| 11/7/2008 12:00:00 AM

Empleo, en la cuerda floja

El pronunciado crecimiento económico de 2007 no ayudó a bajar la tasa de desempleo. Ahora, la situación será más complicada por cuenta de la desaceleración.

La tasa de crecimiento económico registrada en el país el año pasado, cercana al 8%, revivió la expectativa de que el desempleo por fin bajaría a niveles de un solo dígito. Sin embargo, en medio del auge económico, la tasa de desocupación descendió menos de un punto, de acuerdo con cifras oficiales. A dos meses de finalizar el año se espera que la economía colombiana crezca en 2008 la mitad de lo que lo hizo el año anterior y se estima que se desacelerará en 2009, lo que eleva la incertidumbre por el comportamiento del empleo en los próximos dos años.

Para el decano de economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, "los indicadores de mercado laboral actuales son preocupantes por representar un punto de partida complicado para un cambio en el ciclo económico, como el que se registra actualmente". Su pronóstico apunta a que las nuevas circunstancias de la economía mundial tendrán repercusiones en la tasa de desocupación del país, que podría subir entre 1 y 2 puntos. De hecho, nadie duda que la recesión de la economía de Estados Unidos, la desaceleración de las compras de Venezuela, nuestros dos principales socios comerciales, y la menor dinámica de la economía nacional afectarán directamente la dinámica laboral del país.

La más reciente encuesta de mercado laboral divulgada por el Dane muestra que se mantiene el deterioro en la tasa de desempleo. La tasa nacional de desocupación, que para el trimestre julio-septiembre de 2007 era de 10,9%, aumentó a 11,5% en el mismo periodo de este año. Tan solo en septiembre, el desempleo nacional llegó a 11,0% frente a 10,8% del mismo mes de 2007. Adicionalmente, en las 13 áreas metropolitanas del país se incrementó el desempleo; pasó de 11,0% en el tercer trimestre de 2007 a 11,5% en igual período de este año y en septiembre se situó en 11,3%, 0,8 puntos porcentuales más que en el mismo mes del año anterior.

¿Qué explica que el mayor crecimiento económico no se viera reflejado en una disminución sustancial del desempleo en el país? Hugo López, uno de los académicos con mayor experiencia en el tema, cree que existen varios factores que podrían explicar este fenómeno. López argumenta que una buena parte del crecimiento se aclara por la modernización del aparato productivo, lo cual implicó aumentos en el uso de capital y en menor medida la contratación de nueva mano de obra. "En Colombia se hizo mucho énfasis en equipo y capital y no se crearon los empleos suficientes para absorber mano de obra", explica López. A esto añade que, si hace cinco años se requería un crecimiento económico del 4% para reducir en un punto la tasa de desempleo, hoy se requiere el doble, dados los aumentos de productividad.

Gaviria, por su parte, asegura que Colombia tiene la tasa de desempleo más alta entre los siete países más grandes de América Latina y agrega que "la tasa de informalidad es superior al 50% y lo más preocupante es que la informalidad no disminuyó en los años de la recuperación" y pronostica que va a ser aún más negativa debido a la desaceleración de la economía. De otro lado, los excesivos impuestos al trabajo, que han encarecido el empleo formal, y los mayores incentivos al capital entorpecen la creación de empleo. En este sentido el experto agrega que "muchas empresas han sustituido trabajo por capital, una decisión racional dado el encarecimiento del primer factor y el abaratamiento del segundo, esto es, dado el sesgo antiempleo de la política". Por eso, cree que la solución está en la reducción de los impuestos al trabajo y en una mayor neutralidad en los incentivos a la acumulación de capital y a la generación de empleo.

Frente a la coyuntura actual es importante "activar planes de empleo, de choque, para quienes están en la extrema pobreza", afirma Hugo López, y agrega que los mismos deben estar acompañados de un manejo prudente de la economía en el que no se abuse de las alzas salariales y que apunte a conseguir "un crecimiento pro pobres, es decir, más distributivo".

El Ministerio de Protección Social tiene dos estrategias para apoyar el empleo (ver recuadro), pero hará falta que el Gobierno tome nuevas y más agresivas medidas si quiere combatir efectivamente este flagelo.

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