| 8/17/2007 12:00:00 AM

El reto de mejorar. Competitividad

Colombia necesita avanzar en educación, infraestructura, innovación, imagen país y régimen tributario si quiere mejorar en competitividad.

En el último Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, Colombia ocupó el lugar 65 entre 125 países. Y aunque estamos por encima de algunos países latinoamericanos, perdimos siete puestos con respecto al año 2005 en este informe que evalúa la competitividad de los diferentes países basado en la medición de factores como la solidez institucional, la estabilidad macroeconómica y la calidad de la infraestructura, de la educación y de la innovación tecnológica, entre otros.
 
Esto demuestra que, a pesar de que la recuperación de la confianza se ha traducido en la mejoría de la mayoría de nuestros indicadores económicos, no ha pasado lo mismo con los demás factores que indican nuestro grado de competitividad.

Además de implementar una política comercial orientada a la búsqueda de nuevos mercados, el gobierno ha dado algunos pasos positivos en la política de competitividad. Se rediseñó el Sistema Nacional de Competitividad; se creó la Comisión Nacional de Competitividad, hoy a cargo del ex negociador Hernando José Gómez; se instalaron diez comisiones regionales de competitividad, que presentarán las conclusiones de su trabajo en septiembre y se construyó una visión compartida entre el sector público, privado y la sociedad civil.

Sin embargo, la experiencia de algunos países latinoamericanos y europeos que han logrado crecer en los últimos años y ser competitivos en los mercados internacionales, demuestra que la tarea que enfrenta el país no es sencilla y tomará sus años hasta que se empiecen a implementar políticas que mejoren la infraestructura, la calidad del capital humano, que fomenten la innovación empresarial y la asociatividad del sector privado y que atraigan la inversión extranjera directa.

Integración y competitividad
El crecimiento económico que han experimentado en los últimos años países como Irlanda, Chile y México gracias a la integración económica y a la implementación de políticas gubernamentales que han mejorado ampliamente su posición competitiva, se constituye en un buen ejemplo para nuestro país.
 
La Irlanda de los años 80, por ejemplo, es muy similar a Colombia: tenía una imagen negativa, no contaba con acuerdos de comercio internacional importantes, no tenía una infraestructura acorde a los estándares internacionales y no había un ambiente propicio para las inversiones. Sin embargo, en 15 años, el país alcanzó lo imposible, ser el segundo del mundo con el más alto ingreso per cápita. "Todo fue resultado de un compromiso tremendo y una visión de convertirnos en un país competitivo compartida y aceptada por todos", asegura David Lovegrove, presidente de la Agencia para el Desarrollo Industrial de Irlanda.

Una situación parecida ha experimentado el país austral, que en tres décadas de apertura gradual ha logrado reducir sus índices de pobreza, triplicó sus exportaciones, diversificó sus productos y mercados, logró involucrar en este proceso al 63% de las pequeñas y medianas empresas que existen allí y se convirtió en un país con una posición competitiva envidiable toda la región latinoamericana.
 
"Esto demuestra que la integración económica definitivamente es una de las estrategias más importantes para mejorar la competitividad de un país", asegura Christian Volpe, economista del Banco Mundial. Esta da lugar a la creación de comercio y a la diversificación en términos de productos.

Para Lovegrove, lo más importante de la apertura de los mercados es la inversión extranjera que puede llegar al país. Esta contribuye a generar nuevos flujos de capital que dinamizan la demanda agregada, aumenta los niveles de competencia, pues los productores nacionales se ven obligados a mejorar su estructura de costos, favorece la creación de empleo y estimula la transferencia de tecnología y de conocimientos especializados. "Esa fue la clave del crecimiento acelerado de Irlanda y esta inversión sólo llegó al país cuando fuimos miembros de la Unión Europea", puntualiza el irlandés.

Zabludovsky asegura que el Nafta le ha servido a México como una herramienta de profundización y consolidación del proceso de cambio estructural de su economía. Además, ha favorecido la modernización institucional, lo que indudablemente acabó generando mayor competitividad. "Antes del Tratado de Libre Comercio (TLC) no teníamos una política de competencia, hoy contamos con una agencia federal de competencia", dice. Por su lado, el ministro de Comercio Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata, asegura que la política comercial colombiana va por buen camino.
 
"Necesitamos hacer realidad la entrada en vigencia de los TLC que están en la agenda del gobierno pues países como Chile, México y los centro americanos exportan productos similares a los nuestros con preferencias, lo que nos está haciendo perder competitividad en los mercados extranjeros", dice Plata. ?

Más allá de la internacionalización
Según Volpe, aunque la integración económica conlleva múltiples beneficios -entre ellos el mejoramiento de la competitividad- esta no es una condición suficiente para el desarrollo. "El hecho de que un país goce de un acceso libre y seguro al mercado de un socio comercial no implica automáticamente que sea capaz de exportar todos los bienes. La diversificación de las exportaciones solo es posible si hay cambios en la infraestructura física, logística e institucional del país y en ciertos factores, como el capital humano, que determinan la capacidad de producir ciertos bienes", puntualiza el economista.
 
Entretanto, Rodrigo Parot, representante del BID en Colombia, advierte que el gobierno y las propias empresas tienen un alto grado de responsabilidad en la generación de un ambiente competitivo. "El desafío de la competitividad requiere un trabajo estrecho entre el sector público y el privado así como la adecuación de las instituciones y el aparato productivo para aprovechar las oportunidades de la apertura", explica Parot.

Carlos Álvarez, vicepresidente de la Corporación de Fomento de la Producción de Chile, asegura que en Chile llevan casi 20 años implementando políticas para hacer el país más competitivo y para aprovechar las bondades del libre comercio. "Hemos promovido como políticas de Estado, la articulación empresarial para alcanzar los volúmenes necesarios para la inserción externa y el desarrollo de economías de escala, la prestación de asistencia técnica y capacitación para que las pequeñas y medianas empresas se adapten a las regulaciones y normas técnicas internacionales, la diferenciación de los productos a través de la innovación y la atracción de inversiones".

Irlanda, por su parte, le dio prioridad a la inversión extranjera directa realizando importantes cambios en la política impositiva. "Más adelante nos enfocamos en mejorar nuestras políticas de educación, infraestructura y fomento a la innovación", dice Lovegrove.

 ¿Qué pasa en Colombia?
La directora de Planeación Nacional, Carolina Rentería, asegura que los indicadores económicos en el país han mejorado. "Desde 2002 el crecimiento del PIB se ha casi triplicado, el año pasado tuvimos la tasa de inflación más baja de los últimos años y las tasas de interés también han tenido una tendencia bajista. Sin embargo, en términos de la posición competitiva relativa de Colombia aún existe un largo camino por recorrer", puntualiza Rentería.
 
Aparentemente, las altas tasas de crecimiento y la mayor confianza de los mercados internacionales en el país no han redundado en mayor competitividad y así lo registró el último reporte de competitividad del Foro Económico Mundial en el que Colombia perdió siete puestos respecto de 2005.

Sin embargo, el país ha ido avanzando. La agenda de negociaciones de tratados de libre comercio se cumple lenta pero satisfactoriamente a excepción del caso estadounidense. Además, "el gobierno está buscando articular el sector privado, el sector público, la academia y las regiones en torno a una misma estrategia que permita incrementar la competitividad del sector productivo colombiano. Tanto así, que dentro de muy pocos días se presentará el trabajo inicial de las diez comisiones regionales de competitividad que ya han sido creadas para socializarlo y empezar a implementar sus recomendaciones", asegura el experto en competitividad Andrés Franco.

El desafío es entonces pasar del análisis a la acción para lograr que en 2032 Colombia sea uno de los tres países más competitivos de América Latina, visión compartida que fue construida en conjunto con todos los participantes en la construcción de la política.

La tarea no es, ni será fácil y va a tomar su tiempo. "Si Colombia no actúa inmediatamente en una reforma impositiva para atraer más inversión extranjera, en crear infraestructura física para reducir los costos de transporte, en invertir en educación, ciencia y tecnología para fomentar la innovación y en mejorar la imagen del país; nunca logrará ser competitiva", explica Lovegrove.
 
Lo cierto es que Colombia está en un punto de quiebre, la mayoría de indicadores económicos se están moviendo en la dirección correcta y la inversión extranjera sigue aumentando como reflejo de la confianza. Existe potencial pero hay que aplicarlo a la realidad.
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