| 12/3/1999 12:00:00 AM

La intervención cambiarla

Ningún país del mundo tiene una flotación pura de su tasa de cambio y Colombia ya no es la excepción.

Después de dos meses de haber eliminado la banda cambiaría y ante la inminencia de una reevaluación del peso, debido a que el Gobierno piensa vender US$600 millones para financiar sus gastos de fin de año, el Banco de la República anunció la manera y los motivos por los cuales intervendrá en el mercado cambiario, que están relacionados con la necesidad de reducir la volatilidad en el mercado y la de acumular reservas internacionales en línea con los requerimientos que impone el Fondo Monetario Internacional, FMI.

Menos volatilidad

Sin la existencia de la banda, que permitía la fluctuación de la moneda dentro de unos límites preestablecidos, el Banco tenía que desarrollar mecanismos diferentes para controlar la volatilidad de la divisa. La respuesta fue un sistema de subastas de derechos de compra o venta de divisas, hasta por US$120 millones, cada vez que la Tasa Representativa del Mercado (TRM) esté por lo menos 5,0% por encima o por debajo de su promedio móvil de los últimos 20 días. La duración del derecho u opción es de un mes y se puede ejercer cuando la TRM esté por debajo o por encima de ese promedio móvil.

La medida ha sido criticada porque se considera que es excesivo esperar una desviación de la TRM de 5,0% para que el Banco intervenga en el mercado. Sin embargo, la respuesta del Banrep es que quiere intervenir lo menos posible y que al hacer el ejercicio para determinar cuántas veces habría tenido que intervenir si el mecanismo del 5,0% hubiera estado vigente en el pasado, obtiene que solo habría sido en tres ocasiones: octubre de 1997, septiembre de 1998 y septiembre de 1999, lo cual se ajusta a los deseos del Banco.

Sin embargo, este ejercicio no deja de ser hipotético y existe la duda de cuál puede ser el resultado con el mecanismo, dado que el mercado cambiario es muy pequeño en volumen y valor de las transacciones, especialmente después del impuesto 2/1.000, así como en número de participantes. En estas condiciones es factible que los participantes en el mercado influyan para llevar el precio del dólar a un nivel que los favorezca, dependiendo de las expectativas cambiarias que tengan.

Una manera de evitar que esto suceda es ampliando el número de participantes en el mercado, y también los tipos de coberturas, pues el sistema de subastas de derechos solo permite la cobertura de un día a otro. En otras palabras, para que los agentes puedan verdaderamente manejar el riesgo es preciso desarrollar un mercado de futuros que permita la participación de muchos jugadores y la cobertura cambiaría a diferentes plazos.

Para acumular reservas

Otro de los cambios se refiere a que el Banco va a intervenir en el mercado cambiario con el propósito de acumular reservas internacionales y solo lo hará en calidad de comprador. Para ello, al final de cada mes, empezando en noviembre, el Banco realizará subastas de derechos de venta de divisas a la Tasa Representativa del Mercado (TRM). La condición, sin embargo, para poder ejercer este derecho es que la tasa de cambio del día esté por debajo de su promedio móvil de los últimos 20 días. Es decir, cuando esto suceda el tenedor del derecho va al Banco de la República y este le paga las divisas a la TRM que se fijó en el día anterior. La ganancia para el tenedor de la opción es la diferencia entre la cotización de la tasa de cambio del día que ejerce la opción y la TRM, descontando por supuesto lo que pagó por el derecho.

El Banco anuncia los montos de las subastas de acuerdo con sus necesidades de acumulación de reservas internacionales. Para el primer trimestre del año, el acuerdo con el FMI le exige al Banco una acumulación de US$300 millones, con base en lo cual fijó en US$440 millones el monto de las subastas, US$200 millones en la de noviembre 30 y USS80 millones para cada subasta de los siguientes tres meses. El monto que fija el Banrep siempre es superior a los requerimientos de acumulación que tenga el Banco, ya que no todos los tenedores de los derechos los hacen efectivos. La probabilidad de que no ejerzan los derechos aumenta cuando el mercado se voltea y aumentan las expectativas de devaluación.

Por ejemplo, es evidente que el ingreso de dólares que se está dando ahora es un evento puramente coyuntural producto del descuadre de las cuentas del gobierno. El ingreso masivo de dólares a partir del primer trimestre del 2000 es poco factible, con lo cual el escenario más probable es el de una tasa de cambio nuevamente presionada. El mercado, que cada día es más sofisticado, fácilmente puede anticipar esta eventualidad y puede decidir no ejercer la opción de venderle al Banrep las divisas, sino por el contrario, demandar más dólares presionando el tipo de cambio. Si esto sucede, el mecanismo previsto para que el banco central acumule reservas deja de funcionar.

Los participantes en las subastas son las entidades financieras que sean intermediarios del mercado cambiarlo y la Dirección General de la Tesorería del Ministerio de Hacienda y Crédito Público. Los derechos se pueden negociar entre los agentes que pueden participar paren la subasta.

El mercado estaba esperando, desde la eliminación del sistema de bandas, el paquete de medidas que fijara las nuevas reglas del juego. Pero hay que ir más allá. Para que haya estabilidad con una tasa de cambio flotante, más que la intervención del Banco, se requieren mecanismos de cobertura que permitan el manejo del riesgo.

Ahora, después de haber logrado una devaluación real de la moneda, preocupa la llegada inesperada de dólares oficiales, que tienen como único fin financiar gasto y que podrían producir el efecto contrario de apreciación. Sería deseable una mayor reducción del gasto y evitar así la reevaluación. El gobierno debe considerar que sin banda cambiaría, cada peso de más que se gasta es un peso que se pierde en exportaciones. No hay defensa posible para la reevaluación que el gobierno está generando.
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