| 9/24/1999 12:00:00 AM

El plan no está en el papel

El ministro de Finanzas de Venezuela cree que Venezuela necesita estabilidad y credibilidad y no un plan económico.

El gobierno del presidente Hugo Chávez Frías busca aumentar el crecimiento, reducir la pobreza y erradicar la corrupción. Pero la falta de un plan específico para lograrlo ha generado desconfianza y escepticismo. Entre los más duros críticos se encuentra Ricardo Hausmann, venezolano y economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, quien insiste una y otra vez en que la falta de una estrategia económica de mediano y largo plazo es lo que impide que la gente --inversionistas y empresarios-- se mueva y aproveche las oportunidades que se están viendo a mediano plazo.



Otro crítico mucho menos duro, el economista chileno Vittorio Corbo considera que el equipo económico está bien intencionado pero que va a necesitar mucha ayuda para diseñar la estrategia que le permita fomentar la reactivación en el corto plazo y a mediano plazo contribuir a un crecimiento sostenido con mejoras de equidad y con una pronunciada reducción de la pobreza.



Dinero habló con el ministro de Finanzas de Venezuela, José Alejandro Rojas Ramírez, para indagar acerca de lo que hay detrás de este debate. Rojas reemplazó a Maritza Izaguirre, quien venía de la administración anterior.



¿Cuál es la estrategia de su gobierno en materia económica?



El objetivo fundamental de la política económica es devolverles a los mercados venezolanos su mecanismo natural de ajuste. Pero antes de cualquier cosa quiero hacer énfasis en que en Venezuela se llevó a cabo una elección por el voto. Esta elección quiere decir que la sociedad escogió que quiere un cambio. Este cambio se va a dar dentro del proceso político garantizando toda la institucionalidad y toda la juridicidad. Es decir, es una transición en paz. Ya se ha firmado una cohabitación entre la Asamblea Constituyente y el Congreso con lo que se garantiza que haya un funcionamiento de lo económico y de lo institucional.



Los agentes económicos deciden bajo incertidumbre y lo que queremos ahora es que decidan bajo riesgo.



En lo económico, el objetivo es garantizar la estabilidad porque hasta el momento en Venezuela la volatilidad y la gran dispersión que existe en los mercados hacen que los agentes económicos decidan bajo incertidumbre y lo que queremos ahora es que decidan bajo riesgo. Que puedan medir cuánto pueden perder y puedan tomar decisiones generando expectativas racionales. Esto se logra si se controla la volatilidad.



¿Esto quiere decir, entonces, que en esta oportunidad sí van a aislar el efecto que tienen sobre la economía venezolana los aumentos de los precios del petróleo?



Este año hemos pasado de precios que van desde US$6,7 el barril a US$20,5 de la cesta venezolana. El mecanismo que hace que haya volatilidad es el siguiente: cuando entra el flujo de recursos provenientes del petróleo, ya sea que el flujo aumente o disminuya, por la vía fiscal se crea un efecto en los mercados monetarios. Por la alta dependencia de la economía en el petróleo, este impacto hace que los mercados se ajusten y sobreajusten a velocidades muy grandes lo que hace que la economía sea extremadamente volátil y la volatilidad es sinónimo de incertidumbre. La primera medida para acabar con los shocks externos fue la creación del Fondo de Estabilización Petrolero.



¿Cómo funciona el Fondo de Estabilización?



El precio promedio del petróleo que aparece en el Presupuesto es de US$9,0 por barril. Todo lo que esté por encima de este precio, va en partes iguales al Fondo y a los ingresos ordinarios. La gran virtud del Fondo es que funciona como el parachoques de todos esos flujos. El Fondo se creó el año pasado con un mecanismo de activación de US$15. Pero como los precios estaban tan bajos, se redujo a US$9, lo que llevó a que el Fondo se capitalizara rápidamente, pues no hay que olvidar que cada dólar adicional de precio le representa a Venezuela US$700 millones al año.



Está, además, la Comisión Fiscal Monetaria, conformada por el Ministerio y el Banco Central, que se reúne todas las semanas. Así cada emisión fiscal está controlada por el Banco Central porque en la misma mesa se controla la masa monetaria, de acuerdo con los flujos fiscales. También se coordinan las emisiones de los bonos de la deuda que se van a hacer teniendo en cuenta el nivel de liquidez.



¿Están emitiendo bonos a pesar del ingreso petrolero adicional?



Sí, la recaudación interna por la recesión se ha reducido a un 80%. El faltante se ha ido cubriendo con el ingreso adicional. En el gobierno central se tiene un superávit primario de 0,1% del PIB y el déficit global es de 3,6% del PIB. La meta de déficit para este año es 3,0%. El presupuesto es ajustado ya que no se va a hacer la fiesta.



"Los productores tuvieron un período de 40 años de protección. Entonces, ¿cómo se les va a exigir que caminen solos?", José Alejandro Rojas Ramírez, ministro de Finanzas de Venezuela.





¿Está Venezuela en este momento colocando bonos en el exterior?



No, porque estamos en un riesgo país demasiado alto, más de 750 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En cambio, en el mercado interno, las primeras letras fueron colocadas al 60%, mientras que ahora estamos colocando las letras al 8,0% y los bonos de la deuda pública al 23%. Antes había una gran especulación.



¿Cuál ha sido la reacción del sector privado con el gobierno del presidente Chávez?



Nosotros estamos llamando al sector privado y hay procesos de concertación que están muy bien encaminados. En primer lugar, ya se firmó un acuerdo con la banca que es parte de la política económica. Pensamos que para una economía como la venezolana, con una estructura física y financiera instalada como la que tiene, una de las maneras más rápidas de reactivar la economía es reducir al máximo la tasa de interés, por supuesto, bajo la restricción de tipo de cambio y la restricción del nivel de precios. Llegamos a un acuerdo en el cual bajamos el encaje y redujimos los aportes al Fondo de Garantías de 2,0% a 0,5%, lo que hace que los costos de la banca bajen. Además, la banca se comprometió a ser más eficiente, los bancos pequeños a fusionarse y todo el sistema a reducir las tasas de interés.



El objetivo es reactivar el crédito al consumo, para que la gente pueda usar las tarjetas de crédito, comprar su automóvil, su nevera, su lavadora y segundo que pueda haber crédito para la producción en el corto plazo. Ya están repuntando las ventas de automóviles. Para estimular la reactivación, creamos el Banco del Pueblo inspirado en el Banco de Bangladesh, con un capital de Bs15.000 millones del Ministerio de Finanzas y de Bs6.000 millones del Banco Industrial de Venezuela (US$34 millones en total). El fin primordial es incorporar el mayor número posible de venezolanos al sector formal. Los microcréditos que se van a otorgar por medio de este banco oscilan entre Bs100.000 (US$160) y Bs3.000.000 (US$4.800). Por ejemplo, si usted es plomero, está desempleado y necesita un pequeño auto para desplazarse, puede solicitar un microcrédito en el banco y entrar al sector formal. El síndrome de la autoexclusión se termina.



¿Y el resto del sector privado?



En Venezuela hay un problema: los agentes económicos se atrofiaron. Se atrofió el Estado, se atrofiaron los productores y se atrofiaron los consumidores. El Estado se atrofió, porque tenía más de 320 organismos con su presupuesto y cada uno hace lo que se le da la gana, son pequeñas colonias. Esto se está acabando con la nueva Ley.



Por el otro lado, los industriales y los productores tuvieron un período de protección de 40 años. Entonces, ¿cómo va a exigirles usted que caminen solos? Es un cambio cultural. Tienen que ser más agresivos y asumir riesgos. El Estado los está asumiendo. Finalmente, los hogares tienen el poder adquisitivo diezmado por la recesión y la inflación. Ya le dije que habían elegido por el voto, pero ¿cómo van a elegir por el mercado si están diezmados? ¿Si no hay empleo? Tiene que aumentárseles el poder adquisitivo y esto pasa por la reducción de la inflación. Dígame, ¿cómo no va a haber programa económico?



Ministro, precisamente lo que más le critican al gobierno de Chávez es no tener un programa económico.



Mire lo que pasa. En Venezuela habíamos tenido planes macroeconómicos flamantes, impecables desde el punto de vista intelectual. Independientemente de los planes perfectos, cuando subía el precio del petróleo no había previsión que valiera. Todo el mundo confiaba en el gran plan que había hecho el gran gurú de la economía, pero lo que este estaba haciendo era lanzar a todo el mundo a decidir bajo incertidumbre. Pero cuando usted estabiliza los mercados, devuelve la confianza y dice por dónde va la política económica, le dicen que no tiene plan y es porque no hacemos aspavientos. El mejor plan es mirar cómo se van comportando los grandes indicadores.



¿Por qué se quejan los empresarios?



Siempre se quejarán. Además ha habido un proceso de aprendizaje en el cual progresivamente se ha empezado a recibir a los empresarios. Hubo una época en la que no se hacía. Nosotros no hablamos, que vean los hechos simplemente. Claro que hace algunos días yo sí declaré que necesitábamos empresarios que trabajaran y no que hablaran y la reacción fue una mejor comunicación. La idea es tener las mejores relaciones con los empresarios.



Lo que queríamos era que el sector privado se reactivara, pero nos dimos cuenta de que no podían, que no tenían la capacidad. Necesitamos un empresario que no tenga aversión por el riesgo. Nuestros empresarios saben cuánto van a ganar, pero no tienen ni idea de calcular el riesgo ni de cuánto van a perder. Es que antes lo que se tenía era una tutoría del Estado y no se asumía ninguna iniciativa, si no era garantizada por el Estado.





Y de los grandes proyectos, ¿qué?



Se van a privatizar las eléctricas y se va a iniciar el proceso de privatización del aluminio. Tenemos los proyectos especiales de la construcción de 40.000 viviendas por intermedio del Ministerio de Infraestructura, el proyecto de reactivación económica por medio de los bonos de construcción y los bonos agrícolas. Está, además, el desarrollo del eje Orinoco-Apure que es la reordenación del territorio, en la cual un eje viene hacia el Meta y el otro va hacia Brasil.



Por la Ley de Concesiones están el proyecto del desarrollo del gas y los proyectos petroquímicos y de infraestructura. Luego hay también un proyecto de construir un gran gasoducto desde Venezuela hasta México pasando por Colombia y Centroamérica.



Para terminar, Ministro, en los medios internacionales ha sido muy mal recibido el nombramiento de Héctor Ciavaldini como presidente de PDVSA. ¿Qué opinión tiene usted al respecto?



Yo le voy a decir quién es Héctor Ciavaldini. Ciavaldini tiene más de 28 años en el mundo petrolero. Se formó, estudió y es hijo de la empresa petrolera. El nombramiento ha caído muy mal, porque Ciavaldini es muy cercano al Presidente y en la época anterior fue expulsado de PDVSA. El demandó a PDVSA, porque lo despidieron injustamente y ganó el juicio y les tocó volver a traerlo a la empresa. Lo expulsaron por no estar de acuerdo con los malos manejos y políticas. Lo peor que usted puede hacer es meterse con su jefe, pero lo peor que puede hacer es vivir sabiendo que su jefe no lo está haciendo bien.



"Una de las maneras más rápidas de reactivar la economía es reduciendo al máximo la tasa de interés".



Ahora PDVSA va a ser una empresa al servicio de la política y de los objetivos de Venezuela. No es como era antes, una empresa aislada que respondía a sus propios objetivos y no a la política ni al interés nacionales. Hay que poner a PDVSA dentro de los elementos de coherencia interna de la economía nacional.
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