| 6/20/2008 12:00:00 AM

Educación compromiso de todos

Los empresarios, en alianza con el sector público, pueden jugar un papel protagónico en la transformación de la educación en Colombia.

Entre los empresarios hay consenso. Tener una educación de calidad es una de las formas más efectivas para cerrar la brecha entre ricos y pobres, y entre países desarrollados y en vías de desarrollo. La gran pregunta es cómo hacerlo. ¿Es tarea únicamente del Gobierno Nacional y de las autoridades departamentales y municipales? ¿Deben los empresarios asumir un rol más activo en este tema? ¿Cómo puede participar el sector privado para ayudar al mejoramiento de la educación en Colombia?

Para darles respuesta a estas preguntas, Dinero reunió a un grupo de empresarios y ejecutivos y a Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, quien hizo de la educación su programa bandera en la capital antioqueña. Germán Efromovich, fundador del grupo Sinergy y presidente de la junta directiva de Avianca; Alberto Espinosa, expresidente de Meals de Colombia y presidente de Alimentos e Inversiones de Colombia - Alina S.A.; John Sudarsky, presidente de Industrias Spring; Carlos Enrique Cavelier, presidente de Alquería; Diego Córdoba, presidente de Valorem; Fernando Jaramillo y Andrés Peñate, vicepresidente de asuntos corporativos y director de desarrollo sostenible de Bavaria, respectivamente, coincidieron en que el sector privado puede jugar un papel muy importante en el mejoramiento de la calidad de la educación, transfiriendo al sector educativo su experiencia y conocimiento en temas de gestión administrativa y teniendo un papel más activo en el seguimiento de las políticas educativas. Los asistentes al debate, de manera unánime, consideran que se debe trabajar en alianza con el sector público y que es necesario que más empresarios se decidan a influir en el mejoramiento de la educación en Colombia.

En torno al papel del empresario en la educación, se encontró que pueden actuar en dos dimensiones. Al interior de sus empresas y gestionando proyectos fuera de ellas. Para Alberto Espinosa, un rol del empresariado es mejorar la gestión de las secretarías de educación y de las instituciones educativas. Pero también insiste en que al interior de sus organizaciones pueden hacer mucho como educadoras. "Hay que entender la empresa como un ejemplo para los trabajadores, y a los trabajadores como un ejemplo para la sociedad", afirma. En general, empresarios y ejecutivos estuvieron de acuerdo en que el sector privado debe asumir una mayor responsabilidad para lograr que se cierre la brecha educativa en el país. "Los empresarios tienen que vincularse de manera agresiva a la educación infantil y universitaria, y a programas que faciliten el acceso a la educación de todos los colombianos", señala Diego Córdoba. "Sin educación no va a haber progreso en Colombia", concluye Fernando Jaramillo.

Por su parte, Carlos Enrique Cavelier destaca el rol que puede jugar el sector privado en sensibilizar a la sociedad sobre el protagonismo que puede tener para mejorar la calidad y la cobertura. "Hay que trabajar sobre la estructura del edificio de la educación en Colombia. Que la gente se interese y sepa qué pedir. Si lo logramos, el impacto será mayor", señala.

Lo que no se ve tan claro es cómo canalizar de una forma ordenada la vinculación empresarial. Para Germán Efromovich, es necesario articular la participación del empresariado en el tema con el fin de lograr que tenga influencia en las políticas nacionales y municipales. "No queremos solo un grupo pequeño de empresas, sino atraer a quien quiere y nunca ha trabajado en educación", afirma. Sin embargo, no está tan seguro de cómo lograr esta vinculación.

Para John Sudarsky, una forma de articular las iniciativas es a través de los clusters, aprovechando que en ellos ya se relacionan el sector público y el sector privado, y se podría llegar a unos modelos de complementación en el tema educativo. Pero es claro al afirmar que "nosotros no vamos a reemplazar al Estado".

Si bien el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, reconoce que el sector privado es un buen aliado en estos temas, es enfático en que los gobiernos y los políticos son los llamados a darle a la educación la preponderancia que se merece. "El liderazgo nacional que le dé importancia a la educación se construye con decisión política", afirma. Para Fajardo, el reto es cómo lograr que la educación, en un sentido amplio, sea un proyecto de toda la sociedad. Insiste en que esto solo se alcanza cuando el gobernante hace explícito que es una prioridad en su agenda y lo convierte en parte de su discurso diario. Y pone como ejemplo que, durante su gestión en la Alcaldía, el mensaje era "Medellín, la más educada", y que mediante experiencias como las Olimpiadas del Conocimiento se logró convocar a 30.000 estudiantes de colegios públicos y privados, y vincular a toda la sociedad con el proyecto al transmitir en directo la final. "La educación es parte de la solución de los problemas de la ciudad... Tiene que ser un mensaje claro para toda la sociedad", afirma.

Los modelos de participación

Aunque durante el debate no se discutieron modelos precisos de participación en educación, es claro que el sector privado tiene una amplia experiencia en los temas educativos, ya sea a través de programas desarrollados individualmente por cada empresa, o de iniciativas de grupo, como Empresarios por la Educación, o de proyectos como Educación Compromiso de Todos y de los programas de seguimiento en materia educativa que se realizan en programas como Bogotá cómo Vamos.

Muchas de las empresas, a pesar de tener trabajos individuales, han decidido vincularse a programas colectivos como la Fundación Empresarios por la Educación, una iniciativa del sector empresarial que surgió en octubre de 2002 con el fin de cerrar la brecha económica y social en el país a través de la vinculación de la empresa a la educación preescolar, básica y media. Hoy, la Fundación tiene 113 empresas y empresarios como miembros activos, 365 empresas que trabajan con ellos en proyectos y alianzas, y actúa en 13 departamentos. El valor agregado que da Empresarios por la Educación es trabajar en política pública de largo plazo para la transformación del sistema educativo hacia la sociedad deseada, explican María Piedad Cuevas y Esperanza Ramírez, directora ejecutiva y coordinadora de programas regionales de la Fundación.

Para Ana María González, gerente de la Fundación Luker, la experiencia individual los ha fortalecido en la convicción de que la educación es un área en que la empresa privada debe aportar en un país en vías de desarrollo, mientras que la experiencia compartida les ha permitido retroalimentarse, conocer experiencias de otros y compartir las propias. "Ese compartir nos ha permitido mejorar y fortalecer los programas que nosotros adelantamos", explica. González le recomienda a una empresa que quiera abordar el tema educativo por primera vez, hacerlo en alianza con el Estado, nunca pretender reemplazarlo en esa función, no llevar intereses comerciales ni de mercado al tema educativo, y tener claro el papel del sector empresarial que le añada valor a la educación. Frente a la disyuntiva de hacerlo individualmente o en forma colectiva, recomienda hacerlo en un grupo más amplio. En el caso de Luker, "hay una convicción a la que no renunciamos, trabajando solos o con grupo más amplio, y es que es indispensable hacerlo con el Estado", señala.

Para la experta Roxana Segovia, quien ha visto el tema desde el sector público, como ex Secretaria de Educación de Cartagena, y desde el privado, como directora de la Fundación Mamonal y gerente de la Andi en Cartagena, el valor de la empresa está en poder transmitir los conocimientos en clima organizacional que pueden hacer más eficiente la labor del colegio desde el punto de vista administrativo y de manejo del recurso humano. En las secretarías de educación pueden ayudar a modernizarlas en conectividad, indicadores de gestión, sistemas de información, atención al ciudadano, entre otros. "Hay que tratar de que los colegios oficiales sean el eje de intervención de los empresarios. Si invierten en salud o en tecnología, que lo hagan desde el colegio", afirma enfáticamente.

La educación de calidad por sí sola no logra el desarrollo de una sociedad, pero es imposible alcanzarlo sin ella. Por eso, es importante que sector público y privado trabajen de la mano, para fortalecer las instituciones educativas y asegurar planes de largo plazo que permitan la transformación del país.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?