| 6/11/2010 12:00:00 AM

Lecheros buscan salidas para competir

La claridad en la asignación de los recursos para los pequeños y medianos productores de leche resulta clave en momentos en que se avecina una fuerte competencia por parte de los lecheros europeos.

En los próximos diez años la producción lechera en el país tendrá que dar un giro de 180 grados para mejorar su productividad si quiere sobrevivir a la competencia internacional.

La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Europa, que agilizará el ingreso al país de productos lácteos elaborados por los mayores exportadores mundiales de leche y sus derivados, exigirá a los productores nacionales mejorar su competitividad o de lo contrario corren el riesgo de desaparecer.

Y es que el tamaño de los sectores da una buena idea de lo que será la competencia: la producción anual de leche fresca en la Unión Europea (UE) alcanza 137,8 millones de toneladas al año. La producción de leche entera, descremada y quesos alcanza 8,6 millones de toneladas al año, de las cuales 1,1 millones de toneladas se exportan y otras 7,3 millones satisfacen el consumo nacional. A esto se suman los abultados subsidios que otorga la UE a sus productores y sus consecuentes distorsiones al comercio.

En el caso de Colombia, la producción de leche fresca es de 5,7 millones de toneladas, mientras que en leche entera, descremada y quesos llega a 129,700 toneladas al año. De ellas se exportan 2,500 toneladas e internamente se consumen 128,900. Esto implica que la producción colombiana es apenas el 1,5% de la que tiene la UE; las exportaciones nacionales apenas representan el 0,2% de las europeas y el consumo nacional apenas llega al 1,8% del europeo.

Aunque algunos gremios y empresarios culpan al TLC con Europa de todos los males que se podrían avecinar para el sector lácteo, lo cierto es que este acuerdo lo único que hizo fue poner en evidencia los problemas y deficiencias de una industria caracterizada por un alto nivel de informalidad, alta atomización, elevados costos de producción, baja innovación y escasa asociatividad.

¿Qué pueden esperar los productores lácteos del nuevo escenario de competencia y cómo enfrentar estos desafíos? El nuevo panorama ha motivado la creación de una política pública para impulsar la modernización del sector lácteo a partir de un documento Conpes en cuya elaboración han participado empresarios de la leche, gremios como Analac, Unaga, Asoleche, Fedecoleche y Fedegán, y expertos de los ministerios de Agricultura y Comercio, Industria y Turismo y del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Cinco ejes plantea el Conpes: trabajar por una mayor productividad, fomentando alternativas de alimentación, un plan de mejoramiento genético, desarrollo del mercado de insumos agropecuarios, formación del recurso humano y promoción de la reconversión hacia otras actividades productivas; promoción de la asociatividad para mejorar la competitividad y potenciar el desarrollo del sector, fortalecimiento institucional del ICA, Invima y Corpoica; mayor articulación de los diferentes eslabones de la cadena y ampliación y abastecimiento de los mercados con productos de óptima calidad a precios competitivos.

Jorge Hernán Uribe, presidente de Analac, destaca el espíritu del Conpes pero señala que un tema crítico es el de costos de producción. "Si se quiere mejorar la competitividad del sector, se deben reducir las tarifas de servicios públicos que impactan a los productores", asegura. Particularmente se refiere a las tarifas de energía -su uso es intensivo en los centros de acopio lechero- y de agua, tanto potable como de riego. Pero también cree que se deben revisar los costos de los insumos para sanidad y alimentación del ganado, cuyos niveles actuales tienen fuertes implicaciones para los empresarios.

La competitividad en la estructura de costos es uno de los asuntos prioritarios para Asoleche, gremio que representa a los industriales lácteos. Jorge Andrés Martínez, su presidente, cree que al disminuir los costos de producción mejora la competitividad y se abre el acceso para más consumidores y para llegar a nuevos segmentos de mercado.

Alejandro Vélez, vicepresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), explica que, en materia de productividad, la reconversión será fundamental, tanto para los pequeños productores -que deben cumplir altos estándares sanitarios-, como para los de estructura mediana que van a sentir de manera más fuerte la competencia internacional. Por eso, considera que la inversión en infraestructura y la financiación a los pequeños y medianos resultan clave pues garantizan las condiciones de calidad del producto y mejoran las prácticas de producción.

Aunque el nivel de coincidencias es alto en los ejes de trabajo, en cuanto a modernizar el sector en la próxima década, las dificultades provienen de la financiación. Para el Ministro de Agricultura, Andrés Fernández, en estos momentos está por definirse el espacio fiscal -de dónde saldrán los recursos, si del presupuesto del Ministerio de Agricultura o habrá partidas adicionales del Presupuesto Nacional- y los montos que se destinarán.

Los empresarios lácteos han señalado que ejecutar estos programas exigirá un presupuesto anual de $135.000 millones durante 15 años. Sin embargo, el ministro Fernández reconoce que en los actuales momentos de dificultades fiscales la cifra resulta elevada y tendrá que acotarse a las posibilidades del Gobierno y a los esfuerzos del sector privado.

Los instrumentos para canalizar la ayuda serán el Incentivo a la Capacitación Técnica, Incentivo a la Capitalización Rural y la Línea Especial de Crédito entre otros.

Frente a la cooperación que ofreció la UE para el sector, por 30 millones de euros, Fernández explicó que de esta cifra están disponibles para este año 8,6 millones de euros, cuya destinación se estructurará una vez estén definidos los programas del Conpes.

La discusión se centra en los recursos que tendrá el sector para modernizarse y competir. Sin embargo, todos esperan que la asignación de recursos se haga de manera clara y transparente, para que sean los empresarios más vulnerables los que tengan acceso a ellos y puedan reconvertirse no solo para sobrevivir sino para seguir creciendo.

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