| 8/15/2008 12:00:00 AM

La agenda pendiente con Venezuela

La próxima reunión de cancilleres y ministros de comercio de los dos países servirá para avanzar en un nuevo esquema de las relaciones económicas, sociales y políticas.

Entre enero y mayo de 2008, las exportaciones colombianas a Venezuela crecieron 48,6% y alcanzaron la suma de US$2.264 millones, US$741 millones más que en igual periodo de 2007 y equivalente a todo lo exportado a ese país en 2005.

Este comportamiento comercial coincidió con uno de los momentos más difíciles en la historia de las relaciones políticas entre los dos países, que incluyó el cierre de la frontera la primera semana de marzo, luego de la muerte del guerrillero Raúl Reyes por parte de un comando colombiano en territorio ecuatoriano, y logró una 'distensión' en el marco de la Cumbre del Grupo de Río, el 6 y 7 de marzo en República Dominicana.

El auge comercial se dio en medio de una de las etapas de mayor desabastecimiento en el vecino país, provocada por la reducción del aparato productivo y la menor oferta de bienes, en momentos en que el mercado reportaba alta liquidez y aumento en los ingresos de los venezolanos, por ser un año de elecciones.

Tras un encuentro de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, el 11 de julio en Paraguaná, se reanudó el diálogo binacional que permitió 'pasar la página' de la crisis. Empresarios, gremios y académicos coinciden en que es hora de avanzar en la negociación de temas críticos, para blindar las relaciones políticas, económicas y comerciales de los dos países.

Aunque hoy no hay garantía absoluta de que esta vez sí prosperarán los acuerdos, el ambiente de diálogo y el factor político juegan este año a favor. Para comenzar, en noviembre se realizarán las elecciones regionales, y desde hace varias semanas el gobierno del presidente Hugo Chávez ha mostrado un mayor interés por solucionar temas que afectan su popularidad, como el desabastecimiento y los altos precios de la canasta familiar. La inflación venezolana en el primer semestre alcanzó 15,1% frente a la meta inicial de 11% para 2008, lo que ha motivado la expedición de medidas para facilitar el comercio.

A esto se suma una mejor actitud de funcionarios de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) y del Ministerio de Industrias Ligeras (Milco), que desde noviembre de 2007 no tenían diálogo con sus homólogos colombianos y en julio reanudaron las reuniones para solucionar temas puntuales.

Acuerdos en camino

Varias propuestas con los puntos básicos de lo que debe ser la nueva era de las relaciones con Venezuela se han planteado desde los gremios y la academia. La presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana, María Luisa Chiappe, ve positiva la "etapa de mayor apertura de Venezuela en el tema de comercio exterior", que en su opinión genera expectativas positivas frente a nuevos acuerdos para blindar la relación. Pero, al mismo tiempo, cree que se debe trabajar en varios frentes para garantizar relaciones fluidas, no solo en el ámbito comercial, sino también en el político y social.

La primera recomendación apunta a buscar un acuerdo que corrija los retrasos en la entrega de dólares aprobados por Cadivi. Un balance de Cadivi y Proexport en Caracas permitió establecer que las deudas pendientes con empresarios colombianos llegan a US$399,5 millones.

Roberto Cajamarca, director de estudios económicos de la Cámara Colombo-Venezolana, reconoce que han aumentado las aprobaciones de divisas, sin embargo, los empresarios mantienen sus quejas por la demora en los desembolsos.

Las demoras de Milco en la expedición de certificados de no producción o producción insuficiente, que dan vía libre para la importación de bienes, son otro tema por resolver.

La firma de un acuerdo comercial 'post-CAN' es la tercera prioridad. Esta negociación permitirá garantizar que la zona de libre comercio, con la consiguiente eliminación de aranceles para los bienes producidos en la región que esto conlleva, vaya más allá de 2011, cuando vence el plazo para que Venezuela mantenga los beneficios a sus antiguos socios andinos. También pretende avanzar en un acuerdo para evitar la doble tributación, cuya negociación quedó truncada en noviembre de 2007, así como proteger de manera recíproca las inversiones para garantizar los derechos de los empresarios en caso de una expropiación.

Un cuarto asunto busca normalizar el paso de mercancías por las carreteras de los dos países. Actualmente, para llegar desde algunas regiones del oriente colombiano hacia el norte del país se debe utilizar parte del territorio venezolano, pues no existe una conexión directa, y con un acuerdo en dicha materia se busca regularizar este tema. También se trabaja en restablecer la norma de tránsito aduanero que quedó suspendida tras la salida de Venezuela de la Comunidad Andina, en abril de 2006, y que hará expedito el movimiento de mercancías en carreteras de los dos países.

Jorge Alberto Velásquez, catedrático de la Universidad Eafit y ex director de Proexport en Caracas, plantea la necesidad de crear una alta consejería para asuntos comerciales y de inversión, pues considera que así se elevaría el nivel de interlocución. También plantea revivir el Consejo Intergremial Binacional, con miras a darle un mayor protagonismo al sector privado.

Las alianzas para crear nuevas empresas binacionales y apoyar a las pequeñas y medianas empresas de los dos países, son otras propuestas de Velásquez, quien cree que las firmas venezolanas podrían aprovechar incluso los acuerdos comerciales firmados por Colombia para ampliar sus mercados y apalancar su desarrollo industrial.

Aunque todavía las propuestas están en borrador y no se pueden anticipar resultados de la nueva etapa de la relación binacional, lo cierto es que a lado y lado de la frontera hay coincidencia en un tema básico: es urgente proteger la relación binacional.
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