Ecuador y Colombia: relación en aprietos

| 7/12/2002 12:00:00 AM

Ecuador y Colombia: relación en aprietos

Crece la oposición hacia los colombianos en el vecino país, mientras la agenda de asuntos pendientes y la descoordinación en la OMC empeoran el ambiente.

Los ecuatorianos están cada vez más desencantados con su vecino al otro lado del puente de Rumichaca. La razón sobresaliente es el creciente déficit comercial que Ecuador tiene con Colombia, el cual llegó a US$187 millones a mayo de 2002, una cifra similar al déficit comercial que Ecuador tiene con el resto del mundo.



Este resultado está creando resistencia a los colombianos en ese país e, infortunadamente, no parece tener solución a la vista. En gran medida, el déficit comercial obedece a la pérdida de competitividad de los productores ecuatorianos por la dolarización de la economía en enero de 2000, realizada en un contexto de inflación elevada. Esta situación ha afectado de distinta manera a las dos grandes regiones ecuatorianas (la costa, liderada por Guayaquil, y la sierra, por Quito) y los intereses a favor y en contra de Colombia se mueven a ritmos diferentes dependiendo de la zona del país. La división es creciente.



El panorama adquiere un matiz preocupante para Colombia por la actual coyuntura política. Este año se posesionan nuevos gobiernos en ambos países y estos tendrán que definir muy rápido cómo enfrentarán las negociaciones comerciales en curso. Ciertamente, estas requieren una elevada dosis de sinergia entre ambas naciones para incrementar su poder de negociación y, por tanto, maximizar los beneficios y minimizar las pérdidas al actuar en bloque. Hasta ahora, esto parece difícil de materializarse.



El hecho de que Colombia y Ecuador no hayan podido dirimir la larga lista de temas pendientes en la agenda y cumplir los compromisos comerciales adquiridos en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) aumenta la tensión. Si bien estos representan cerca de 5% del comercio bilateral, son elementos utilizados para enrarecer aún más la relación entre ambos países.



Un analista comentó a Dinero que de continuar subestimando estos conflictos, en vez de plantear soluciones definitivas, la relación podría incluso entrar en un caótico proceso de ruptura. En efecto, en la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya se presentó un hecho sin precedentes de abierta oposición de Ecuador a los intereses colombianos. Estos eventos son totalmente indeseables, teniendo en cuenta la importancia del comercio bilateral y el hecho de que Colombia necesita de Ecuador para incrementar su poder negociador en la conformación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).



Ecuador es el tercer socio comercial en importancia de Colombia. El comercio global (exportaciones más importaciones) alcanzó los US$1.000 millones en el 2001, un valor histórico en el comercio binacional pues era de apenas US$200 millones a comienzos de la década del 90. Este importante crecimiento ha sido posible por el proceso de integración andino, el cual ha llevado a que entre 1997 y 2001, un 23,8% de las exportaciones colombianas a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en su mayoría de bienes industriales, tuviera como destino a Ecuador y, de manera similar, un 20% de las importaciones colombianas de la subregión en el mismo período provino de Ecuador.



En consecuencia, es necesario que Colombia se esfuerce por dirimir las diferencias con este importante vecino.



Dos países en uno



La pérdida de competitividad, producto de la dolarización, es un enorme problema para todos los productores ecuatorianos, excepto para la industria petrolera. Esta situación acentúa las divisiones que hay en Ecuador en relación con su visión de Colombia y la relevancia del acuerdo de comercio preferencial vigente, la Comunidad Andina de Naciones (CAN).



En Quito, se percibe a Colombia como un mercado que ofrece magníficas oportunidades para exportar productos industriales, con mayor valor agregado y, por ende, para crecer. Estos ecuatorianos están a favor del tratado de la CAN y piensan que el arancel externo común (AEC) vigente es un mecanismo indispensable para continuar expandiendo su actividad económica.



En contraste, en la costa ecuatoriana, donde se producen los bienes tradicionales de exportación, como banano, atún y camarones, predomina una actitud abiertamente anticolombiana. Estos productores de bienes primarios dependen del ciclo económico mundial. Por tanto, Colombia es totalmente marginal para ellos y, en esa medida, el AEC es visto como un absurdo limitante en una economía dolarizada.



Este disenso se refleja en la toma de decisiones por parte del Ministerio de Comercio Exterior del Ecuador, en el cual casi a diario se experimentan conflictos en torno al proceso que viene tomando forma de adoptar un AEC pleno por parte de todos los miembros de la CAN. De hecho, algunos funcionarios favorecen un arancel más plano mientras que otros quieren ir de la mano de la estructura que propone Colombia. Esto último tiene el propósito de incrementar el poder negociador de Ecuador en el difícil proceso que será negociar el ALCA.



Los opositores de Colombia encuentran argumentos para avalar su posición en la agenda de conflictos comerciales pendientes. Algunas de estas disputas llevan ya varios años y de manera frecuente se convierten en los perfectos caballitos de batalla para justificar el entorpecimiento y deterioro en la relación bilateral.



Peleas frecuentes



El recuadro sobre la agenda de dificultades comerciales a cargo de Ecuador y Colombia pone en evidencia que hay muchos frentes por atacar para mejorar el agrio ambiente que domina la relación bilateral. En todo caso, estos asuntos no representan más del 5% del comercio binacional. Sin embargo, son los temas preferidos para continuar deteriorando la percepción negativa sobre nuestro país.



En la actualidad, los temas sobresalientes son la restricción a la importación de arroz por parte de Colombia y al ingreso de azúcar colombiano a Ecuador. En el pasado, la restricción a los alcoholes y licores ecuatorianos era el foco de atención.



Para los ecuatorianos, el tema del arroz, si bien no es vital en términos comerciales, es un termómetro de la renuencia de los colombianos a abrirles espacios a sus productos. En junio, Colombia aumentó el conflicto al demorar innecesariamente la aprobación de licencias en el marco de un acuerdo de comercio de arroz. Al hacer esto, Ecuador contó con solo 45 días para ingresar las 70.000 toneladas acordadas. En ese plazo, Ecuador solo envió un poco menos de la mitad de la cuota y tuvo que solicitar una prórroga hasta el 30 de julio para llenar el cupo.



"La relación con nuestro vecino no debería estar limitada por unos cuantos intereses particulares", aseveró un consultor a Dinero. "Colombia debería escoger focos de tensión que tienen soluciones a la vista", afirma un funcionario colombiano. Indudablemente, en el caso del arroz el nuevo gobierno podría actuar si tiene el suficiente peso político para hacerles oposición a los molineros, uno de los grupos de presión más atrincherados del país.



En relación con la restricción al azúcar colombiano, hay presión por parte de las medianas industrias de los dulces y confites de Ecuador que quieren comprar azúcar más barato en Colombia. El Ministerio de Comercio Exterior de Ecuador está estudiando la solicitud con detenimiento, pues estos productores argumentan que sería la única alternativa para evitar su quiebra.



Conflicto en Ginebra



En un hecho sin precedentes en la historia de la relación bilateral, Ecuador se opuso de manera abierta este año a una petición de Colombia en el Comité de Subvenciones de la OMC. En esta ocasión, Colombia está tratando de ampliar el plazo para continuar aplicando tratamientos preferenciales para la exportación bajo el Plan Vallejo y las Zonas Francas.



En el pasado, los países andinos siempre habían procurado coordinar un frente común en estas instancias comerciales. "La explicación de esta situación tiene relación con los conflictos comerciales pendientes y el hecho de que un 60% de las exportaciones que realiza Colombia a Ecuador se hace el bajo Plan Vallejo", comentó un experto comercial a Dinero. La coordinación en las distintas instancias comerciales continuará resquebrajándose, si no se toman acciones en este frente.



Dos nuevos gobiernos



Ecuador y Colombia estrenarán nuevas administraciones en el 2002. Desde ya se advierte que el nuevo gobierno de Ecuador tendrá que tomar medidas para solucionar el problema de competitividad, mediante la introducción de reformas estructurales para facilitar una reducción en los costos y lograr un incremento en la productividad.



Esta coyuntura de cambio y renovación puede ser una oportunidad inmejorable para adelantar un acercamiento entre ambos países y bajarle la tensión a la animadversión de los ecuatorianos contra los colombianos. Con creatividad y voluntad, los asuntos pendientes de vieja data podrían encontrar una solución.



Así mismo, la promoción de alianzas estratégicas para conquistar mercados en terceros países podría ser una salida en las actuales circunstancias. A su vez, Colombia debería ayudar a que Ecuador promueva sus exportaciones hacia Colombia. Como está la situación, aunque Colombia comience a importar arroz de Ecuador, nuestro superávit comercial no cambiaría mucho.



Colombia y Ecuador se necesitan mutuamente para adelantar unas negociaciones favorables en la OMC y en el ALCA. Por tanto, es vital para Colombia mejorar la relación con Ecuador y plantear que somos parte de la solución y no parte del problema.







A cargo de Colombia

Transporte: uno de los principales problemas del comercio binacional es el transporte terrestre. La frontera opera con transbordo de mercancías, ya que hay restricciones al libre flujo de transporte por parte de ambos países. En muchas ocasiones se presentan demoras excesivas.



Arroz: Colombia redujo el arancel de las subpartidas del arroz en 15% en abril de 2001 y ha aplicado varias salvaguardias que limitan el ingreso del arroz ecuatoriano. Estas medidas se han juzgado como incumplimientos a la normativa de la CAN.



Licores: Colombia cuenta con un tratamiento discriminatorio aplicado por los departamentos a los alcoholes y licores de origen subregional. Varias iniciativas para desmontar esta medida han sido hundidas en su tránsito por el Congreso. Colombia continúa incumpliendo una sentencia de la CAN que desde 1997 pide su eliminación.



A cargo de Ecuador



Azúcar: Ecuador impone restricciones al ingreso de azúcar colombiano. Hay una sentencia de incumplimiento de octubre del 2001 dictada por el Tribunal de Justicia de la CAN. Sin embargo, la restricción continúa.



Incumplimientos al convenio automotor: Ecuador abrió las importaciones de vehículos, fijando en 0% la tarifa por derechos arancelarios, para el servicio público con franquicia. Esto representa un incumplimiento de la normativa andina.



Licencias previas para productos de oleaginosas: Ecuador solicita una licencia previa para la importación de aceites y grasas provenientes de Colombia desde diciembre de 2001.



Eliminación del trigo en la franja de precios: Ecuador sacó unilateralmente el trigo y los productos vinculados del Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP) en junio de 2000, lo cual es un incumplimiento del acuerdo de la CAN.



Anexo 4: este documento recoge el último tramo de excepciones a la aplicación del arancel externo común (AEC) que debía ser desmontado por Colombia, Venezuela y Ecuador. Ecuador se abstuvo de desmontar las excepciones y Colombia reaccionó haciendo lo mismo. El Tribunal Andino de Justicia declaró el incumplimiento por parte de Ecuador.



Soya y torta de soya: Ecuador limitó las importaciones de estos productos hasta el 31 de agosto de 2002, lo cual viola lo establecido en el mecanismo de estabilización arancelaria para productos agrícolas SAFP.



Papa: Ecuador se ha negado a entregar permisos sanitarios para la importación de papa de Colombia, aduciendo riesgo de "polilla guatemalteca", una plaga que sí existe en Ecuador. El 15 de mayo, la Secretaría General de la CAN abrió una investigación sobre esta práctica.



Lácteos, pollos, maíz: se han impuesto restricciones mediante el no otorgamiento de permisos sanitarios.
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