| 4/12/2006 12:00:00 AM

¿El fin de la CAN?

La Comunidad Andina de Naciones, el segundo mercado para las exportaciones colombianas después de Estados Unidos, está en crisis. El TLC y el acuerdo de Venezuela con Mercosur han sido los detonantes. Para rescatarla, los dirigentes deben tomar acciones decisivas y darle prioridad a la integración regional.

Una fuerte tormenta recorre la región andina. Las relaciones comerciales de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) navegan por aguas turbulentas, con la posibilidad de un naufragio en el horizonte. La CAN, que intenta profundizar la integración comercial entre Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela, está siendo vapuleada por reiteradas declaraciones de Hugo Chávez. Para el presidente venezolano, "la CAN ha perdido sentido", con la firma de Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos. Según su retórica, los TLC con Estados Unidos que ya han terminado de negociar Colombia y Perú, y que Ecuador pretende concluir en las próximas semanas, han sido una "puñalada" contra la integración regional.

Las disputas en la CAN, sin embargo, van más allá de los detalles del TLC con Estados Unidos. Para Chávez, el tratado es el arma perfecta en su discurso antiestadounidense. Además ha encontrado en Evo Morales, el presidente boliviano, un aliado a su medida. El presidente Álvaro Uribe, por su parte, insiste en reiteradas declaraciones que el TLC no le hace ningún daño a la CAN. En cualquier caso, el bloque amenaza con desintegrarse, lo que podría representar un peligro para el intercambio comercial en la región que en 2005 alcanzó la cifra récord US$8.923 millones.

El peligro es real. Según Gustavo Márquez, el ministro de Comercio venezolano, la firma del TLC forzará a que Caracas "redimensione" sus relaciones comerciales con Colombia. En Ecuador, el ministro de Comercio Exterior, Jorge Illingworth, se explayó hace poco ante los medios y sentenció que "la CAN tiene algunos problemas existenciales". Según Illingworth, algunos de los asuntos pendientes son la unión aduanera, el libre tránsito de mercancías y un arancel externo común. Ecuador está considerando su permanencia en el grupo, avisó el ministro.

Propiedad intelectual El mayor riesgo, sin embargo, se centra en lo que Colombia y Perú ya firmaron, y que Ecuador posiblemente sellará en las próximas semanas, con Estados Unidos en materia de propiedad intelectual, específicamente en el área de patentes para medicamentos. El problema es que la CAN tiene normas de propiedad intelectual que fueron acordadas por los cinco países y el TLC las contradice. Así las cosas, Colombia, Ecuador y Perú se inclinan por una regla que limitaría a cinco años el ingreso de medicamentos genéricos a esos países. Bolivia y Venezuela se oponen frontalmente y ya lo dejaron saber. No se trata de una simple reyerta jurídica. Según Jorge Humberto Botero, ministro colombiano de Comercio, las consecuencias podrían ser trascendentales.

De no acordar esa norma, la comunidad quedaría atenazada por los TLC que han firmado Colombia, Perú y Ecuador, y sus objetivos de profundizar la apertura comercial entre los países de la región quedarían heridos. La norma colombiana ya fue declarada ilegal por el Tribunal Andino de Justicia (TAJ), en diciembre pasado.

Colombia protege por cinco años los datos de prueba de medicamentos, mediante el otorgamiento de una exclusividad para comercializarlos, es decir, sin competencia de genéricos. Eso coincide con lo acordado por Perú y Colombia en el TLC y con lo que probablemente acordará Ecuador. El TLC viene a blindar esa norma, lo cual sería un golpe nefasto para la CAN. El proceso jurídico va a votación en ese organismo. Bolivia y Venezuela, sin embargo, ya han dejado claro que están en contra de cualquier cambio. Modificar la normatividad, además, requeriría una votación unánime a favor. Alberto Bravo, presidente de Asinfar (gremio de los laboratorios nacionales), dice que Colombia tiene la complicadísima tarea de convencer a Venezuela y Bolivia de votar afirmativamente o poner en riesgo la existencia de la CAN.

En caso de que ese desacuerdo desemboque en una batalla comercial, las exportaciones colombianas se verían golpeadas. Venezuela, después de Estados Unidos, es nuestro segundo socio comercial. Según el gobierno venezolano, hasta el 40% del intercambio comercial entre los dos países se vería afectado. En estos momentos, la diplomacia colombiana, que tanto ha fallado en las relaciones con los vecinos, deberá asegurarse de que los beneficios que traerá el acuerdo no se verán diezmados por una parálisis o un derrumbe en los esfuerzos por avanzar hacia la integración regional.

Voluntad política La crisis que vive ahora la CAN se debe en buena parte al descuido del que ha sido víctima en los últimos tiempos. Tal ha sido la apatía de los países miembros a la hora de profundizar la integración regional que Venezuela comenzó este año a buscar alternativas en el Cono Sur y se alista para entrar como socio pleno de Mercosur. Los TLC de Colombia y Perú con Estados Unidos y la entrada de Venezuela al Mercosur conceden mayores libertades comerciales que a sus vecinos de la CAN.

Varios expertos -como Magdalena Pardo, ex viceministra de Comercio Exterior- insisten en que estos acuerdos pueden fortalecer la CAN. La fórmula consistiría en igualar las concesiones que se harán tanto en el TLC como en Mercosur y aplicarlas a la CAN. Otras medidas necesarias, explica Pardo, son promover la creación de instrumentos de apoyo andinos para el desarrollo empresarial de las pyme andinas; establecer canales de comercialización para las exportaciones andinas hacia Estados Unidos y hacia Mercosur.

También es necesario, según Pardo, desarrollar estudios de mercado para los productos andinos. Estos proyectos pueden ser complementarios con los tratados con Estados Unidos y Mercosur. Lo que hace falta, sin embargo, es una voluntad política por parte de los gobiernos que conforman la CAN para darle un balón de oxígeno.

El mayor reto posiblemente consista en tratar a la CAN con mayor aprecio. Colombia, en 2005, exportó US$8.480 millones a Estados Unidos y US$4.211 millones a la Comunidad Andina. La mayor parte de los productos nacionales que van a parar al gigante del norte está compuesta por café, materias primas y metales preciosos. Con la CAN, la parte del león se la llevan las manufacturas livianas con US$1.050 millones. El reto de los dirigentes de la zona es encontrar las herramientas que les permitan hacer a un lado sus diferencias políticas e impulsar la integración regional. Para ello, el primer paso debe ser entender la importancia del comercio andino en las exportaciones de cada país.
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