En busca de emprendedores

| 6/9/2000 12:00:00 AM

En busca de emprendedores

El Ministerio de Desarrollo sentó las bases para una política de fomento a la creación de empresas.

Mucho se habla del espíritu empresarial de los colombianos, pero la realidad es que los colegios y universidades están educando futuros empleados, salvo algunas excepciones. Mientras la economía mantuvo una tendencia de crecimiento y las tasas de desempleo eran de un solo dígito, el país más o menos tenía capacidad de absorber la creciente fuerza laboral que ambicionaba tener un trabajo en una entidad formal.

Pero con el desplome de la economía, la mayoría de las empresas ha tenido que optar por reestructurar sus plantas de personal o cerrar sus puertas. Ante las dificultades de reubicación, es muy común ver a los altos ejecutivos convertidos en consultores empresariales, aplicando su experiencia y utilizando la red de contactos que construyeron en su época de empleados. Pero para la gran mayoría de colombianos, no es fácil adaptarse a la imposibilidad de volverse a emplear ni hacer el giro para crear una empresa formal que no solo solucione sus problemas de generación de ingresos, sino que contribuya a crear empleo.



Ante la lentitud del Gobierno para estructurar una política masiva de generación de empleo, que solucione el problema del 1'464.958 desempleados que se registró a marzo pasado, la política para el fomento del espíritu empresarial y la creación de empresas del Ministerio de Desarrollo Económico es el primer grano de arena en la búsqueda de soluciones para el problema.



Espíritu emprendedor



El plan descansa sobre cuatro grandes iniciativas: promoción del espíritu empresarial, financiamiento, reducción de riesgos del mercado y apoyo a la comercialización, e impulso al proceso de creación de nuevas empresas.



Tal vez una de las propuestas más novedosas de esta política es incorporar el fomento del espíritu emprendedor a los planes de estudio de colegios y universidades, en un intento por estimular la creatividad, la innovación y la adopción de riesgos desde el proceso mismo de formación del joven.



Entre otras acciones, se espera incorporar al Proyecto Educativo Institucional de colegios y escuelas orientaciones que estimulen una cultura empresarial en los alumnos, en tanto que en las universidades se propone incorporar a los currículos los cursos de emprendimiento.



En materia de financiación se atacan los eternos problemas que aquejan a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), como los sistemas de otorgamiento de recursos de las entidades financieras, que no favorecen a las compañías de estos tamaños, y la falta de garantías. Pero también se plantea el desarrollo de esquemas de capital de riesgo, de fondos de capital semilla y de acceso a las bolsas de valores, como nuevas fuentes de recursos para estas compañías.



El apoyo a la creación de nuevas empresas está muy orientado a asesoría y capacitación, y se da en diferentes etapas: desde la empresa que parte de ceros, hasta las que desarrollan franquicias. La idea es estandarizar metodologías, para que las cámaras de comercio se conviertan en sus multiplicadores.



El plan tiene un sesgo definido hacia el estímulo de empresas con vocación exportadora y de innovación. En este punto, es importante el énfasis que se da al desarrollo de zonas de transferencia tecnológica, por medio de las cuales se busca estimular el desarrollo de nuevas tecnologías y crear una cultura exportadora.



Dentro de la estrategia, juega un papel muy importante la red de apoyo para promoción y generación de oportunidades de mercado, que le permitan al nuevo empresario asegurar una demanda de sus productos, e invierta el proceso tantas veces fracasado en que se ayuda a una empresa a desarrollar un producto o servicio, sin tener claro qué está pidiendo el mercado. Bancos de ideas de negocios y de perfiles de proyectos, articulación de estas ideas con los planes de desarrollo regional y los clusters empresariales y la realización de estudios sectoriales son algunas de las acciones que está proyectado emprender para asegurar la eficacia de la red.



Toda esta política está enmarcada dentro de una serie de acciones generales, que deben permitir un ambiente favorable para la creación de mipymes. Entre otras se destaca la reducción de aportes parafiscales al Sena, al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y a las Cajas de Compensación Familiar, estímulos tributarios y a la capitalización empresarial, reducción de trámites ante el Estado, acceso de las mipymes a los mercados de bienes y servicios que demanda el Estado y la destinación de recursos del Fondo Colombiano de Modernización para estas empresas.



En toda la política de creación de empresas, se está quedando por fuera un aspecto crítico en los tiempos de la nueva e-conomía: estímulos para la promoción del capital de riesgo. Muchas de las iniciativas empresariales, especialmente las que tienen que ver con nuevas tecnologías, no pueden funcionar con crédito, requieren capital de inversionistas que estén dispuestos a asumir riesgos. En Colombia no se ha creado todavía una cultura al respecto ni los entes gubernamentales se han ocupado de impulsar este tipo de inversión con exenciones tributarias y otros estímulos.



Por otro lado, para que la política diseñada por el Ministerio de Desarrollo tenga efecto se necesitan recursos, coordinación institucional y consistencia en los esfuerzos. De lo contrario, se quedará en otro manual de buenos deseos.
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