| 5/21/1999 12:00:00 AM

Jeff, el asesor

Hay que aceptar la fase recesiva que atravesamos y prepararnos para crecer en forma sostenida cuando ésta termine. Un diálogo entre el famoso economista y nuestra Ministra de Comercio Exterior.

Jeffrey Sachs sigue retando la sabiduría convencional con sus ideas sobre manejo económico. Fue el primer analista que cuestionó abiertamente el manejo que el Fondo Monetario Internacional le dio a la crisis asiática. Sus posiciones sobre tasa de cambio en países en desarrollo, que hace dos años eran anatema en los medios ortodoxos, han sido validadas por los acontecimientos. Hoy los países, y también el propio Banco Mundial, entienden que para manejar la tasa de cambio hay muchas posibilidades, aparte de mantener una estabilidad artificial frente al dólar.



Dinero tuvo la fortuna de presenciar a Sachs generando ideas y elaborando planteamientos sobre el futuro de Colombia, en un intenso diálogo que mantuvo con Martha Lucía Ramírez, su alumna en Harvard y Ministra de Comercio Exterior de Colombia, cuando Sachs vino a Bogotá a participar en el foro organizado por Portafolio y El Tiempo en la primera semana de mayo. En esta nota reportamos los apartes más destacados de este diálogo de políticas entre la Ministra y Jeffrey Sachs.



La visión macro



Martha Lucía Ramírez: El gobierno se ha propuesto la meta de duplicar las exportaciones en sus cuatro años. Pero nos estamos chocando con una situación muy difícil a corto plazo. Algunos empresarios e incluso algunos miembros del gobierno han comenzado a dudar del propósito. ¿Qué cree que debamos hacer?



Jeffrey Sachs: Colombia se encuentra en la parte baja de un ciclo de crédito, en la cual -después de un boom que terminó hace un par de años- ha registrado una caída precipitada. Forma parte de un ciclo mundial, cuyos efectos tocan a América Latina y a Asia. Los precios de los productos de exportación están bajos, la recesión es rampante y las cuentas financieras y fiscales están exhaustas. No creo que haya mucho qué hacer al respecto. El año 99 es y será de recesión para Colombia, por la situación de la economía mundial y por el pasado reciente del país. Lo que le recomiendo es no pretender resolver el problema en el mes siguiente, porque no es posible. La primera regla en materia de exportaciones es ésta: piense a largo plazo.



MLR: Pero, ¿qué posibilidades encuentra en el corto plazo para la economía?



JS: Las mayores posibilidades están en la movilización de la demanda interna mediante las políticas monetaria y cambiaria. Las tasas de interés han bajado desde mi última visita, pero no tanto como se requiere. El hecho de que la tasa de cambio haya permanecido estable en los últimos meses indica que hay posibilidades de seguir empujando hacia abajo los intereses, hasta llegar a pocos puntos por encima de la inflación. Hay espacio. Pero no hay que olvidar que la tasa de cambio no está en un buen nivel. Si las exportaciones están tan débiles, esto es una señal de debilidad cambiaria. Una mayor depreciación tendría sentido.



MLR: Pero la junta del Banco de la República se ha comprometido con la defensa de la banda cambiaria actual.

JS: La experiencia me ha llevado a convencerme de la bondad de las tasas de cambio flexibles. La flexibilidad cambiaria es lo mejor. No me parece tan importante la forma como se logre esta flexibilidad: puede ser flotando o mediante una banda que cambie. La banda no debería existir en su forma actual. Yo preferiría una banda mucho más amplia, siempre y cuando el gobierno la respalde con políticas macro -fiscal, monetaria y de capitales- que eviten la revaluación.



Cuando Sachs habla, el Gobierno de Pastrana lo escucha.



El mensaje sobre integración que recibió la ministra Ramírez fue muy sugestivo: ¿por qué no promover una moneda común?









MLR: ¿No cree que es el momento de dar mayor soporte a los empresarios con una reducción de impuestos?



JS: No tienen mucho campo de maniobra en materia fiscal, porque el déficit ya es muy alto. No recomendaría aumentar el déficit con políticas keynesianas, pero tampoco hacer un esfuerzo heroico por disminuirlo rápidamente. Me aseguraría, en todo caso, de que el déficit se cierre en el mediano plazo. La reducción generalizada de impuestos no me gusta, y menos si fuese al consumo. Lo único que se justifica plenamente son los menores impuestos para inversiones verdaderamente nuevas.



La visión del comercio



MLR: Nos hemos propuesto darle dinamismo a la integración, pero creo que no es buena la política tradicional de concentrarnos en el mercado andino. ¿No cree que el foco debe estar concentrado en mercados como el europeo, el norteamericano y el asiático?



JS: En general, yo creo en los procesos de expansión del comercio. Aunque su punto de vista es correcto, déjeme plantearle dos inquietudes. Primera, intégrese una vez logre una buena tasa de cambio. Una tasa de cambio competitiva es clave para que la integración sea sostenible. Segundo, hay que buscar maneras de estabilizar la política económica de toda la región. Les va a quedar difícil recuperarse sin la ayuda de los países andinos.



MLR: Creo que el proceso de integración andino tiene fallas de diseño: hay demasiadas diferencias entre los países y sus compromisos con el proceso se han hecho muy frágiles, lo cual ha minado la credibilidad. Perú tendrá que enfrentar esta situación, ahora que va a presidir la comisión.



JS: La credibilidad no es buena ahora, porque los países individualmente no están en buena situación, pues afrontan problemas similares. La pregunta básica para la integración no puede olvidarse: cuáles son las áreas donde se puede dar integración y dónde hay algo por hacer. La idea de un mercado andino protegido no tiene mucho sentido, porque el mercado es muy pequeño. Le recomiendo seguir una estrategia de integración abierta, con una posición externa común favorable.



Si hubiera metas comunes y estrategias generales coherentes, los países andinos se ayudarían mutuamente a mantenerse alineados en la economía global y frente al proceso político. Ayudar a mantener a Venezuela es una dirección sensata y estabilizar la situación de Ecuador sería interesante. Estos son mercados naturales muy importantes para Colombia. Le recomiendo ponerse a la tarea de construir acuerdos binacionales en materia macro para evitar un desastre en cualquiera de esos países. La región necesita un proceso de integración más firme, con reuniones periódicas de coordinación macroeconómica.



MLR: ¿Y qué hacer mientras tanto con la inestabilidad que se deriva de los movimientos cambiarios de los vecinos?



JS: Qué tal explorar esta idea: no me atrae particularmente la propuesta de dolarización de estas economías, porque se pierde capacidad de ajuste frente a los choques externos. Me gusta la flexibilidad. Pero la convergencia podría fortalecerse mucho si los países andinos buscaran la adopción de una moneda común, que fuera flexible a su vez frente a las otras monedas. Plantear este tema de diálogo sería una muy buena forma de agilizar las discusiones.



"Antes de avanzar hacia la integración, hay que lograr una tasa de cambio competitiva".



MLR: Pero si no logramos negociar bien, corremos el riesgo de ceder nuestras ventajas a países más competitivos, como Brasil, que tienen un mercado mayor y han estado mejor respaldados por su propio gobierno. ¿Qué opina del proceso de integración con el resto del continente?







JS: Mercosur es un mercado muy grande y Colombia se beneficiaría de él. En cada sector hay espacio para la especialización de firmas colombianas y brasileñas y pueden crearse nichos, aun en el mismo mercado. Veo grandes posibilidades en textiles, químicos y automotores. Ninguna de las dos economías es tan fuerte como para agotar el mercado para los bienes en ambas. La integración deberá llevar a líneas de producción más largas, productos más especializados y gran variedad de áreas, sin riesgo de cerrar la industria. Hay ramas industriales colombianas que serán competitivas en el mercado brasileño, y ramas brasileñas competitivas en el colombiano. Yo creo que hay que mirar a Suramérica.



Dinero: Pero la ministra no puede mirar a todas partes a la vez, porque su tiempo y esfuerzo tienen límites. ¿No sería mejor concentrar más la atención, ahora que estamos en un punto alto de nuestra relación diplomática, en el acceso preferencial al mercado de Estados Unidos?



JS: Colombia, infortunadamente, no está en el punto más alto para ningún país. El presidente Pastrana y su gobierno son aceptados en Estados Unidos, con un evidente alivio frente a los años anteriores. Pero Colombia no clasifica de primera en las prioridades de Estados Unidos y no tendrá tratamiento especial.



MLR: Volvamos a la promoción de exportaciones. ¿Cuáles son las principales lecciones que usted ha sacado de la experiencia?

JS: Puedo sintetizar mis recomendaciones en cinco reglas básicas. La primera es construir una visión de país a 5 ó 10 años. Veo muy fraccionada esta discusión en Colombia y muy alejados al gobierno, a los empresarios y a los académicos. Esta visión de país no puede construirse sino colectivamente, mediante muchas discusiones.



"Colombia tiene que diversificar. El café y el petróleo no pueden ser la única base para el desarrollo de largo plazo"



La segunda es que la esencia de la promoción de exportaciones consiste en promover y proteger la rentabilidad de las exportaciones, y para ello una tasa de cambio competitiva es esencial. En América Latina, encuentro que las percepciones están al revés: las monedas fuertes se perciben como buenas y las monedas débiles como malas. En sana lógica debería ser al contrario. Esto es particularmente relevante para la experiencia colombiana. La exportación de manufacturas ha sido duramente golpeada por la tasa de cambio. Cuando se han propuesto promoverlas, ustedes no han logrado persistir, no han hecho compromisos de largo plazo y han terminado matando el sector. Cada vez que se comienza, la tasa de cambio se aprecia, ya sea por el boom del café o del petróleo, o por políticas fiscales y monetarias inadecuadas. La revaluación de la moneda le causa el mayor daño a la promoción de exportaciones y Colombia lleva casi una década revaluada. No olviden esto.



Dinero: Pero en Colombia, la Ministra de Comercio Exterior no es la que controla la tasa de cambio.



JS: Uno de los problemas del mundo en desarrollo es que los programas de desarrollo son creados por los ministros de Finanzas. Así, cuando el FMI se apropió del desarrollo internacional, éste se paró, porque no se puede tener desarrollo simplemente sobre una estabilidad macro a corto plazo. Esta no es la base de desarrollo.



La tercera regla básica es hacer énfasis en la diversificación de las exportaciones. Las exportaciones de bienes básicos, como el café, el petróleo o el carbón, no pueden ser la base para un desarrollo sostenible, porque su comercio no es muy dinámico. Además, ustedes tendrán inexorablemente un descenso de las exportaciones de petróleo, pues las nuevas exploraciones serán más costosas y los retornos no serán tan altos. La fortaleza de la economía colombiana proviene de la multitud de productos para exportación. Ustedes son el tercer país latinoamericano con mayor base industrial, sólo después de Brasil y México. Son el centro manufacturero de la región andina. Cuando miro sus estadísticas, confirmo mi optimismo sobre esta economía.



Sobre esto deben construir su futuro y aquí resulta, sin duda, más fácil que en el resto del continente.



La cuarta regla es que la promoción de exportaciones requiere una política activa. Los incentivos de mercado son esenciales, pero distan de ser suficientes. Todos los países que han sido exitosos han tenido a sus gobiernos involucrados activamente. Hay que identificar los sectores claves de exportación y diseñar estrategias específicas para decisiones concretas. Hay que promover muy activamente la inversión extranjera directa y las alianzas con firmas que sean las primeras en el mundo en sus campos.



MLR: Algunos opinan que la economía en Colombia se debe manejar de una manera más ortodoxa y que debemos esperar a tener la economía ordenada para poder empujar algunos sectores económicos.



JS: No lean equivocadamente la experiencia internacional. Los países más ortodoxos del mundo siempre se han involucrado activamente en la promoción del desarrollo productivo. El aumento de la productividad y el avance tecnológico estadounidense, por ejemplo, provienen de la investigación, y el gobierno de Estados Unidos le dedica muchos fondos a ello. Precisamente, ésa es la quinta regla. Promover fuertemente la investigación y los vínculos estrechos entre las empresas y las universidades para el desarrollo del conocimiento. Por último, yo entiendo el desarrollo como la aplicación sistemática del conocimiento para atender las necesidades humanas. Y la investigación tiene un papel primordial.



"Lo más importante es una política de tecnología informática coherente. ¿La tiene el gobierno?".



Política industrial



MLR: ¿Y cómo, dentro de la ortodoxia, encuentra usted campo para una política industrial moderna? ¿No será que, como en los acuerdos argentinos sobre la industria automotriz, pueden promoverse más activamente unos sectores, como la cadena de textiles y confecciones y otros?



JS: La idea que encuentro entre los economistas colombianos respecto a que todo lo genera el mercado no tiene sentido. Una política de desarrollo requiere la selección cuidadosa de sectores con potencial -yo creería, por ejemplo, en las posibilidades de la industria química en Colombia- con medidas específicas que los apoyen con una perspectiva de largo plazo.



Déjeme sugerirle dos temas adicionales de una política industrial moderna. La primera es la diversificación regional del aparato productivo. Sus costas, en especial la Atlántica, tienen enormes posibilidades en el turismo y en el transporte. Pero también en el desarrollo productivo. Es una frontera muy importante para su economía, y ustedes tienen que explotar las ventajas de su geografía más activamente.



La segunda, permítame insistir, es la tecnología. En los próximos años ustedes no van a requerir solamente manufactura, sino tecnología. ¿Tiene el gobierno una política de tecnología informática coherente? ¿Hay acaso una política que asegure que los colegios estén al tanto de los avances más recientes, que estén conectados en línea, que Colombia tenga una industria de software importante?



Todo está interrelacionado. Para participar de la cadena de oferta global y de las inversiones internacionales, ustedes deben priorizar. Para esto se necesita una política gubernamental: que las universidades tengan buenos departamentos de investigación, que los colegios sean modernos, que produzcan software para exportación. Colombia podría ser líder, ustedes podrían ser proveedores de software en lengua española para toda la región.
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