La escasez multiplica la imaginación

| 5/11/2001 12:00:00 AM

La escasez multiplica la imaginación

Bajo dificultades financieras, los planes de desarrollo de los alcaldes de las cuatro grandes ciudades innovan en materia empresarial.

La creatividad de los alcaldes ha tenido que ponerse a prueba en el diseño de sus planes de desarrollo. Al asumir en enero, los alcaldes de las cuatro principales ciudades en Colombia se encontraron con el reto de poner a marchar sus ideas pero con pocos recursos en el mejor de los casos o, en la mayoría, con unas finanzas públicas en serias dificultades. Ahora, en los planes de desarrollo que pasaron al Concejo la última semana de abril, hay una serie de ideas novedosas en materia empresarial, de cultura ciudadana y educación que prometen importantes avances en lo que resta de la administración. Sin embargo, para que estos grandes planes puedan cumplirse es necesario garantizar su financiación. Y eso aún está por verse.

Las estrategias más novedosas están en el campo empresarial. Por primera vez, los alcaldes están buscando lograr un verdadero compromiso de los empresarios con las ciudades y por ello están comprometidos con la creación de empresas. En Bogotá, Antanas Mockus gastará el 36,2% del total de las inversiones en su plan para la productividad, con el cual busca mejorar la eficiencia de las entidades del Distrito y disminuir los costos en la instalación y operación de las empresas.



En Cali, la estrategia de John Maro Rodríguez es mucho más popular y de incentivos. Se centra en el fomento a la economía solidaria con la acción del sector privado, el desarrollo de políticas de estímulos a las pymes y microempresas, y el establecimiento de reglas de juego claras e incentivos tributarios.



En Medellín, la estrategia de Luis Pérez se centra en el aprovechamiento de EPM como empresa apalancadora de nuevas iniciativas. Su plan más importante es la conectividad, para lo cual planea comprar 200.000 computadores. Así mismo, toman gran importancia el establecimiento de call centers, los programas de emprendedores, la conversión de Medellín en un distrito tecnológico que impulse las empresas del sector textil, y la promoción de la ciudad como un cluster de salud.



Humberto Caiaffa, en Barranquilla, muy cerca de los primeros años de Antanas Mockus, comienza por señalar la importancia de definir la vocación de la ciudad a partir de la preparación de ciudadanos que puedan hacer del sector productivo un sector competitivo. Su meta es atraer nuevas inversiones a la ciudad y para ello propone que lo más importante será la puesta en marcha de políticas sostenibles construidas por los empresarios y el sector público, la generación de valor público que pueda ser asimilado por todos los sectores y la puesta en marcha de un POT conveniente para el desarrollo empresarial.



Educación



Pero la verdadera inversión en materia empresarial se hará a partir de la educación. En todos los planes de los alcaldes, la gran apuesta al desarrollo de las ciudades se centra en mejorar la calidad educativa y llegar a altos niveles de cobertura. En Bogotá, la mayor inversión, $3,7 billones, se realizará en este sector. La meta es garantizar 12 años de educación, una cobertura bruta del 99% y avanzar en el programa de competencias para toda la vida con el mejoramiento de las competencias básicas.



En Medellín, la meta también es llegar a una cobertura total apalancada en la incorporación de medios masivos de comunicación y el desarrollo de sitios web de recursos educativos. De igual manera, mejorar la calidad a partir de la conformación de una Gran Comisión de Educación que implemente un sistema de evaluación para aplicarlo durante el 2001 e incrementar la cobertura.



En Cali, la meta del alcalde es menos ambiciosa: incrementar 10% de la cobertura, aunque en calidad espera aumentar al 60% el número de alumnos con un promedio alto en el ICFES.



Caiaffa, en Barranquilla, les ha dado gran énfasis a las becas, por lo cual ha entregado hasta ahora 270 para el estudio de carreras técnicas a jóvenes de escasos recursos por medio del proyecto Centros Educativos Locales de Educación General Empresarial.



Espacio y cultura



El gran avance y la gran novedad frente a las administraciones de años pasados son los temas de espacio público y cultura ciudadana. Aunque Bogotá fue la pionera en estos campos, hoy las demás ciudades toman su ejemplo y lo aplican a su manera. En Medellín, el alcalde Luis Pérez busca darle impulso a la formación de un ciudadano para la convivencia y a la recuperación de los espacios públicos de la ciudad. Para ello, invertirá en tecnologías para incrementar la seguridad. Así mismo, espera crear una nueva cultura de la noche en la cual los establecimientos estén abiertos pero con control sobre el consumo de licor y énfasis en la protección de menores. En materia de espacio público, Pérez espera crear microconcesiones para que los propietarios de los locales comerciales ejerzan vigilancia del espacio público. Incluso tiene la meta de realizar ventas ocasionales en ellos algunos días de la semana y rotarlos por varios sectores de la ciudad.



Cali quiere recuperar el 65% del espacio público con la participación de la comunidad y espera realizar acciones no solo de recuperación, sino de prevención. En particular, Rodríguez tiene la meta de recuperar el 100% del espacio aéreo (vallas, pasacalles, construcciones con especificaciones no autorizadas, antenas y publicidad aérea).



En Barranquilla, Humberto Caiffa tiene una estrategia para la consolidación del desarrollo urbano, a partir del establecimiento de reglas y de un proceso persistente de recuperación y disfrute del espacio público. El programa de educación ciudadana será el eje bajo el cual se enseñará a los ciudadanos a respetar esas reglas de juego.



¿Y la plata?



La otra cara de la moneda está en el financiamiento de esos planes de inversiones. Las ciudades no están bien financieramente. Aunque su esfuerzo fiscal --medido como la participación de los ingresos tributarios sobre los ingresos corrientes-- está por encima del 70%, los gastos de funcionamiento siguen en niveles elevados. ¿Cómo se llegó al crítico problema que viven las finanzas de muchos de los municipios? La verdad es que este es un problema de todas las entidades territoriales en general. Durante la década de los 90, su gasto pasó de ser 4,4% del PIB a ser el 10%. Las transferencias automáticas de la nación apalancaron un mayor nivel de gasto y las entidades territoriales buscaron nuevos recursos por medio del endeudamiento. Durante la década, la banca otorgó créditos sin mayores controles y sin revisar estrictamente la capacidad de pago de las unidades regionales. El resultado fue que para el año 2000 la deuda territorial llegaba ya a los $15,7 billones, de los cuales las capitales colombianas son responsables por $2,7 billones.



Las más grandes ciudades de Colombia no han estado ajenas a este problema. De hecho, según datos de la Contraloría General de la República, Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena concentran el 81,7% de la deuda interna de las capitales.



Más preocupante aún es el hecho de que a diciembre del 2000 en Cali el 100% de la deuda con bancos comerciales estuviera vencida y de que en Barranquilla más del 80% lo estaba. Por esto, uno de los puntos críticos para asegurar que se cumplan estos planes son los mecanismos de financiación. El problema es que en todos los casos hay serios cuestionamientos a su viabilidad. En Bogotá, el plan de inversiones llega a los $13,2 billones, de los cuales $8,3 billones corren a cargo de la administración distrital. La financiación de este dinero depende de una reforma tributaria que está en veremos y de nuevo endeudamiento por $1,3 billones. Pese a que la situación de la capital le permite buscar deuda, conseguirla tampoco será fácil.



Medellín, por su parte, también está pensando en endeudarse, aunque solo en $310.000 millones durante los tres años. Sin embargo, espera obtener recursos adicionales de los excedentes financieros de EPM y de un incremento en los ingresos tributarios del 43,3% en el 2000 al 45,4% en el 2003. En el trienio espera aumentar los ingresos en 4,1% para llegar a un total en los tres años de $2,3 billones. De estos, casi la mitad va al plan operativo de inversiones y la otra a financiar los gastos de funcionamiento y el servicio de la deuda.



En Cali, la situación financiera es dramática. El 21% de la deuda total de las capitales está en esa ciudad. Sin embargo, el 97% de los $2,1 billones de ingresos que espera obtener en estos 3 años provendrán de impuestos y de otros ingresos corrientes. Es decir, tiene con qué sostener una parte de sus gastos pero no ha solucionado el problema de su deuda.



En Barranquilla, el plan de inversiones requiere $1,18 billones, de los cuales casi el 50% va al área de capital humano y capital social.



El trabajo duro estará en buscar esos recursos, reducir gastos y hacer de los planes de financiamiento una realidad. Ya se hizo la primera parte de la tarea, ahora falta concretar los planes. La escasez de recursos ha hecho que los alcaldes piensen en planes alternativos, que dan mayor importancia a la cultura ciudadana, al sector empresarial y a la educación y no tanto al gasto público para generar empleo como en el viejo modelo. La escasez impulsó la imaginación. Ahora falta que la imaginación acabe con la escasez.



Los planes



Los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla apuntan a crear empresas, facilitar la labor empresarial, mejorar la calidad y la cobertura educativa, la cultura ciudadana y la conservación del espacio público.



La ejecución



El gran problema que tendrán las ciudades para ejecutar sus planes es la financiación, dado el problema fiscal en que se encuentran. Entre las posibilidades está el endeudamiento externo --algo difícil, debido a la situación del país y de los vecinos--, la adopción de reformas tributarias y mejorar los recaudos.
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