| 7/9/2004 12:00:00 AM

La lista de pendientes

Los comerciantes tienen varias tareas por hacer para estar listos frente a un TLC con Estados Unidos.

A los comerciantes les da lo mismo la firma o no de un TLC con Estados Unidos. Si bien se favorecen con una baja de aranceles, porque pueden ofrecer bienes importados a precios más bajos, al sector le sería indiferente vender productos nacionales o extranjeros. Esa opinión, tan generalizada como desorientada, explica el desinterés que muestran muchos comerciantes por el acuerdo.

"Quien crea que la firma de tratados como el TLC o el acuerdo con Mercosur no lo afecta, está equivocado", dice Pedro Ruano, coordinador de la Agenda Interna para el Desarrollo de la Competitividad. Los cambios que vienen deberían poner en acción incluso a quienes creen que el sector ya tuvo su apertura en el 90 y que WalMart llegará al país con o sin TLC.



Mucho por hacer

Los comerciantes deben decidir si los inversionistas extranjeros les llegan como socios o como competidores. Si los quieren como socios, deben adecuarse para cumplir cabalmente los requerimientos laborales y ambientales, adoptar prácticas de buen gobierno corporativo y contabilidad con estándares internacionales. Sin eso, los inversionistas optarán por abrir una sucursal antes que invertir en firmas locales.

Pero, además, deberían participar activamente en temas que ya están en la mesa de discusión. Por ejemplo, los contratos de distribución y la continuidad de su vigencia cuando se firme el TLC. También deberían identificar obstáculos para la entrada de los empresarios colombianos que quieran establecerse en ese país. "Frente a leyes de competencia, los comerciantes deberían tener actitudes ofensivas", sostiene Ruano.

Las adecuaciones y los estudios son costosos, pero se podrían usar herramientas como el Fondo de Transferencia Tecnológica propuesto por los negociadores colombianos. Aunque se diseñó para la agricultura y las pyme industriales, no hay razón para no usarlo en el comercio interno. "Es un eslabón fundamental de la estructura de costos del país", recuerda Ruano.



Cadena de abastecimiento

Los comerciantes deben emplearse en reducir los costos de transacción y mejorar las redes logísticas del país. Rafael Flórez, presidente del IAC, experto en automatización comercial, señala tres áreas en las que hay que avanzar de inmediato.

La primera, acercar dos indicadores -el nivel de agotados en puntos de venta y el de pedidos perfectos- a estándares internacionales. Hace cinco años, menos del 40% de los despachos de las industrias a los comerciantes, o desde las bodegas comerciales y los almacenes, fue perfecto. Esto es, el 40% se entregó en la fecha, el lugar, las cantidades y las especificaciones que se habían pactado. Hoy el porcentaje ronda el 63%. Pero todavía falta. WalMart tiene el 99% de pedidos perfectos entre sus centros de distribución y sus puntos de venta. Para Flórez, el porcentaje aumentará con un trabajo conjunto de operadores logísticos, proveedores y comerciantes. "Ninguna cadena, por grande que sea, puede hacerlo sola", afirma.

El segundo frente es la estandarización de las referencias de los productos en los computadores de clientes y proveedores, con códigos internacionales. Esto facilita la comunicación y las transacciones electrónicas y usar técnicas como el CPFR (colaboración, planeación, pronóstico y reabastecimiento, por su sigla en inglés), que mejoran la eficiencia de la distribución. Las parejas de empresas Carulla-Team y Éxito-Noel ya unificaron sus códigos. El Estado también debería adoptar el catálogo internacional de referencias. A pesar de haber gastado años en el desarrollo de un catálogo propio, las circunstancias muestran que su aplicación no tendría interés. No se puede ser una isla de incomunicación en el mar de estandarización global.

Por último, se debe universalizar el uso de la factura electrónica. Para lograrlo, hay que modificar un decreto de 1996 sobre facturación en dos sentidos: permitir que las facturas se envíen por internet y no solo por redes de valor agregado y, facilitar el registro de firmas electrónicas para que se pueda verificar su autenticidad. Flórez sugiere usar el proceso de verificación de firmas de la Dian, que es gratuito.

La moraleja es sencilla: en el TLC todos deben aportar porque "no hay nadie independiente. A todos nos va bien o a todos nos va mal, porque el país es el que compite", concluye Pedro Ruano.
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