El Premio Nobel Colombiano

| 9/15/2000 12:00:00 AM

El Premio Nobel Colombiano

Esta es la historia del premio Alejandro Angel Escobar y la de los ganadores de su edición número 45.

La fundación es producto de la generosidad, el sueño y la obsesión de un hombre apasionado por las ciencias y empeñado en dejar un legado para su país. Después de estudiar la Fundación Nobel y la Rockefeller en 1949, cuatro años antes de su muerte, ya había concebido y consolidado la idea de la Fundación que llevaría su nombre: Alejandro Angel Escobar.

En la cláusula novena de su testamento, uno de los hombres más ricos del país le daba vida a una "Fundación domiciliada en Bogotá", dejándole las tres cuartas partes de su fortuna a esta causa y especificando cómo, a partir de las rentas anuales de esta herencia, se darían los estímulos monetarios a las personas destacadas en la investigación científica y la labor social. Todo esto con una condición para los jurados "los premios han de asignarse por trabajos realmente meritorios, que merezcan la nota de excelentes (...). No es mi deseo que se premie al menos malo, sino al muy bueno (...)". A su muerte en 1953, su esposa María Restrepo de Angel, se dedicó durante los últimos 35 años de su vida a hacer realidad el sueño de su marido: crear y consolidar la Fundación Alejandro Angel Escobar.



Hoy, después de 9 años de la muerte de María Restrepo, la dirección de la fundación quedó en manos de una sobrina suya, Camila Botero, quien se ha encargado de que la voluntad de Angel Escobar siga intacta.



Hasta el momento, la fundación ha entregado 76 premios en ciencias y 45 de solidaridad. En el 55, los primeros ganadores recibieron $7.000 cada uno, equivalentes a la misma cantidad en dólares. Hoy, esa suma ha evolucionado a los $35 millones que reciben los premiados de las diferentes categorías, una cifra que se ha convertido en el estímulo económico más grande que hay en el país para investigadores y líderes sociales.



Las tendencias de hoy



El pasado 5 de septiembre se hizo una vez más la voluntad de Angel Escobar, para completar ya la edición número 45 del premio.



Al hablar con los jurados de las diferentes disciplinas se pueden identificar algunas tendencias de la investigación en Colombia. En el campo de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, este año la tendencia, según José Rafael Toro, vicerrector de la Universidad de los Andes, se inclinaba hacia los trabajos de inmunología, agronomía, caracterización de la biodiversidad colombiana y trabajos importantes relacionados con las cuencas hidrográficas colombianas.



Por otra parte, y según Toro, hubo una completa ausencia de trabajos en física, matemáticas y química, corrientes fuertes de investigación en el país que no participaron, de ahí que el premio no refleje toda la realidad en la tendencia de investigación en Colombia.



En ciencias, este año participaron 90 trabajos. En el área de las ciencias sociales humanas, no hay una tendencia única, según Myriam Jimeno, de la Universidad Nacional. Hay dos grandes ramas: una que cobija varias disciplinas: sociología, antropología e historia con trabajos que se preguntan por problemas candentes del país y tratan de encontrarles una solución a temas como el de los desplazados. Y la otra tendencia, que hace elaboraciones más sofisticadas desde el punto de vista metodológico y teórico, donde el repunte fuerte está en el área de historia y antropología. Por el lado de las obras de solidaridad, Helena de Uprimny cuenta que con los años las entidades que concursan no cambian pero sus enfoques sí. Este año participaron 76 obras humanas desconocidas para el país que permiten descubrir las diferencias entre el asistencialismo inmovilizador que subordina y somete al ser humano, y la asistencia necesaria que enriquece e impulsa la construcción de sujetos autónomos, deseosos y creativos a partir de las condiciones socioeconómicas y culturales en las que están inmersos.



Todo este impulso a la investigación surgió de un paisa que nació en 1903, que no tuvo más herederos que su esposa y que quiso perpetuar su memoria mediante el estímulo a las ciencias, la investigación y las obras de solidaridad pública en un país como el nuestro que no le apuesta a este sector.



La Fundación

Nació del testamento de Alejandro Angel Escobar, un paisa que quería dejar un legado en su país que apoyara las ciencias y las obras de solidaridad.



El premio

Para fomentar la investigación y la solidaridad, la fundación nació con un premio para los científicos y líderes que le apostaran al país. En 1955, cuando empezó, los ganadores recibían $7.000 y hoy la cifra creció a $35 millones para cada uno. Es uno de los premios más prestigiosos para investigadores y líderes en Colombia.



Los ganadores

Este año fueron premiadas 5 obras. En ciencias exactas físicas y naturales se premió el trabajo de un grupo de investigadores en el área de la tuberculosis. En ciencias



sociales, el premio fue para una investigadora que rescató la historia de los municipios colombianos en el siglo XVI. En ambiente, un "inventario de los fenómenos" hidráulicos se llevó el primer lugar. Y en solidaridad, como todos los años, dos instituciones fueron reconocidas con el premio: Cedavida, con su pedagogía para la paz, y la Corporación Nuestra Gente de Medellín.
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