El capital social es clave

| 5/31/2002 12:00:00 AM

El capital social es clave

John Sudarsky midió por primera vez el capital social en Colombia. Las aplicaciones de su trabajo tocan diversas instancias de la vida nacional. Hay que actuar para cambiar el rumbo del país.

El capital social moderno, la sociedad cívica moderna, está aún por surgir en Colombia, según el libro El capital social de Colombia, de John Sudarsky. "El capital social, definido como la confianza que se genera de las relaciones entre las personas y de ellas con las instituciones, predice de forma determinante el crecimiento económico y la efectividad institucional", comenta Sudarsky. Por tanto, "este estudio guía la acción para que el país pueda superar muchos de sus problemas y alcanzar un mayor crecimiento económico y desarrollo político", afirmó el autor a Dinero.



Sudarsky evalúa las fortalezas y debilidades de la sociedad colombiana y, utilizando un riguroso trabajo estadístico, invita a una reflexión constructiva en una gran diversidad de campos: la educación, la participación ciudadana, la reforma política y el crecimiento económico, entre otros.



El trabajo muestra que Bogotá está en una situación de fortaleza en materia de capital social frente al resto del país. Sin embargo, los niveles son muy bajos y Sudarsky ha asesorado al alcalde Mockus en las áreas críticas para incrementar el civismo de los residentes de la capital y generar las condiciones para obtener mejores resultados en materia de crecimiento y desarrollo.



De esta manera, el trabajo de Sudarsky es una valiosa herramienta para solucionar los problemas relacionados con el desenvolvimiento de los vínculos comunitarios y sociales del país, considerando los marcos organizacionales e institucionales, y cómo estos limitan el desarrollo económico. Un trabajo de Putnam (1995) sobre el caso italiano señala que estos vínculos sí pueden cambiar y que las sociedades pueden moverse con éxito dentro del cuadrante de clasificación comunitaria y, por tanto, alcanzar un mayor nivel de desarrollo.



De hecho, el capital social explica por qué dos sociedades, a pesar de contar con recursos físicos y de capital humano comparables, evolucionan por sendas diferentes. Colombia cuenta ahora con una primera medición de capital social que explica muchas de nuestras dificultades para evolucionar hacia una sociedad moderna y alcanzar mayores tasas de crecimiento.



La educación es fundamental



En un país como Colombia, que acaba de vivir una traumática etapa de urbanización, "es fundamental convertir lo urbano en cívico, puesto que constituye la siguiente etapa en el proceso de modernización social del país", comenta Sudarsky. En este sentido, Sudarsky encuentra que la educación dispara el capital social. Sin embargo, esto ocurre a partir de un umbral de alrededor de 10 años de educación, definido como el mínimo para que un colombiano se convierta en un ciudadano y tenga los estándares de información necesarios para juzgar. De lo contrario, la sabiduría popular, que no exige ninguna consistencia de las fuentes de información, mantiene su preponderancia al no ser sometida a validación alguna. Este factor bautizado por Sudarsky como "Fe en Fuentes de Información no Validadas" o "FENOVAL" acaba con el capital social. "Este resultado es muy importante", dice el investigador, "y demuestra la necesidad de invertir masivamente en educación".



Capital social hasta el barrio



Además de validar la necesidad de invertir de manera considerable en educación, para convertir a los colombianos en ciudadanos, Sudarsky encuentra que después del barrio no existen ámbitos territoriales que acumulen capital social. En esta medida, el hueco negro del capital social en Colombia es el departamento. La explicación reside en que aun si los ciudadanos quieren participar en lo público en este nivel, "los ámbitos no están estructurados para acumular confianza y transparencia ni crear racionalidades colectivas", sostiene el autor.



En efecto, Sudarsky encuentra que la confianza interpersonal no va más allá que el barrio y, por ende, constituye una de las grandes dificultades para la acumulación de capital social en el país. El trabajo demuestra que un 43% de la población total está excluida socialmente, esto es, no participa en ninguna organización cívica secular (es decir, voluntaria). Este porcentaje sube a 57% para la clase urbana pobre. Esta exclusión es un lastre para el desarrollo económico y democrático del país. La conclusión es que hay que crear ámbitos intermedios, social, política y culturalmente para acumular confianza entre los ciudadanos y, por tanto, capital social.



Bogotá construye capital social



El trabajo de Sudarsky ha encontrado amplio eco en los programas que adelanta la administración de Antanas Mockus en la capital del país. Sudarsky, en su calidad de asesor del Alcalde, ha motivado la "estructuración de ámbitos para la construcción de un capital social moderno, como los Consejos Locales de Planeación. Esta instancia permite que el ciudadano responsable de lo público tenga dónde expresarse y participar. El resultado ha sido una mayor transparencia y compromiso con las prioridades de inversión estratégica de las localidades y, por tanto, de la ciudad", sostiene Sudarsky. Según él, los resultados han sido muy positivos puesto que se observan en la gestión efectiva de la administración en las distintas localidades.



Reforma política y capital social



Por último, sobresale el tema de la gobernabilidad en Colombia, entendida como la relación contractual de doble vía entre la ciudadanía y los gobernantes elegidos. Este tipo de relaciones forman parte del capital social. Por tanto, los problemas de representación política nacional destruyen el capital social. De hecho, los representantes elegidos no son responsables ante la sociedad y los electores por una falta de accountability o la capacidad de la ciudadanía de llamar a cuentas a sus representantes. El problema se magnifica por las circunscripciones electorales y, en general, por el proceso electoral que no permiten construir autoridades acordadas y respetadas.



Sudarsky propone la creación de circunscripciones electorales unipersonales. Por ejemplo, por cada 250.000 habitantes de territorio continuo, se elige un representante a la Cámara y sale electo aquel que saque más votos. La Alcaldía ya comenzó a realizar un mapa político para Bogotá, a pesar de que el último censo de población data de 1985 ( www.accioncomunal.gov.co ). Esta nueva geografía política, según Sudarsky, ayudaría a acercar la representación a los ciudadanos e incrementaría el capital social. Por ende, Sudarsky enfatiza en la necesidad de acompañar la discusión sobre la reforma política con mecanismos para otorgar "gobernabilidad". De lo contrario, "es como hablar de proceso de paz sin discutir el problema del narcotráfico", sostiene.



"Si Colombia no desarrolla el capital social, el país no va a salir de sus problemas", afirma John Sudarsky, cuyo libro contiene muchos más hallazgos de los que aquí fueron tratados. Indudablemente, su investigación se convierte en una base muy valiosa para que los distintos actores de la sociedad puedan diseñar una ruta crítica que transforme todo aquello que impide la acumulación de capital social. El cambio de rumbo del país depende de ello.
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