George W..el ejecutivo

| 2/2/2001 12:00:00 AM

George W..el ejecutivo

El nuevo equipo de gobierno en Estados Unidos está compuesto por gente más pragmática que académica. Ellos entienden que la solución para Colombia pasa por el crecimiento de sus empresas.

En un primer análisis, la llegada de George W. Bush a la presidencia de Estados Unidos no trae mayores novedades para Colombia. Las relaciones entre los dos gobiernos son más estrechas que nunca, el tema de Colombia se sigue manejando al más alto nivel en Washington y, si bien los perfiles ideológicos de los funcionarios cambian entre un gobierno demócrata y otro republicano, la política sigue siendo la misma. Nadie quiere inestabilidad ni cambios bruscos en este momento.

Sin embargo, el relevo de los funcionarios es vital para Colombia. Las convicciones de cada uno de ellos, su evaluación de las perspectivas de nuestro país, su manera de tomar decisiones y su influencia sobre la opinión serán críticas para nosotros.



Los próximos dos años serán, sin duda, de decisiones. La llegada de los republicanos al poder coincide con la entrada del proceso colombiano en una nueva fase. Como afirma un documento de la embajada de Estados Unidos en Bogotá, "Colombia está en una confluencia de fuerzas. Los desarrollos del año 2001 tienen el potencial para abrir un futuro mucho más positivo para el país - o también mucho más negativo, si el país no logra progresar hacia la paz y la estabilidad". Mientras que en el año 2000 el tema respecto a Colombia era definir una posición y una política sobre guerrilla, paramilitarismo y narcotráfico, la cual se concretó en el Plan Colombia, a partir del año 2001 el tema es verificar cómo se desenvuelven las decisiones, cómo se utilizan los recursos y cuáles son los resultados en áreas que van desde la erradicación de cultivos hasta el respeto de los derechos humanos, entre otras. El manejo de las relaciones con Colombia va a depender de esa permanente monitoría.



Tal vez suene extraño, pero el entorno de alta tensión asociado al Plan Colombia puede facilitar el rápido progreso de las más ambiciosas iniciativas en materia económica entre los dos países. Estados Unidos ya ha definido que Colombia es tema de alta prioridad. ¿Cómo puede influir Estados Unidos, más allá del Plan Colombia, para que el país vuelva a la normalidad? La respuesta es obvia: apoyando su crecimiento económico. El mejor acceso a los mercados de ese país y la profundización del intercambio entre las empresas estadounidenses y colombianas pueden traer beneficios que superarán muchas veces en magnitud los que se han planteado en relación con el Plan Colombia.



Hombres pragmáticos



El presidente Bush ha asignado los puestos claves de su gabinete a unos personajes que tienen peso político propio, por su trayectoria y su influencia sobre la opinión en Estados Unidos. Sin duda, ellos aspiran a dejar una obra ambiciosa. Los colombianos debemos entender bien cómo se inserta nuestro país en la visión del mundo que tiene el nuevo equipo de gobierno.



En lo que se refiere a la política internacional, el equipo que conforman Colin Powell, el nuevo Secretario de Estado, héroe nacional por su papel en la Guerra del Golfo (y potencial candidato presidencial), y Condoleeza Rice, la Asesora Nacional de Seguridad, será formidable. Buscará establecer una definición nítida del papel de Estados Unidos cuando se trata de preservar la seguridad del mundo. Ambos creen que ese país no tiene por qué actuar como "policía del mundo", enviando soldados para que expongan sus vidas tratando de restablecer el orden en las situaciones de conflicto que permanentemente estallan en el globo. Powell ha dicho que Estados Unidos solo debe intervenir militarmente cuando existe un objetivo claro y solo si el resultado va a ser una victoria contundente. Si bien Powell tuvo un papel activo en la intervención de su país en Somalia, tiempo después la criticó como un intento errado de "construir una nación" desde el exterior, un propósito condenado al fracaso.



El gobierno de Estados Unidos ha manifestado que en Colombia no existe un objetivo militar, pues la complejidad del problema supera con mucho ese ámbito (según la Embajada de Estados Unidos, los recursos de ese país para los aspectos militar y de policía del Plan Colombia solo son la octava parte del total). Por su parte, Powell ha afirmado, ya como Secretario de Estado, que buena parte de la responsabilidad sobre el tráfico internacional de droga recae sobre los países consumidores. Partiendo de esta definición del problema, las posibilidades de una acción de soldados estadounidenses en Colombia con Colin Powell en el Departamento de Estado son prácticamente inexistentes.



En el tema económico, el nombramiento más importante para Colombia es el de Robert Zoellick en la oficina del Representante de Comercio (U.S. Trade Representative, USTR). Esta oficina está encargada de desarrollar los acuerdos comerciales de Estados Unidos con el resto del mundo. Zoellick es un hombre de primera categoría en este campo, un convencido defensor del libre comercio que tuvo un papel destacado en las negociaciones del NAFTA y de la Organización Mundial del Comercio (OMC) bajo la administración del padre del actual presidente. Su nombramiento indica en forma inequívoca que el presidente Bush dará prioridad al desarrollo del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca) y a la expansión de la OMC. Los demás miembros del equipo económico, incluyendo a los Secretarios del Tesoro y de Comercio, tienen un perfil definido: son personas con amplia experiencia en negocios (más en empresas productoras de bienes y servicios que en el mundo de las finanzas), caracterizadas por una filosofía afín al libre funcionamiento de los mercados y por un espíritu pragmático por encima de cualquier otra consideración. Solo el Consejero Económico del presidente Bush viene del mundo académico. La ideología será importante en este gobierno, pero lo vital será la capacidad para mostrar resultados.



Marcar la pauta

Las posibilidades para los negocios entre Colombia y Estados Unidos se multiplicarán en este ambiente de pragmatismo. La Embajadora de Estados Unidos en Colombia ha señalado cómo, si bien la inseguridad y la incertidumbre sobre el futuro han afectado negativamente la actividad de las empresas de Estados Unidos en Colombia, aquellas que tienen una perspectiva de largo plazo se mantienen alerta para aprovechar las oportunidades que vendrán cuando la situación se normalice. La ubicación estratégica, la abundancia de mano de obra entrenada, la diversidad del aparato productivo y el tamaño de la población, entre otros factores, hacen de Colombia un país en el cual resulta obligatorio tener presencia para cualquier gran empresa que opere en América Latina.



En este escenario, a Colombia le corresponde desarrollar iniciativas ambiciosas para promoverlas en los centros de decisión de Estados Unidos, ante el Ejecutivo, el Congreso y las empresas de ese país, en un frente unido entre el gobierno y el sector privado. La prioridad para Colombia es darles el impulso definitivo a varias iniciativas que ya vienen en marcha:



Ampliación del universo de productos y prórroga de las preferencias del ATPA. Esas preferencias vencen en diciembre de este año. El ambiente es propicio para que la iniciativa tenga acogida en el gobierno y el Congreso. Incluso sería posible pensar en reemplazar el ATPA, que es una preferencia unilateral con vigencia limitada en el tiempo, por un acuerdo comercial bilateral de duración indefinida. Por su estabilidad, este tipo de acuerdo tendría un efecto muy superior al que ha tenido el ATPA sobre las decisiones de inversión en empresas exportadoras hacia Estados Unidos.



Acceso de las confecciones de maquila colombiana a Estados Unidos en las mismas condiciones que hoy tienen los países de la Cuenca del Caribe. El gobierno colombiano incluirá este sector dentro de la ampliación de los productos ATPA.



Colombia debe mantener una posición de liderazgo en las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca), un tema que comenzará a moverse muy rápido bajo la actual administración. Nuestro país está bastante atrasado en lo que se refiere a la participación de los empresarios, al tiempo que su influencia en el proceso de integración es cada vez mayor en todo el continente. Hemos comenzado a recuperar el tiempo perdido, pero tenemos que asumir el reto con mucha más energía.



Integración de las redes de empresarios de los dos países. La Embajada de Estados Unidos en Bogotá, junto con la Cámara de Integración Colombia-Estados Unidos y entidades oficiales como Coinvertir y Proexport, está adelantando el programa Compre en Colombia, que busca motivar a las empresas estadounidenses que ya operan en el país para que utilicen empresas colombianas como fuente de los insumos que necesitan en su operación internacional. El programa está mostrando resultados, con el desarrollo de importantes contratos para varias empresas colombianas.



Hay que utilizar la imaginación para convertir las limitaciones que impone la actual situación del país en oportunidades. Si los empresarios de Estados Unidos temen venir a Colombia, ¿por qué no organizar una feria empresarial colombiana en Miami? Probablemente tendría una mayor convocatoria hoy que en ningún momento del pasado. Por otro lado, hay que trabajar para utilizar en beneficio del país la fuga de empresarios y talentos, construyendo redes empresariales dentro de Estados Unidos que lleven a la realización de negocios con nuestro país. Debemos desarrollar también mecanismos financieros y de estructuración de empresas que permitan a las firmas gringas "comprar la opción" de tener una presencia en Colombia a precios de hoy, con la posibilidad de ampliar su actividad en el futuro, cuando el entorno se estabilice.



La llegada de un nuevo gobierno a Estados Unidos implica un cambio en la dinámica, una oportunidad que hay que aprovechar para imprimirles nueva fuerza a las relaciones de comercio e inversión entre los dos países. Paradójicamente, el momento de mayor incertidumbre en el campo del orden público es también el de mayor acercamiento en el terreno económico. Los empresarios colombianos tienen ahora una oportunidad única para poner a trabajar el ritmo de los acontecimientos en su favor.



El equipo

El nuevo Presidente es un convencido del poder creador de los mercados y los negocios.



Los miembros del gabinete tienen peso político propio, por su experiencia e influencia.



Los Secretarios manejarán agendas ambiciosas.



Y Colombia?

La prioridad de Colombia para Estados Unidos ha quedado establecida en las primeras declaraciones de los funcionarios.



Se ha reconocido que la demanda es un componente crítico del narcotráfico y que la solución no es exclusivamente militar.



El ambiente está abierto para plantear iniciativas de negocios que ayuden a resolver el problema común.
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