Educando para la paz

| 9/15/2000 12:00:00 AM

Educando para la paz

Fundación Social Colombiana Cedavida Presidenta Constanza Ardila Cedavida, Bogotá

La obsesión de Cedavida es romper la espiral de la violencia con la Pedagogía para la Paz.

La fundación nació de un grupo de entusiastas para dar una respuesta al período de guerra acentuado que existe desde hace 12 años y que provoca el éxodo de miles de campesinos día tras día.



Tienen un modelo de comunidades constructoras de paz, donde educan niños, jóvenes, mujeres, padres de familia y a los miembros de la Fuerza Pública con su pedagogía para la paz, una terapia para romper con el trauma vivido con la violencia, que combate, desde las raíces de la niñez, la cultura de la pedagogía de la humillación basada en el castigo físico, la de la manipulación y el chantaje afectivo.



En este momento hay 840 pedagogos de paz, 840 casos trabajados a fondo que corresponden al 70% de sus funcionarios, es decir, personas recuperadas de zonas de violencia: ex guerrilleros, víctimas de la violencia, policías, maestros, madres comunitarias...



En sus años de existencia, Cedavida ha trabajado con 18.000 personas tratando de cambiar la historia, porque "si hubiéramos tenido otro modelo desde la infancia, no iría tanta gente a la guerra. No es fácil matar, torturar, morir... a menos de que uno tenga una estructura determinada", dice Constanza.



Hay dos grandes corrientes que producen y permiten la violencia, según Cedavida. "Una es la de la historia de muchos niños colombianos golpeados, azotados, que son en su mayoría los que toman el camino de las armas como profesión. Y la otra la del resto de la sociedad colombiana, los ciegos... Uno pone una película de la segunda guerra mundial y tiembla al ver que en Alemania, mientras torturaban y asesinaban a miles de personas a diario durante el Holocausto, los coroneles bailaban y la gente seguía las películas de Marlene Dietrich. Todos sabían lo que pasaba pero no hacían nada. Aquí la película es igual".



No cree que sea una utopía seguir luchando por lo que "queremos ser". Sueña con formar 400.000 maestros, 82.000 madres comunitarias, 35.000 policías comunitarios, todos pedagogos de paz... la semilla de la "utopía".
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