| 3/12/1999 12:00:00 AM

"El peor error es actuar tarde"

La crisis colombiana avanza rápidamente, pero aún se puede evitar lo peor, opina Jeffrey Sachs en entrevista exclusiva con Dinero.

Jeffrey Sachs es uno de los economistas de mayor influencia en el debate mundial sobre economías en desarrollo, como director del Harvard Institute for International Development. Sachs sigue de cerca la evolución de la economía colombiana y visitó el país en el segundo semestre del año pasado. En varias oportunidades, ha compartido con nuestros lectores su visión de la situación de Colombia en el contexto de la economía mundial. En la primera semana de marzo hablamos con Sachs para conocer su opinión sobre los hechos más recientes en el panorama.



En noviembre pasado (Dinero 75), usted recomendaba a los colombianos monitorear muy de cerca la actividad económica para ajustar las decisiones de política. El gobierno acaba de revelar que la recesión va más allá de todas las proyecciones, con una caída del PIB de 6% en el último trimestre de 1998 y la probabilidad de un deterioro aún mayor durante el primer trimestre del 99. ¿Qué opina de esta situación?



No me sorprende. La situación estaba muy débil por la suma de errores de política de 1998. Y la crisis internacional se ha agravado considerablemente. Cómo lo dije en la entrevista anterior, la crisis de Asia está llegando a América del Sur. La evolución de Colombia coincide con lo que he visto recientemente en otros países del área, como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Perú, donde los últimos dos trimestres están resultando fatales. Incluso Chile está esperando este año un crecimiento cero.



"Hay que evitar que los primeros síntomas de una seria recesión económica se conviertan en una crisis bancaria generalizada".





¿Cuál es la explicación?



El choque externo es mayúsculo. A la caída del precio de los bienes básicos, de los que depende buena parte de los ingresos externos de la región, se ha sumado un recorte muy grande las líneas de crédito a los países en desarrollo después de la crisis de Rusia. Sobre este último punto veo pocas menciones en la prensa internacional.



También es fruto del enfoque erróneo de Washington. El caso de Brasil es patético. Cada vez que el Fondo Monetario Internacional toca suelo brasileño, produce un desastre peor. La región entera está resintiendo los costos de los errores en el manejo de Brasil y Asia por parte del FMI.



Pero Brasil y Ecuador cambiaron recientemente la política, dejando flotar la tasa de cambio y contradiciendo las recomendaciones del Fondo.



El cambio de política ha impedido un desastre mayor, pues de otra forma ambos países estarían reventados. Pero fue muy tarde. Brasil se gastó US$45.000 millones en reservas defendiendo la tasa de cambio antes de decidirse a flotar. Cuando empezó la flotación, ya no tenía reservas y sin ellas ya no podía tener la confianza internacional pues los inversionistas saben que está cerca del fin. Este es el peor de los mundos posibles. Ecuador estaba en el piso cuando llegó el nuevo gobierno. A una situación financiera extremadamente difícil, con un sector bancario muy débil, se agregó el shock de términos de intercambio y el shock regional. La lección que yo saco es que el peor error de política es obrar tarde. De haber tomado las decisiones unos seis meses antes, cualquiera de los dos países estaría ahora mucho mejor.



¿Qué recomienda para evitar desastres?



Lo más importante es no perder reservas por haber esperado demasiado. Mi recomendación general, que puede variar dependiendo del caso, tiene tres componentes que las autoridades de cada país controlan: bajar las tasas de interés, dejar depreciar la tasa de cambio para reflejar las nuevas realidades de los mercados internacionales de crédito y proteger el sistema bancario para evitar una crisis financiera.



Hay un cuarto componente que requiere coordinación internacional: presentar el caso ante los bancos internacionales para tener un acceso más seguro a líneas de crédito. Recomiendo sentarse a hablar con los bancos internacionales de la cruda realidad, para tratar de mantener abiertas las líneas de crédito. Ahora, el foco de Washington debería ser el diseño de acceso a líneas contingentes. Infortunadamente, el FMI está enfocando toda su energía en Brasil pero sin una buena estrategia.







Para Sachs, el choque externo y la caída de los precios de los bienes básicos no se puede desconocer como una de las principales causas de la crisis. Además, Washington se ha equivocado en su política. ¿Cómo ve usted ahora a Colombia?

Los colombianos no deberían perder la perspectiva internacional en sus discusiones. La atención internacional está puesta en Brasil y nadie le está poniendo mucho cuidado a Colombia. El agravamiento de la recesión es hoy un problema regional. No puedo dejar de hacer énfasis en esto, aunque tampoco debe ser una excusa para lo que está pasando.





Los precios de los commodities están bajos, el petróleo está regalado, el proceso de paz no está funcionando y hay una profunda crisis regional e internacional. Es una tragedia que el proceso de paz no esté funcionando y quisiera que fuese mucho mejor. Pero es cierto que la política de defender una tasa de cambio fuera de la realidad, con tasas de interés muy altas, generó graves consecuencias para la actividad y, paradójicamente, también agravó la situación fiscal.

Colombia debería tomar la iniciativa internacional, un frente en el que el presidente Pastrana ha tenido evidentes logros, para mantener abiertas las líneas de crédito con los bancos. No pueden arriesgarse a perder reservas. Colombia debería mantener su flexibilidad cambiaria, como lo hizo en septiembre del año anterior, cuando impidió que el shock fuera mayor. Ante las dificultades en las Cortes, las autoridades deben hacer lo imposible para fortificar su sistema financiero. Y, sobre todo, deben bajar las tasas de interés.



Después de su visita a finales de 1998, el gobierno Pastrana cambió su política de tasas de interés y desde entonces han bajado unos siete puntos. Las tasas de crédito han bajado para llegar a unos 20 puntos por encima de la inflación.



Veinte puntos reales es demasiado alto. Incluso con tasas promedio de 10 puntos reales, yo estaría muy preocupado. Hay que evitar que los primeros síntomas de una seria recesión económica se conviertan en una crisis bancaria generalizada. Esto es lo principal. Otros países que han estado en una situación peor que la de Colombia han logrado evitarlo. En el pasado, Colombia lo ha hecho mejor que el resto de países y todavía es posible que lo siga haciendo. La crisis se puede evitar, pero no hay que esperar demasiado.
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