| 5/25/2011 12:00:00 AM

El fin del reinado

Ante la inminente desaparición de la Comisión Nacional de Televisión, el Gobierno prepara varias propuestas para reemplazar las funciones de este organismo. ¿Cuáles son y qué viabilidad tienen?

Tras 20 años de escándalos por sus gastos suntuosos, viajes injustificados y cuotas burocráticas pagadas por el erario, la polémica Comisión Nacional de Televisión (CNTV) parece estar a punto de desaparecer. En el séptimo y penúltimo debate, la Comisión Primera de la Cámara de Representantes aprobó por un amplio margen el proyecto que busca quitarle el rango constitucional a este organismo, el único escollo que tiene el Gobierno para eliminarla.

Aunque los resultados y el ambiente político hacen prever que el último debate no tendrá inconvenientes (en el más reciente, el proyecto recibió 22 votos a favor y uno en contra), el ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), Diego Molano, prefiere no cantar victoria. "El país entiende que la televisión y las tecnologías han cambiado en los últimos años y es necesario ajustar ese marco regulatorio".

Por lo pronto, el Gobierno ha optado por plantear algunas propuestas para regular la actividad televisiva en un escenario donde ya no exista la CNTV. Ha hecho énfasis en la necesidad de separar los temas relacionados con gestión de contenidos de aquellos puramente técnicos, donde se debe velar por el buen funcionamiento y la ampliación de las redes de transmisión.

Según Molano, la idea es crear un ente que defina las políticas y reglamente aquellas pautas que deben seguir las ofertas de contenidos que realicen los prestadores del servicio. "Este sería una junta directiva que velaría por una buena calidad en los contenidos, sin entrar a censurarlos. El grupo recibiría un pago por cada sesión en que participe, con lo cual se eliminarían las cuotas políticas y los altos salarios", dice.

Por otra parte, el Ministro propone que se centralice la administración de las redes, una operación puramente técnica, para garantizar la continuidad en el servicio y la igualdad entre todos los jugadores de la industria.

En este caso, Molano insiste en la necesidad de crear un marco "convergente", si se tiene en cuenta que todos los servicios de comunicaciones han comenzado a utilizar las mismas redes. "Antes, la televisión iba por su carretera propia, igual que internet o los móviles. Ahora, la misma red sirve para todos los servicios", comenta.

Para varios analistas, el Gobierno está dejando cabos sueltos que se deben resolver antes de que se acabe la CNTV. Entre ellos, el futuro de la televisión pública, el fomento a la televisión infantil, la gestión de los canales regionales o el pago de pensiones de Inravisión. "Cuando se elimina de un plumazo una política sectorial que duró años en construirse, es apenas lógico que se cuente paralelamente con un plan de acción que se difunda y se discuta con la ciudadanía", dice Juan Andrés Carreño, ex Comisionado y experto en televisión.

Ahora, el Gobierno espera presentar un proyecto de Ley el próximo 20 de julio, con estas propuestas. Ya era hora de que, en un mundo donde las tecnologías convergen, se acabara este invento de la Constitución del 91, reflejo de una tradición de prebendas alrededor de la televisión.

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