| 5/25/2007 12:00:00 AM

En jaque el Plan Nacional de Desarrollo

El PND aprobado por el Congreso abrió el debate sobre la viabilidad del modelo de planeación del país.

La reciente aprobación del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2007-2010, puso a pensar a más de uno en la efectividad de este instrumento como herramienta de planeación de largo plazo. Los 406 proyectos regionales que los congresistas le incluyeron a último momento, y la facultad que se le dio al gobierno nacional para otorgar apoyos económicos directos e indirectos, son algunas de las disposiciones que han alimentado las críticas al actual modelo de planeación.

Mientras que Carolina Rentería, directora del Departamento Nacional de Planeación, afirma que el texto aprobado por el Congreso da los lineamientos para alcanzar coberturas plenas en salud y educación, implementar un plan de erradicación de la pobreza extrema, financiar la infraestructura del país y dar continuidad a la política de seguridad democrática, los analistas advierten que la planeación económica del país está en crisis y que el plan pone en evidencia los vicios políticos y las falencias institucionales del país.

"Lo aprobado en realidad no es un plan de desarrollo. No constituye una guía para las instituciones públicas y no refleja una concepción del crecimiento del país. Es más bien una piñata improvisada. Es por esto que hay que pensar en hacer reformas a las normas actuales de planeación y presupuesto", asegura Armando Montenegro, ex director de Planeación Nacional.
 
En el mismo sentido, Alejandro Gaviria, decano de Economía de la Universidad de los Andes, afirma que "antes de 1991 el PND era un documento académico, una versión sofisticada de las promesas de campaña del candidato ganador. Hoy es un monstruo de tres cabezas -una tecnocrática, otra participativa y una representativa-, un revoltijo ideológico y una institución ambigua e inoperante".

Sin embargo, Mauricio Olivera, investigador de Fedesarrollo, cree que para una reforma habría que esperar mucho tiempo. "Lo más conveniente es reforzar y coordinar los mecanismos de evaluación que ya existen para el PND y utilizar esta información para que el Congreso tome decisiones sustentado en argumentos técnicos", puntualiza.

Los goles del PND
Es durante el trámite legislativo, sin duda, cuando se pone en mayores apuros el trabajo que por más de nueves meses realiza Planeación Nacional. Tal como se vio en esta legislatura, las discusiones en el Congreso terminan incluyendo todas las demandas regionales de sus miembros, atomizando y desarticulando los objetivos que tiene el país para el largo plazo.
 
"El segundo plan de Uribe terminó siendo una simple enumeración de gastos oficiales que no representan ningún avance en materia de desarrollo", afirmó un editorial del Nuevo Siglo.

Pero Rentería no piensa lo mismo. "El PND 2007-2010 incorporó $69.5 billones de pesos para la inversión en autopistas, vías arteriales complementarias, puertos, y aeropuertos", puntualiza. Además "por primera vez se presenta un plan de inversión completamente regionalizado que permitirá al Estado mayor control sobre los dineros y las obras", agrega Daniel Castellanos, coordinador del PND en el Departamento Nacional de Planeación.

La senadora Liberal Cecilia López asegura que la culpa no es sólo del Congreso. El plan también tiene algunas inconsistencias técnicas pues "las premisas sobre las cuales se construyó son falsas: crecimiento del 5% anual, cuando ya se empieza a entrar en un ciclo decreciente, e inflación del 3% cuando en solo los primeros tres meses está cerca de cumplirse la meta de inflación anual del 4,5%", explica la Senadora. 
 
Por otro lado, el senador Camilo Sánchez asegura que el artículo 141 que ocupa más de 30 páginas del plan, en el que quedaron consignadas todas las demandas regionales de los congresistas, y el que formaliza los auxilios "presidenciales" es el resultado de las concesiones que tuvo que hacer el gobierno para mantener las mayorías en el Congreso.

Las soluciones
Ante esta situación son varias las propuestas que ya se han oído en los círculos políticos y académicos. El Partido Liberal ha anunciado que demandará el plan ante la Corte Constitucional y "por las inconsistencias jurídicas que este posee muy seguramente pueden ser declarados inexequibles algunos de sus artículos", explica Montenegro.
 
Sin embargo, hay que ir más allá de esto. "El país tiene que empezar a pensar en la reforma a la ley orgánica del PND. Como en el pasado, se deberían invertir sumas importantes en la preparación de proyectos. Además, los planes deberían tener un capítulo aparte para las obras prioritarias de carácter nacional", agrega el ex director de Planeación.

Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, y Alejandro Gaviria son más radicales. El primero afirma que si una enmienda legislativa suprimiera de un tajo el PND, la democracia colombiana se ahorraría el desgaste, el tiempo, las energías, los costos e incluso el espectáculo grotesco de esta 'piñata cuatrienal'.
 
Gaviria asevera que demandar la ley del plan no tiene mucho sentido pues no resuelve el problema estructural. "En lugar de combatir las consecuencias del problema, el Congreso debería promover un cambio constitucional que elimine completamente el trámite legislativo del PND".

Olivera reconoce que las discusiones en el Congreso en muchas ocasiones no son beneficiosas para el plan. Sin embargo, para él, este es un ejercicio político y democrático importante dentro de lo que buscaba la Constitución Política de 1991.
 
Además el PND como herramienta de planeación ha mostrado grandes avances técnicos, especialmente a través de la introducción de diversas herramientas de evaluación. "El plan debe fortalecerse a lo largo de todo su ciclo: elaboración, programación, ejecución, seguimiento y evaluación. De esta manera se contará con información más consistente y transparente para tomar las decisiones políticas", explica Olivera.

Sería muy apresurado asegurar cuál de estas propuestas pueda ponerse en marcha. Lo que sí se sabe es que el Departamento Nacional de Planeación ya ha empezado un proceso para articular la información de todos los mecanismos de evaluación con que cuenta la planeación en Colombia. Sin embargo, si los gobiernos siguen permitiendo que los planes de desarrollo se desbaraten en el trámite legislativo, el país no volverá a contar con una hoja de ruta con objetivos que permitan en el largo plazo el desarrollo del país.

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