Gobernabilidad para competir

| 8/17/2001 12:00:00 AM

Gobernabilidad para competir

Por primera vez se mide el estado de la gobernabilidad corporativa y se compara con el resto del mundo. Dinero y Confecámaras muestran los resultados.

Colombia ha dado un paso decisivo en materia de gobernabilidad corporativa: medir su desempeño utilizando metodologías de validez mundial. Como era de esperar, los resultados de nuestro país no son destacados, pero la comparación internacional indica que podríamos lograr avances importantes en pocos años si actuamos con decisión. En un esquema en el cual la máxima calificación es 10, Colombia logró un puntaje de 3,4 y está hoy en el nivel que tenían Alemania y Japón cuando comenzaron a medirse, en 1996. Alemania ha aumentado su puntaje a 5 en la medición del año 2000, mientras que Japón se ha estancado.

La medición fue realizada por Davis Global, la consultora líder en el mundo en esta materia, dentro de la iniciativa de buen gobierno corporativo en Colombia que lideran Dinero y Confecámaras (ver www.dinero.com/cg). El estudio titulado Leading Corporate Governance Indicators 2001: Colombia Survey, será lanzado en el Primer Seminario de Gobernabilidad Corporativa en Colombia, en octubre de este año. Davis Global midió 20 empresas líderes en sus respectivos sectores, en 10 indicadores agrupados bajo 4 categorías que reflejan las preocupaciones que la comunidad inversora mundial ha manifestado mediante el establecimiento voluntario de códigos y de guías de inversión:



1. la estructura de las juntas directivas



2. la votación



3. el acceso a la información y



4. la defensa de las tomas hostiles de las sociedades



Las 20 empresas en la muestra (que incluyen empresas colombianas y multinacionales en proporciones iguales) son representativas de las prácticas gerenciales más avanzadas en el país.



La medición de la calidad del buen gobierno corporativo es vital para que las empresas colombianas encuentren nuevos motores de crecimiento. El buen gobierno, expresado en temas como la apertura informativa en las empresas, la autonomía de las juntas directivas y el respeto por los intereses de accionistas, acreedores y trabajadores, ha sido identificado como la mejor forma de lograr crecimiento económico, pues lleva a que la actividad de las empresas se concentre en generar valor, en lugar de servir los intereses de los grupos más poderosos en la organización. Por ende, es una condición básica para atraer capital en una economía globalizada.



Los resultados del estudio muestran una situación ambigua para Colombia. Aunque pueda sorprender a muchos, existe una base de prácticas que es relativamente avanzada en términos internacionales. En el país están diferenciados los papeles del presidente de la junta directiva y el presidente de la compañía; existe un esquema de voto altamente atrayente a los inversionistas institucionales; y las empresas multinacionales han avanzado en el manejo de estados financieros bajo esquemas internacionales. Sin embargo, para lograr resultados en atracción de capital se necesita desarrollar un sistema mucho más sólido.



Las juntas directivas



A los ojos de los inversionistas, la característica más importante en una junta directiva es que sea capaz de tomar decisiones y adoptar políticas que generen el máximo valor posible para todos los accionistas. Por ello, la independencia de la junta es un indicador fundamental. Se espera que estén conformadas por personas independientes, que no sean empleados de la empresa y que de esa manera puedan actuar a favor de todos los accionistas y no solo del mayoritario. No deben tener relaciones financieras con la compañía, ni ser familiares de los administradores. Algunos consideran que es conveniente que posean acciones en la compañía para alinear mejor los intereses de los administradores con los de los accionistas.



El estudio de Davis Global destaca como una ventaja importante que en Colombia estén diferenciados los papeles del presidente de la junta directiva y el presidente de la compañía. El 86% de las empresas encuestadas tenían separados estos cargos, un porcentaje superior al de países como Francia y Estados Unidos. Sin embargo, la estructura de las empresas colombianas, en su mayoría familiares, impide que los miembros de las juntas sean verdaderamente independientes. Por lo general, las juntas están dominadas por los accionistas mayoritarios. Este obstáculo hará difícil para las empresas reclutar nuevos inversionistas.



El voto




Otro de los aspectos básicos para los inversionistas son los mecanismos de votación en las juntas directivas. El primer indicador que se mide es la facilidad para los inversionistas institucionales de votar en las asambleas. Debe haber tiempo suficiente entre la entrega total de la información sobre los temas a tratar en la junta y el momento del voto, y se debe permitir el voto a distancia, incluyendo mecanismos como el correo electrónico.



En Colombia, la buena noticia es que el esquema de voto en la mayoría de las empresas es de un voto por acción, siguiendo los lineamientos de los inversionistas mundiales. Esto llevó a que el puntaje de Colombia en este indicador estuviera por encima del de Estados Unidos, Alemania, Francia y Holanda. Sin embargo, el estudio considera que aunque ese aspecto es positivo, Colombia es el mercado en que es más difícil votar para los accionistas. El problema de fondo es que las compañías no revelan los temas de la agenda a tratar en las asambleas, de manera profunda y con suficiente anterioridad. Los accionistas no pueden analizar la decisión de voto con cuidado y muy raramente votan respecto a los puntos críticos que pueden afectar el valor de la compañía.



El acceso a la información



El acceso a la información también resulta clave. Y no se trata simplemente de que la empresa entregue información, sino de que se brinde de manera que pueda ser comparada internacionalmente. Un claro ejemplo es el caso de France Telecom, que en 1996 tuvo una ganancia de 2.000 millones de francos según estándares franceses y una pérdida de 26.000 millones de francos con el estándar estadounidense GAAP. Los inversionistas prefieren que los estados financieros sean presentados bajo estándares internacionales, usando el método IAS (International Accounting Standards) o el estadounidense GAAP (Generally Accepted Accounting Principles). También, crece la tendencia a revelar información dentro de la compañía sobre la forma de remunerar a los ejecutivos. Los inversionistas interesados deben saber si el esquema de remuneración es un incentivo para que los administradores actúen de acuerdo con los intereses de los accionistas.



En Colombia hay un número considerable de empresas que reportan con el IAS o el GAAP, debido a que son subsidiarias de corporaciones extranjeras. Sin embargo, las locales raramente han adoptado esta iniciativa. El estudio identifica un problema serio de calidad en la información contable, pues muy pocas veces las juntas implementan una supervisión independiente a la auditoría de los estados financieros.



Colombia está avanzando. Las regulaciones de la Superintendencia de Valores, que obligan a los fondos de pensiones a exigir códigos de buen gobierno corporativo a las empresas emisoras de los papeles incluidos en sus portafolios, son un avance muy importante en la dirección correcta. La ley de mercado de capitales que el gobierno viene trabajando traería un progreso sustancial para Colombia en la comparación internacional. Sin embargo, nuestras empresas tienen que decidirse a asumir este cambio en serio, pues si no aceptan los costos no van a poder beneficiarse de las ventajas del buen gobierno. En los años que vienen, las nuevas regulaciones harán avanzar a Colombia en las calificaciones internacionales y seguramente atraerán la mirada de los inversionistas. Sin embargo, si las empresas individuales no están listas, perderán grandes oportunidades.
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