La marcha de los empresarios

| 10/12/2001 12:00:00 AM

La marcha de los empresarios

La ley de movilización se convertirá en la más importante estrategia para enfrentar enemigos y desastres naturales. El sector privado cumplirá un papel protagónico.

Israel es capaz de movilizar 10.000 soldados en 4 horas. Colombia intentó movilizar igual número para las elecciones de 1986 y tardó 10 días. ¿A qué se debe esta aparente menor capacidad de reacción? La principal razón es la falta de una verdadera estrategia de movilización. Una estrategia planeada, que involucre a los diferentes sectores de la economía, de tal manera que cada quién sepa qué hacer y cómo hacerlo en caso de un desastre natural o de tener que enfrentar rápidamente un enemigo común.

Este tipo de estrategias se ha venido desarrollando en países como Estados Unidos, Israel y Chile desde hace varias décadas. Sin ir muy lejos, después del ataque terrorista a las Torres Gemelas, el ejército de Estados Unidos fue capaz de movilizar más de 50.000 personas en un par de días. Y no solo el ejército estaba preparado para reaccionar ante un imprevisto de grandes dimensiones. Muchas empresas tenían un "plan B", por medio del cual lograron trasladar muy rápidamente a sus empleados a otro lugar, donde tenían preparadas las suficientes estaciones de trabajo para continuar con sus labores normales.



Pero en Colombia, a pesar de que el 36% de la población vive en zonas de alto riesgo de desastres naturales, no existen estas estrategias de movilización, lo que tiene un alto costo para el país. De acuerdo con cifras de la Dirección General de Atención y Prevención de Desastres, 4,2 millones de personas se afectaron por desastres naturales entre 1993 y 2000, y un desastre como el del eje cafetero, por ejemplo, le significó al gobierno gastos de entre el 1% y el 2% del PIB. Si hubiera una estrategia de movilización previamente diseñada, el costo de la improvisación se reduciría de manera considerable.



A pesar de la evidente necesidad de un "plan B", solo a partir de este año, con la expedición de la Ley de Seguridad Nacional, se empezaron a dar los primeros pasos para pensar en una estrategia de movilización que les permita al gobierno y al sector privado reaccionar eficientemente en casos de desastre natural o de guerra. Así se creó el Consejo Nacional de Movilización, ente que se encargará de presentar las políticas y planes de movilización ante el Consejo Superior de Seguridad de Defensa, que encabezará el Presidente de la República. Sin embargo, todavía falta mucho para aprender sobre este tema.



Por el momento, la Escuela de Guerra ha comenzado a hacer un ejercicio con los empresarios de las ciudades colombianas, para discutir los elementos de una posible ley de movilización. La importancia de estos seminarios está en que el éxito de la movilización depende esencialmente del sector privado. En una situación como la actual, no es posible seguir dependiendo exclusivamente de los recursos del Estado para enfrentar enemigos o desastres; se hace necesario que toda la sociedad se reúna en torno al Estado.



Ya hay un precedente exitoso en esta materia en Colombia: el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero. Al final del año 2000 se tenía un presupuesto por donaciones de cerca de $15.000 millones que requerían un proceso de planeación y de gerencia. El Forec logró diseñar un sistema de gestión que eliminó los intermediarios y que otorgó la labor gerencial de la reconstrucción a 32 organizaciones no gubernamentales, lo cual facilitó el control sobre la gestión y, lo más importante, dio la posibilidad de rendir cuentas. Este es el mejor ejemplo de lo que puede resultar de la movilización del sector privado en torno a una catástrofe y puede ser el punto de partida para una verdadera estrategia en torno a este tema. Sin embargo, la experiencia del Forec es un caso aislado y no obedece a una política de Estado, como sería el caso de una ley de movilización.



La ley que se está promoviendo tendría que resolver dudas aparentemente sencillas, pero que encierran un sólido planeamiento logístico, como ¿quién va a fabricar los uniformes y las botas en caso de que Colombia decida llamar a los 20.000 hombres de las reservas? o ¿quién los va a transportar?



Lo cierto es que para lograr una movilización efectiva es necesaria una coordinación anticipada entre el sector privado y las fuerzas del Estado.



En Estados Unidos, el sector privado y, en particular, la industria cumplen un papel muy importante. Muchas fábricas están en capacidad de parar su producción en cualquier momento y empezar a producir bienes indispensables para la movilización, ya que en sus bodegas almacenan la materia prima necesaria para ello.



En Colombia, aún falta mucho por hacer. El sistema está empezando a diseñarse y, para ello, se requiere que los empresarios trabajen muy de cerca con las Fuerzas Militares para definir cómo debe ser la estrategia de movilización. ¿Se le medirán?



La experiencia de Israel

El sistema de movilización de Israel es uno de los mejores del mundo. Cada quién sabe exactamente a dónde ir, a qué hora y cómo. Cuentan con una base de datos permanentemente actualizada de las reservas que permite localizar en cualquier momento a todos los soldados.



La sociedad civil aporta los medios de transporte.



No hay un ejército regular, por lo cual el sistema de defensa se basa en una gran reserva que puede movilizarse muy rápidamente.



La comunicación es el factor esencial para la movilización. Mediante los centros de movilización se le comunica a la reserva de manera confidencial o pública la necesidad de movilizarse. Estos centros están en la capacidad de hacer 10.000 llamadas en 4 horas.
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