| 8/18/2006 12:00:00 AM

“Llegó la hora de enfrentar la pobreza”

Dilian Francisca Toro, nueva presidenta del Congreso, afirma que el Congreso acompañará decididamente las iniciativas que presente el gobierno, siempre y cuando tengan un énfasis social. Entrevista.

Durante esta legislatura, el Congreso discutirá más proyectos trascendentales en materia económica que en las de los últimos 10 años. En la agenda hay temas de enorme trascendencia para el futuro del país. El TLC con Estados Unidos; las reformas tributaria y de transferencias, que se han pedido por mucho tiempo para mejorar la estructura fiscal del país; la reforma financiera que va tras la modernización del sector; la modificación a la ley 100 y a la ley 80 de contratación estatal, entre otras.

El Congreso que tendrá la responsabilidad de sacar adelante esta nutrida agenda está presidido por la médica vallecaucana Dilian Francisca Toro. Dinero conversó con la senadora, quien ratificó lo dicho en su discurso de posesión en cuanto a que "apoyará la agenda del gobierno, pero rechazará las iniciativas que no consideremos convenientes para el bienestar de los colombianos". Considera que si bien se ha hecho mucho, falta mucho por hacer en lo social. "Hay que lograr un aumento significativo de la equidad social en Colombia. Brindarles oportunidades económicas a las mayorías".

Opina que si el anterior fue el Congreso de las reformas pues el legislativo se autorreformó, este Congreso debe ser el de las realizaciones. "Llegó la hora de los consensos y las grandes responsabilidades. Este debe ser el cuatrienio del gran avance social", afirma.

¿Cuál es la labor más importante para esta legislatura?
El Congreso tiene la responsabilidad de contribuir a que la inserción de Colombia en la economía global sea lo más conveniente para los intereses nacionales. Por esto, hemos propuesto el desarrollo de una agenda interna. El trabajo que ya ha hecho Planeación Nacional necesita la validación regional. Esto es, salir a todas las regiones y hacer una dinámica de concertación con los diferentes sectores: gobernadores, parlamentarios, etc., para tratar de hacer acuerdos sobre los temas prioritarios del país. El objetivo es tener una visión integral sobre las necesidades de Colombia que cohesione y articule los intereses de todos los sectores y regiones.

Es muy importante prepararnos para el TLC, pues es la única forma de que nos beneficie a todos. Ese es el objetivo de la agenda interna y esto se discutirá en esta legislatura. En esto, es prioritario lograr que el campo vuelva a ser rentable, productivo y seguro.

El Plan Nacional de Desarrollo que se empieza a discutir en febrero y el presupuesto que se discutirá en esta legislatura, deben incorporar dicha agenda para afianzar el compromiso del gobierno con su realización y desarrollo.

¿Qué le gusta y qué no de la reforma tributaria?
Esta reforma está diseñada para incentivar el crecimiento económico, no para aumentar los ingresos. Pero tiene que ser equitativa y justa. Eso es importantísimo. Se ha logrado hacerla estructural en muchos aspectos, como en la disminución del tamaño del Estatuto Tributario, pero hay unas cosas que habrá que revisar, como la eliminación de las exenciones a las rentas laborales —que es algo que hay que mantener—, y el IVA a la canasta familiar que el gobierno ha planteado devolverlo a los estratos 1 y 2. Tenemos que mirar detenidamente el mecanismo como se va a lograr esto. Sin embargo, tengo que discutirlo dentro de mi partido y generar una posición conjunta para luego concertar con el gobierno.

Otra reforma importante para la estabilidad de las finanzas públicas es la de las transferencias. ¿Su discusión podría ser mucho más complicada que la tributaria?
Aún no se ha presentado el proyecto que es muy importante y será muy discutido porque atañe a todas las regiones y, por supuesto, a todos los parlamentarios. Más en época preelectoral en la parte regional.

Lo más importante es que no se van a disminuir las transferencias a las regiones. No podemos perder los avances en materia de descentralización pues queremos que esta sea cada vez más profunda y los entes territoriales necesitan los recursos para poder ejecutar sus funciones. Esperamos que sea un proyecto de ley justo.

Hay leyes que llevan discutiéndose por mucho tiempo, como la Ley 100 y la Ley 80. ¿Esta vez sí se aprobarán?
A la reforma de la Ley 100 ya se le dio mensaje de urgencia. Es una reforma que presentamos el año pasado y se hundió en los últimos debates. Esta reforma es muy importante, pues hay que universalizar la cobertura y generar mecanismos para mejorar la calidad y la oportunidad del acceso a la salud. Que no haya necesidad de poner una tutela para que presten un servicio. Hay que controlar y vigilar que los recursos no se pierdan para generar impacto en toda la sociedad. Además, hay que medir su impacto para ver si se está cumpliendo o no la labor aseguradora. Sobre la integración vertical, no solamente hay que regularla sino limitarla. Eso está dentro del proyecto de reforma.
 
En cuanto a la Ley 80 de contratación estatal, ya pasó por el Senado y ahora se inician las discusiones en la Cámara de Representantes. Es fundamental para mantener la transparencia de la contratación del Estados y es un proyecto que ha sido muy pedido por los colombianos.

¿Qué iniciativas planea presentar durante esta legislatura?
Hay un enorme capital oculto que no hemos sabido aprovechar. El 68,5% de los predios urbanos, el 74,8% de la superficie rural y el 89% de las empresas son informales. Necesitamos un proyecto para poder hacer una titulación masiva de predios y tierras, la reducción de costos y excesivos trámites, y la democratización de los servicios financieros, entre otras cosas. Si nosotros no logramos formalizar muchas propiedades y empresas, no tendremos cómo darle acceso a los beneficios del crédito a buena parte de la población. Es hacer que lo único que mucha gente posee, se legalice y sirva para crear una empresa, educar a los hijos, mejorar la vivienda, etc.

En su discurso de posesión mencionó que soñaba con una clase empresarial contribuyendo al tema de la reinserción.
El sector empresarial tiene que tendernos la mano en el tema de la reinserción. Si nosotros les estamos generando en la reforma tributaria a los empresarios condiciones de competitividad, es para que ellos puedan generar empleo formal. Que nos ayuden con los reinsertados, para que esa gente al volver a la sociedad tenga cómo ser útil y no que sigan el camino de la delincuencia.

Otro sector es el bancario. Cuando tuvieron problemas, aprobamos un impuesto para que mejoraran sus condiciones. Ahora que están en una buena situación, pedimos esa misma solidaridad para que ayuden sobre todo a la gente más pobre. Hay que democratizar el crédito, ojalá con unos intereses muy bajos y subsidiados. Es lo que pedimos para la gente que más lo necesita.

La reforma financiera tiene temas muy controversiales (tasa de usura, reforma ley de garantías, habeas data). ¿Qué opina de estas iniciativas?
Colombia tiene uno de los niveles más bajos de bancarización. Sin la Caja Agraria, la presencia de entidades financieras se reduce al 25% de los municipios. El sector financiero debería tratar de ser más solidario para darle mayores oportunidades a la gente pobre, que es la que más lo necesita. Hay que darles la oportunidad de una base para que puedan producir.

La banca jamás podrá olvidar que presta un servicio público y que debe responder con la misma solidaridad que recibió en el pasado. Si la banca no lo ha entendido hasta ahora, es hora de que entienda.

El Congreso tiene una imagen bastante negativa. ¿Qué va a hacer para modificarla?
Estamos trabajando en eso. Es importante que la gente conozca qué hacemos, cómo trabajamos, que la generalidad de los congresistas no somos malos sino que queremos trabajar por el país, que discutimos los proyectos de ley de una forma muy seria. Quiero que nos acerquemos más al ciudadano. Por eso, vamos a descentralizar todo el trabajo de la agenda interna, vamos a tratar de que en las regiones sientan al Congreso y que el Congreso está trabajando por el ciudadano. La Ley de Bancadas debería ayudar a este propósito. Estamos discutiendo con los voceros de las bancadas un reglamento para lograrlo.

Además, quiero que nos realimentemos de la academia. Que las investigaciones que hacen las universidades nos sirvan de insumo para nuestro trabajo legislativo.

El éxito de estas leyes va a depender de qué tan bien funcione la coalición uribista y del nuevo régimen de bancadas. ¿Qué tan fuerte está hoy la coalición?
Tenemos que tener una bancada uribista muy fuerte para lograr aprobar todos estos proyectos. Pero vamos a ser unos críticos constructivos que, yo creo, es lo que necesita todo gobierno. No es un Congreso que solamente haga lo que diga el Ejecutivo sino que tenemos nuestra autonomía para discernir cuando creamos que un proyecto no es bueno para el país.
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