| 9/15/2006 12:00:00 AM

El genio de la banca de los pobres

El fundador del legendario Grameen Bank, la entidad que gestó el programa de microfinanzas más exitoso del mundo, cuenta sus fórmulas para combatir la pobreza. Entrevista.

Muhammad Yunus creó en 1983 en Bangladesh el Grameen Bank, el Banco del Pueblo, una vía que les permitió a los más pobres de ese país acceder a créditos para generar auto-

empleo, respaldados más en la confianza que en garantías, una opción impensable antes de la consolidación de este modelo. Hoy, el banco tiene 1.400 sucursales y 13.100 empleados, ha recuperado el 98,89% de sus préstamos, tiene 6,5 millones de prestatarios —96% de ellos es de género femenino— y su operación se ha copiado en más de 100 países.

Antes de una corta visita a Colombia, Yunus habló de manera exclusiva con Dinero para destacar algunos de los rasgos principales de su operación financiera, en particular unos que tienen aplicaciones concretas en el sistema bancario colombiano: la tasa de interés del microcrédito debe ser muy cercana a la de los préstamos de la banca comercial; los desmovilizados de la guerra pueden trabajar en otorgar microcrédito; las garantías solidarias en los préstamos no se necesitan; el banco presta para comprar celulares y da crédito a los mendigos; Grameen estaría dispuesto a venir a Colombia si lo invitan a operar en el país en un esquema BOT (Construir, Operar y Transferir, por su sigla en inglés.

¿El microcrédito puede perpetuar la pobreza?
Creo que le ayuda a la gente a salir de la pobreza. El microcrédito genera autoempleo, con el cual la gente puede empezar a generar ingresos y con eso mejora su calidad de vida.

¿Pero no crea un grupo de pobres medianamente empleados?
Eso cuando se puede escoger entre un buen empleo o estar mal empleado. Pero yo estoy hablando de personas que no tienen opción, que no tienen ningún empleo ni ingresos. Para ellos, el crédito es una oportunidad para crear autoempleo, en lugar de esperar que otras personas los contraten.

¿Un banco de pobres puede dejar de depender de las donaciones?
Depende del volumen de crédito, el margen y los gastos. En Grameen no tenemos problemas. Tenemos muchos tomadores de crédito y pagamos nuestros gastos. Grameen Bank como un todo es sostenible, pero además las sucursales son sostenibles. Incluso, las oficinas nuevas deben ser viables o llegar al punto de equilibrio en un año. Si no lo logran, pueden tomarse de dos a cinco meses más, pero no más.

¿El gobierno debería ser regulador o competidor en crédito a los más pobres?
Yo preferiría que el gobierno fuera un regulador. Los programas de gobierno no funcionan muy bien. Se politizan muy rápido y dejan de estar interesados en recuperar su dinero para solo construir apoyo político. La calidad de los programas de crédito de los gobiernos no es muy alta.

¿Por qué abandonaron el esquema de garantías solidarias en los préstamos?
No es necesario tener garantías colectivas para el repago de las deudas. El esquema lo teníamos al principio para incentivar a las personas a comenzar juntos, para que tuvieran coraje. Para una persona sola, el microcrédito podría ser asustador, pero en grupo se tiene la sensación de que las cosas se pueden hacer.

Los grupos tienen más un propósito social que financiero. Sirven más para mostrar que se pueden hacer las cosas juntos, resolver problemas juntos, buscar negocios juntos, e inspirarse mutuamente.

¿Qué tan alta debe ser la tasa de microcréditos?
La tasa de interés del microcrédito debe ser cercana a la del mercado. No muy lejana de la de los créditos en los bancos comerciales. La máxima no debe superar en 10% la tasa de interés corriente en un lugar. Con esto se debería ser capaz de cubrir los costos. Es mi fórmula general al problema. No sé cuál es el costo de personal en Colombia y si se necesita más, pero no debería ser una tasa de interés exorbitante como 70% 80%, que he oído en América Latina. Debe ser tan baja como sea posible. El microcrédito es para mejorar la vida de los pobres.

¿Qué servicios financieros ofrece el Grameen?
Préstamos para autoempleo, para vivienda, para estudios de educación superior, y para mendigos —sin interés— para que salgan de la mendicidad y tengan un ingreso. Hay cuatro tipos de préstamos que damos a los pobres. Y ofrecemos servicios de ahorro.

¿Están metidos en telefonía?
No. En una alianza prestamos para comprar celulares, de manera que la gente pueda ganar un dinero vendiendo los servicios del teléfono.

¿Abrirían una operación de Grameen en Colombia?
Nos encantaría, si fuéramos invitados, con el mecanismo de BOT (Construir, Operar y Transferir, por su sigla en inglés). Si alguien nos da el dinero, estaríamos dispuestos a enviar nuestros funcionarios, llevar el banco a un nivel sostenible y entregarlo a quien quieran que se lo entreguemos.

El banco empleó a los desmovilizados de la guerra de independencia de Bangladesh
Cuando la gente ve que no hay opciones para ella, que no puede manejar su propia vida, se vuelve violenta y les dispara a los demás para superar sus problemas haciendo que todos los demás los resuelvan.

En Bangladesh había gente que mataba otras personas sin razón, diciendo que liberaría el país, y estaba atacando la gente rica en los pueblos sin solucionar ningún problema. Les mostramos los programas de Grameen. Allí vieron oportunidades para la gente pobre, se impresionaron mucho por la forma en la que los funcionarios del Grameen trabajaban y quisieron volverse funcionarios ellos mismos, para ayudarles a los más pobres. Únicamente les pedimos que no trajeran sus armas, porque no queremos violencia en nuestra organización. Algunos secretamente las trajeron, pero pronto vieron que no las necesitaban. Gradualmente, fuimos entrando a un área muy violenta y al final todo funcionó bien. Se volvieron nuestros amigos. Cuando la gente puede hacer cosas para ella misma, deja de interesarse en disparar y crea su propia vida.

¿Y no los tacharon de enemigo del pueblo?
De enemigos del pueblo, de agentes de los estadounidenses, de que tratábamos de expandir el capitalismo y todo tipo de cosas. Les dijimos: "no somos nada de lo que ustedes dicen que somos, pero si no les gusta lo que hacemos, no lo haremos. No estamos aquí para ser un problema para ustedes. Dígannos que quieren". No estamos peleando con ellos. No estamos en ningún tipo de confrontación. Si las personas quieren, nos quedamos, pero preguntamos si prefieren que nos vayamos. Nunca nos pidieron que nos fuéramos.

¿Cómo consiguieron una participación tan alta de mujeres?
Fue decisión y no accidente. Quería que las mujeres fueran el 50% de los acreedores de Grameen. Trabajamos duro para persuadirlas de que se unieran a nosotros. Nos tomó seis años alcanzar esa meta. Gradualmente, cambiamos la política y les dimos prioridad a las mujeres. Solo si no hubiera mujeres, tomaríamos las solicitudes de los hombres. Subimos a 70%, 80% y 90%. Hoy tenemos 6,5 millones de prestatarios y las mujeres son el 96% de ellos. Las mujeres toman mucho cuidado en mejorar los estándares de vida y de cuidar a los hijos.

¿Qué hacer para acrecentar la confianza que es la base de su modelo de crédito?
Cuando se empieza, las personas ven que algo está ocurriendo. La confianza construye confianza y por eso empezarán a confiar más unos en otros. Hay que empezar en cualquier parte, de manera que se haga crecer el círculo de confianza. Usted puede traer a las personas más cercanas, a las que trabajan con usted, a las del gobierno que son escépticas sobre el tema. Si los puede unir, gradualmente la confianza crece. Este tema es de hacer y no de preocuparse.

¿Pero no es más fácil construir confianza en países donde dejar de pagar es pecado?
No. Hemos visto programas de crédito que funcionan bien en México o en Argentina. Hay muchos ejemplos en América Latina, que demuestran que la idea de que la religión o la cultura impiden la construcción de confianza probablemente es equivocada. La mejor manera de terminar una discusión es demostrar. De no hacerlo, se discute y se discute sin fin sobre el tema: ¿Es la cultura? ¿Es el idioma? ¿Es la pobreza extrema?
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