económicos de todo tipo. "Esa es la versión más actual de la mitología económica. Tendemos a pensar que en política económica hay tal o cual estrategia o instrumento, manipulable por una autoridad, que sirve para resolver todos los problemas", dice. Otros analistas como Miguel Urrutia, quien fue gerente del Banco, han sido más duros al hablar de la propuesta. "Ésta no tiene ningún asidero y no va a pasar en el Congreso", opina.

En lo que sí hay consenso es en que cuando la Corte Constitucional declaró exequible la reelección presidencial, no tuvo en cuenta que los términos de los cuerpos autónomos debían extenderse automáticamente por el mismo tiempo para salvaguardar su independencia. El senador Antonio Guerra de la Espriella está de acuerdo con su colega.
 
"Debe adicionarse un parágrafo para que en caso de presentarse reelección, automáticamente se le prorrogue el periodo de gestión a los dos últimos miembros de la Junta Directiva que fueron elegidos por el Presidente inmediatamente anterior al reelecto", explica. Clavijo, en cambio, propone una reforma que imponga un sistema de sillas nominativas y la extensión de los mandatos a 12 años de los codirectores, incluso sin reelección.

Otras propuestas
Es cierto que en nuestro país se han dado pasos importantes en materia de supervisión financiera al tener un organismo independiente que agrupa las labores bancarias, financieras y de valores, sin embargo, en este caso también son necesarios algunos ajustes. Según Clavijo "el Superintendente Financiero tiene que contar con la protección técnica de ser elegido por periodos fijos similares a los de los codirectores del Banco de la República, y de esta manera Colombia podría reforzar su institucionalidad en línea con lo sugerido años atrás por la Misión Alesina".

El saliente superintendente de Industria y Comercio, Jairo Rubio, también ha dado algunos aportes al debate sobre la preservación de la independencia de los organismos de control, especialmente aquellos que tienen en sus manos las investigaciones por prácticas restrictivas de la competencia. "Se necesita un órgano que no dependa de una sola persona sujeta a libre nombramiento y remoción del Presidente de la República", dice Rubio.

No importa de donde venga la propuesta, lo que importa es que el ejecutivo y el legislativo se pongan de acuerdo en la adopción de reformas que permitan mantener el equilibrio de la autoridad monetaria y la autonomía de los organismos de control, supervisión y vigilancia.
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