| 10/4/2003 12:00:00 AM

La siembra de paz

Una incubadora de proyectos agroindustriales en zonas marginadas y de conflicto comienza a mostrar resultados alentadores.

Un fondo de capital de riesgo, para apoyar el establecimiento y fortalecimiento de empresas agroindustriales en zonas de cobertura del Plan Nacional de Desarrollo Alternativo (Plante, hoy parte del Fondo de Inversiones para la Paz, el componente social del Plan Colombia), está mostrando que sí es posible tener éxito en creación de empresas en zonas marginales y de presencia de cultivos ilícitos como alternativa para pequeños productores. Se trata de la Incubadora Empresarial de Producción y Comercialización Agropecuaria, Incuagro, una empresa creada con fondos estatales que con aportes privados y participación de asociaciones de campesinos ha hecho posible en 2002 cuatro proyectos productivos en los departamentos de Bolívar, Cauca, Huila y Meta con inversiones totales por cerca de $7.415 millones.

Incuagro presenta un giro respecto a los proyectos gubernamentales del pasado en zonas de influencia del Plante. Por lo general, los proyectos han sido asistencialistas y orientados a dar beneficios, teniendo como contrapartida la erradicación manual de cultivos ilícitos, pero sin la generación de opciones de producción y comercialización de productos agropecuarios con un enfoque de cadenas productivas y conglomerados regionales. El comité de inversiones de Incuagro evalúa la factibilidad de los proyectos de inversión con base en criterios de desarrollo regional, da asesoría para sacarlos adelante e involucra a los pequeños productores en los costos y los vuelve socios y dueños de las empresas a la vuelta de unos años.

Los logros de esta incubadora anuncian la posibilidad de comenzar a aliviar un problema muy grande: de las cerca de 80.000 familias campesinas e indígenas en los 96 municipios de intervención del Plante, 73% tiene necesidades básicas insatisfechas y 44% se encuentra en situación de miseria. En medio de este monumental problema nacional, Incuagro muestra que sí es posible generar empresas y empleo, impulsando un cambio en el desarrollo de regiones hoy azotadas por el conflicto y la violencia.



De dónde venimos

En los últimos siete años, el gobierno y diversas organizaciones no gubernamentales (ONG) han centrado sus esfuerzos en materia de desarrollo alternativo en temas como acceso a crédito subsidiado con garantías estatales, subsidios y compensaciones directas a los costos de actividades lícitas, y asistencia técnica y transferencia de tecnología. Pero los resultados han sido precarios, en gran medida porque los incentivos no han sido los adecuados, y pocas empresas sostenibles han nacido de estos esfuerzos.

Pero no todo ha sido negativo. En Putumayo, por ejemplo, un proyecto de la agencia USAID, con apoyo de ONG locales, ha logrado la erradicación manual y voluntaria de 14.750 hectáreas (Ha), y ha apoyado una gran variedad de procesos productivos alternativos. Sin duda, un gran logro en esta región que tuvo cerca de 65.000 Ha sembradas de coca y que se estima caerán a casi 5.000 Ha a finales de 2003. A pesar de estos avances, persisten dudas sobre cómo Putumayo será un polo de desarrollo agroindustrial sostenible en el tiempo.



Cómo funciona

Incuagro fue creada por el Fondo de Inversiones para la Paz (Plante-Plan Colombia), mediante un convenio con la Corporación Colombia Internacional (CCI), con capital semilla de un préstamo por US$12 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La incubadora de empresas da financiación de entre US$200.000 y US$1.500.000, y la participación de Incuagro en el capital social no puede superar el 70% del valor del proyecto. Durante la vida del proyecto y para beneficiar a los pequeños productores participantes en el mismo y volverlos propietarios, retiene un porcentaje de los pagos para constituir las reservas para la adquisición de acciones. Incuagro da acompañamiento técnico y empresarial a los productores en las zonas de influencia del Plante, en las cuales no es fácil trabajar por el conflicto armado.



Los resultados

Hoy Incuagro está evaluando proyectos de cítricos, avestruces y tabaco en Meta, Tolima y Huila, respectivamente, y tiene cuatro empresas en operación dentro de su portafolio de inversiones. La primera es Empratambo S.A., de producción y comercialización de almidón agrio de yuca en el municipio El Tambo, Cauca. Este producto ha sido vendido en mercados de Cali, Mondomo, Cauca y Medellín y un comercializador lo exporta a Miami. La segunda, Frutimacizo S.A, dedicada a la producción y comercialización de tomate de árbol en San José de Isnos, Huila, y en Sotará, Cauca, ha abastecido el mercado colombiano y tiene expectativas de venta en Ecuador. Las otras dos son compañías agroindustriales yuqueras en San Pablo, Sur del Bolívar, y San Juan de Arama, Meta, que han logrado involucrar a 54 productores de la asociación de pequeños cultivadores de San Pablo y 35 productores de una asociación similar de San Juan de Arama.

Entre los logros, cabe destacar también que los pequeños productores participantes en las empresas por medio de asociaciones están en una fase de consolidación de sus relaciones y de aprendizaje de prácticas empresariales. En la medida en que crece la confianza en estas empresas como polos de desarrollo al mostrar resultados positivos, atraen a más productores de la zona y estos pueden abandonar los cultivos ilícitos.

Por supuesto, todavía queda mucho terreno por recorrer. En particular, la mayor dificultad es llevar inversiones privadas a estas áreas para aumentar la escala de los proyectos. Pero con base en estos ejemplos empresariales, es posible que este tipo de esquemas para pequeños productores en zonas complejas se consolide como una semilla en la siembra de la paz en estas áreas del país.
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