| 1/16/2006 12:00:00 AM

Estímulo a la inversión

El nuevo régimen colombiano de zonas francas les da estabilidad jurídica y las equipara con las de países como China e Irlanda.

Desde que Colombia se comprometió con la Organización Mundial del Comercio a eliminar los subsidios a las exportaciones, la incertidumbre empezó a reinar en las 10 zonas francas del país, porque ese pacto significaba eliminar la exención a la renta para las empresas exportadoras ubicadas en estas áreas de excepción.

Aunque la presión de los empresarios logró que el plazo inicial para eliminar esta gabela, que vencía en 2002, se prorrogara por cuatro años más, no había claridad sobre el modelo que regiría a partir del 1 de enero de 2007. "En términos generales, se entendía que las zonas francas se acababan el 31 de diciembre de 2006", afirma Juan Pablo Rivera, gerente general de la Zona Franca de Bogotá. Por eso, la Ley 1004, que se sancionó el pasado 30 de diciembre, es tan importante. "La ley asegura a los potenciales inversionistas la existencia de reglas de juego estables a años vista", explica Rivera. Uno de los puntos principales de la ley es que adopta una tarifa única de impuesto de renta del 15% para las empresas ubicadas en zonas francas, lo que pone a Colombia a la par de los países más competitivos para atraer inversiones: China e Irlanda. El primero tiene una tarifa máxima de 15% a partir del quinto año en que la empresa empiece a dar utilidades y el segundo fija una tasa de 12,5%.

La nueva tarifa, que entra a regir a partir del período fiscal de 2007, cumple los requisitos de la Organización Mundial del Comercio, porque no está supeditada a las exportaciones, lo que asegura la estabilidad de la norma.

Aunque pasar de una exención total en la renta a una tarifa del 15% se puede ver como una desmejora en las condiciones para los usuarios de zonas francas, la realidad es que el nuevo régimen es más favorable para el inversionista.

Esto es así por dos razones. En primer lugar, la exención actual solo beneficia a los ingresos provenientes de las exportaciones de bienes y servicios y, en segundo, en la medida en que la empresa reparte las utilidades exentas, el socio tiene que tributar el 38,5% si es sociedad, o el porcentaje que le corresponde según sus ingresos si es persona natural.

Con la ley, la reducción en la tarifa es para los ingresos de comercio interno y externo de los usuarios de zonas francas. Además, el socio del usuario no está gravado, siempre y cuando las utilidades de la compañía no sean superiores a la renta líquida gravada del respectivo año más el impuesto de renta liquidado para ese período.

"La anterior exención era tan solo un espejismo, mientras que la nueva tarifa del 15% es una reducción real del 61% del nivel de tributación actual para la combinación empresa-socio", explica Martín Gustavo Ibarra, presidente de Araújo Ibarra y Compañía.

Esta tarifa preferencial podría ir en contra de las compañías ubicadas por fuera de estas áreas, que siguen gravadas con el 38,5%, mientras que las usuarias de zonas francas podrán vender en el mercado nacional sin perder la reducción de la tarifa. Pero para Rivera, el mercado se regula solo. "¿Por qué antes todos los exportadores no estaban en zonas francas? Unos toman unas decisiones; otros, otras. Los mercados se regulan", afirma.

Por su parte, según Ibarra, "no podemos ver el futuro de Colombia, si no nos comparamos con países que atraen inversión", y en esa medida, estos estímulos son necesarios.

Los otros cambios Otro de los puntos novedosos de la Ley es que exonera del pago del IVA a los bienes que se vendan desde el territorio nacional a los usuarios industriales de bienes o de servicios, siempre y cuando estos bienes sean necesarios para el desarrollo del objeto social de estas empresas.

Hasta el momento, esta norma solo cobijaba a las importaciones, lo que ponía en desventaja a los proveedores locales frente a los internacionales. Ahora, las empresas que no están ubicadas en las zonas francas podrán competir en igualdad de condiciones por el suministro de materias primas, partes, insumos y bienes terminados, a las compañías localizadas en estas áreas.

La Ley también le da un impulso a la instalación de servicios en las zonas francas, al especificar mejor las actividades de estos usuarios. "Antes, el empresario podía sentir temor de desarrollar esta actividad, ya que en un momento dado podía tener problemas para calificarse como usuario de zonas francas", señala Rivera.

Para aclarar este punto, la ley enuncia algunas de las actividades consideradas servicios, como logística, transporte, distribución y empaque de mercancías, telecomunicaciones, sistemas de tecnología de la información, investigación científica y tecnológica, servicios médicos y odontológicos, turismo, auditoría, administración, corretaje y consultoría, entre otros.

El efecto Si bien aún es muy pronto para medir el efecto de la ley en la atracción de inversión hacia estas zonas, los cambios introducidos al régimen son una buena carta de presentación para canalizar proyectos de empresas extranjeras, pero también de colombianas, que están mirando dónde instalar más competitivamente nuevas fábricas y empresas.

Frente a las zonas francas ubicadas en Centroamérica, las de Colombia tienen la ventaja de poder vender en el territorio nacional. Por otro lado, ya tienen despejado el panorama, mientras que, con excepción de Honduras y Nicaragua (que por su tamaño no tienen que eliminarlos), los demás países centroamericanos tendrán que desmontar los subsidios prohibidos en 2009, y todavía no han definido el régimen de reemplazo.

En 2004, las 10 zonas francas del país tuvieron exportaciones cercanas a los US$670 millones, es decir, el 4,1% de las ventas totales externas del país y el 7,5% de las no tradicionales. Esta cifra es baja, ya que en países como República Dominicana es el 81%, en Costa Rica el 51% y en México el 50%, de acuerdo con un informe preparado por el Centro de Estrategia y Competitividad de la Universidad de los Andes.

El estudio muestra que frente a Chile, China, Costa Rica, República de Corea y República Dominicana, Colombia es competitiva en acceso a financiación, fuerza laboral con educación adecuada y reglamentación laboral, mientras que está atrasada en temas como la relación entre empresas dentro de las zonas francas y las universidades y centros de investigación locales. Adicionalmente, encuentra que el desarrollo de clusters dentro y fuera de las zonas francas es incipiente, mientras que la demanda interna es poco sofisticada. La ley 1004 solucionó la desventaja en materia impositiva, pero para obtener todo el beneficio de estas áreas, será necesario evolucionar en estos temas, y lograr un mejor encadenamiento de la economía con estas zonas de excepción.
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