| 11/19/1999 12:00:00 AM

DEUDA Epidemia regional

El déficit de los entes territoriales vale más de $3 billones y, si no se actúa con rapidez, podría duplicarse en los próximos años.

La crisis de la deuda regional se parece demasiado a la de la vivienda. Un problema que se veía venir desde hace más de tres años, pero que no contó con los controles apropiados para ser neutralizado.

Por eso, al igual que con el upac, al Gobierno le tocará tomar decisiones rápidas y de fondo para evitar la parálisis de los entes territoriales y prevenir el desplome del sector financiero involucrado con una deuda que llega a los $3,5 billones.

Hacerlo no será fácil. Los costos económicos y políticos serán elevados, máxime si se tiene en cuenta que el déficit municipal alcanza los $1,5 billones, según cifras del Departamento de Planeación Nacional, y que el departamental supera $1,5 billones, de acuerdo con cálculos de la Contraloría General de la República.

Recientes análisis de la Dirección de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda indican que los 32 departamentos y los más de 1.080 municipios que hay en el país, sin excepción, tienen déficit o están camino a él. Y el 70% de ellos se encuentra prácticamente en cesación de pagos.

Basta mirar dos casos para entender la dimensión del problema. Durante 1998 el departamento de Santander tuvo ingresos corrientes de libre destinación por $57.730 millones, pero sus gastos de funcionamiento fueron del orden de los $127.559 millones. Lograr el equilibrio fiscal le podría tomar más de 10 años. Pero si el departamento lograra aumentar sus ingresos a una tasa anual del 20% y congelara los gastos, el problema estaría resuelto en solo cuatro años.

Medellín mientras tanto pidió autorización para emitir bonos por $200.000 millones pero solo le permitieron $70.000 millones, cifra con la cual sus indicadores de endeudamiento ya entran en rojo, es decir, le impiden el acceso a nuevos créditos. El déficit acumulado de la capital antioqueña durante los últimos 4 años es de $128.500 millones.

Pero las cosas podrían empeorar. Por ejemplo, Bogotá podría llegar a un déficit de $200.000 millones en menos de año y medio.

Se dañó la cartera

Las últimas cifras disponibles en el Centro de Información Financiera (Cifin) indican que en el último año y medio la calidad de la cartera del sistema financiero con los entes territoriales se deterioró hasta en 30% (ver tabla) entre diciembre del 97 y junio del 99. La deuda con mayores dificultades de pagos corresponde a departamentos y ciudades capitales.

Lo realmente grave del asunto es que buena parte de los créditos se destinaron al pago de salarios, gastos generales e intereses, debido al creciente déficit que afrontan los entes.

¿Cómo se llegó a este punto tan crítico? Las causas están sobre diagnosticadas. Por un lado, se reconoce que el sector financiero incurrió en exceso de confianza a la hora de otorgar y liberar los préstamos. El año de mayor incremento en la deuda fue 1997, cuando los excedentes de liquidez en manos de los bancos los llevaron a una desaforada competencia para colocarlos en el sector público, con un conocimiento muy escaso sobre la manera de evaluar riesgo o proyectar [lujos de caja confiables para este tipo de clientes.

Por esa razón, muchas entidades se limitaron a cumplir las normas de endeudamiento establecidas en la Ley 358, que acababa de aprobarse, y daba vía libre a bue

Empujón con bonos

Superada en parte esta primera fase de normalización, los bancos ya enfilan baterías para llevar al Congreso de la República un proyecto de Ley, idea liderada por el senador Germán Vargas Lleras, que les permitirá convertir el 80% de la deuda en bonos garantizados por la Nación.

La propuesta está rondando en el ambiente desde el año pasado (Dinero No. 66 de julio 31 de 1998), lo realmente novedoso es que ahora sí hay consenso sobre la necesidad de implementarla con rapidez para garantizar la viabilidad financiera de los entes que ni siquiera con reestructuraciones podrían seguir operando, como los departamentos de Santander y Cauca o la ciudad de Barranquilla.

Este tipo de papeles tendrían que contar con contragarantías de los mismos entes, que en cualquier caso tendrían que ser recursos del Fondo Nacional de Regalías o las rentas que ya están pignoradas pues el situado fiscal solo puede utilizarse para inversión social. Además, no todos los departamentos y municipios podrían acceder a este mecanismo para evitar una nueva fiesta de recursos a costa de la Nación.

na parte de los departamentos y municipios que hoy tienen problemas. Pero la norma 11o pudo prevenir la realización de `carruseles' para la solicitud de préstamos.

Un análisis detallado de lo que ocurrió indica que un buen número de entes pignoró las mismas rentas a diferentes entidades financieras, pero también ignoró los límites fijados para conseguir recursos. [)e esa manera, por ejemplo, si el tope para deuda eran 520.0011 millones, los representantes del ente territorial solicitaban esa cantidad en tres bancos diferentes, que no compartían información acerca de estos negocios. Con los papeles en regia, un crédito que no podía sobrepasar los $20.000 millones llegaba a los $60.000 millones.

En estos casos, la irresponsabilidad de las corporaciones públicas, como las asambleas y concejos, fue la principal causante del actual deterioro financiero. También se le podría achacar buena parte de la culpa a la falta de controles por parte de la Superintendencia Bancaria, el órgano llamado a ejercer la supervisión de los préstamos otorgados por el sector financiero.

Más que bancos

La presión sobre los bancos, que para colmo este año han registrado pérdidas superiores a los 5779.000 millones, v los anuncios de cesación de pagos por parte de municipios como Bucaramanga, Popayán y Cali encendieron la alerta.

Así, la Dirección de Apoyo Fiscal empezó a intervenir en el diseño de planes de desempeño, con una estrategia de negociación muy similar a la figura concordataria en cuanto al manejo en la prelación de pagos y las condiciones de reestructuración de deuda.

Hasta el momento se han firmado 24 convenios con departamentos v municipios y 11 acuerdos más están en lista de espera.

La experiencia en estos procesos ha dejado claro que en materia de endeudamiento territorial la única alternativa es que todos pongan. Los bancos han tenido que renunciar a cobrar la totalidad de los intereses de mora y a una parte de los corrientes; los entes han recortado su nómina hasta en un 90°0, hay acuerdo para despedir a 11.000 personas; la Nación presta recursos frescos para ejecutar los planes de ajuste institucional.

Además, los bancos han aceptado quedar en el quinto lugar en el orden de pagos después de las obligaciones laborales y otros pagos a la Dian y a la Nación. La administración ¿le esos pagos se contrata en todos los casos con una fiducia que se encarga de recibir v distribuir los ingresos por concepto de regalías, impuestos y rentas, entre otros.

Lecciones

Al mirar con ojo crítico las lecciones (le esta crisis territorial, se pueden sacar conclusiones claras. La primera, v quizá la más valiosa, es que la descentralización política está en obra negra. Los entes deben volver a pensar cuál es la estructura adecuada a su capacidad de pago y a las necesidades (le su departamento. Y tendrán que hacerlo de la mano del Gobierno central, para lo cual los convenios de desempeño son una oportunidad de oro.

En segundo lugar, que la única manera de volver viables a los departamentos v municipios en franca crisis es reducir el gasto en salarios y funcionamiento. Pero también incrementar los ingresos propios, mediante una mejor gestión fiscal y tratando de inyectar un mayor dinamismo en la economía.

Y, por último, que más allá de instrumentos de deuda, los bancos tendrán que estar dispuestos a recibir algunos activos de los entes regionales para bajar el valor del capital comprometido en lugar de sentarse a esperar a que ellos los vendan.

Las leves ya están en discusión y el camino está allanado, ahora solo falta coraje para emprender la verdadera transformación que la administración regional requiere para salir adelante
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