| 9/18/2009 12:00:00 AM

Gastar para salir del fondo

La reducción de ingresos por impuestos resulta inminente en el presupuesto nacional. El Gobierno tendrá que apelar a un mayor endeudamiento para garantizar sus gastos.

La receta tradicional de elaborar los presupuestos estatales con base en la austeridad, para minimizar el déficit fiscal, quedó en el pasado. Para 2010, los presupuestos presentados a los congresos por la mayoría de países de América Latina incorporan aumentos en sus gastos de funcionamiento e inversión como parte de las medidas contracíclicas para acelerar la esperada recuperación. El común denominador: no fijarse demasiado en el déficit fiscal.

Y es que, como no se había visto en décadas, entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), recomendó expresamente a los gobiernos "no ser muy estrictos en la consolidación fiscal" en estas épocas de recesión, y llevar el déficit a los máximos niveles razonables para sobrellevar la actual situación de la economía mundial. Es decir, estos mayores gastos no serán compensados con un aumento en los ingresos tributarios sino con mayor endeudamiento.

Qué tan sostenible es este modelo y por cuánto tiempo tendrá que utilizarse la fórmula, nadie lo sabe. Como tampoco es claro cuándo las economías del mundo regresarán a la senda de crecimiento previa a 2007. Por ahora, los presupuestos de 2010 en países como Costa Rica, Perú, Paraguay, Chile, Argentina y México muestran aumentos en sus gastos superiores al 10%, pese a que los pronósticos de crecimiento de sus economías no superan el 5%.

Colombia no escapa a esta situación. El pronóstico del Gobierno en el presupuesto presentado al Congreso el pasado 29 de julio calcula un crecimiento del PIB para 2010 del 2,5% y del 7% en gastos e ingresos; el incremento salarial en 4% y la Tasa Representativa del Mercado promedio del periodo la asume de $2.365,48.

Expertos como el senador Óscar Darío Pérez consideran que el proyecto presentado es "fiscalmente responsable, macroeconómicamente consistente y comprometido con las políticas sociales más importantes". Sin embargo, otros, como el contralor general, Julio César Turbay Quintero, lo califican de excesivamente optimista en los pronósticos de crecimiento, teme por posibles inconsistencias económicas y considera que no involucra una política contracíclica.

En materia de ingresos, el paquete total está estimado en $148,3 billones. De ellos, $70,8 billones provendrán de ingresos corrientes, una cifra apenas 3,3% superior a la de 2009 ($68,5 billones), lo que implica una caída en términos reales que obedece a los menores impuestos esperados por la baja en la actividad económica. El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, justifica este comportamiento en "los efectos del choque negativo causado por el comportamiento que registra el ciclo económico a partir de 2008, especialmente sobre los ingresos de origen petrolero y por la reducción en el impuesto de timbre".

Otros componentes importantes de ingresos serán los recursos de capital, por $55,7 billones, dentro de los cuales la deuda nueva, tanto interna como externa, suma cerca de $40 billones. Incluso, la deuda pasará de representar 34,4% del PIB en 2009 a 36% en 2010. El Gobierno contempla además obtener ingresos de establecimientos públicos por $11,8 billones; otros $8,7 billones por cuenta de los fondos especiales -en los que se espera un crecimiento de 43,8%- y $1,1 billones más de rentas parafiscales -con aumento del 37,9%-.

En gastos, los de funcionamiento, que incluyen los de personal, generales, transferencias y operación comercial, se llevarán $83,1 billones, mientras para servicio y amortización de la deuda están contemplados otros $40,7 billones y para inversión $24,4 billones.

Inversión, en deuda

Aunque los mayores gastos programados para 2010 podrían llevar el déficit del Gobierno Central a un 4%, Carlos Mario Lafauire, socio de PriceWaterhouseCoopers en el área de impuestos, asegura que "esta no es época para concentrarse en el déficit o la inflación sino en otros temas claves como el empleo y la inversión para generar mayor producción y riqueza en el país".

De acuerdo con cifras del Departamento Nacional de Planeación, de los $24,4 billones para inversión, la mayor participación la tendrá el sector de protección social, con el 27,2% ($6,6 billones); seguido de transporte, con el 13,9%; acción social, con el 12%; defensa y seguridad, con el 8,9%; minas y energía, con el 5,9%, y agropecuario, con el 4,7%, entre otros.

Aunque las cifras de inversión de 2010 parecen abultadas, su crecimiento es de apenas 3%, lo que ha llevado a expertos como Roberto Steiner, director ejecutivo de Fedesarrollo, a considerar que habrá poco espacio fiscal para continuar con políticas contracíclicas para reactivar la economía.

En este tema coincide el contralor Turbay Quintero, quien cree que una de las principales dificultades del presupuesto de 2010 es que "los ingresos fiscales y el crecimiento económico no están en línea" y, en materia de gasto, "este no obedece a un comportamiento contracíclico sino procíclico".

Y es que en materia de inversión, las quejas son crecientes. En el Congreso, el representante a la Cámara por Nariño, Javier Álvarez, se quejó hace por el incumplimiento del Gobierno central frente a promesas de obras viales para su departamento. "De los $733.000 millones que prometió para transporte en Nariño, tan solo se destinaron $100.000 millones", ha dicho el representante Álvarez. También los congresistas de comunidades afrocolombianas creen que las partidas anunciadas no reflejan los anuncios del Plan de Desarrollo sobre la asignación de mayores recursos par aesta población.

El análisis del presupuesto arrancó hace varias semanas en el Congreso y terminará el 20 de octubre, fecha última para su aprobación. Más allá de la discusión del tamaño de los gastos o de dónde saldrán los ingresos, la verdadera prueba de fuego estará en lograr satisfacer las necesidades del país en un momento tan crítico para la economía mundial y nacional.

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