| 8/18/1998 12:00:00 AM

Destino Colombia: A soñar país

"El futuro no se hereda: se sueña y se construye. Es la voluntad común de los pueblos la que orienta el destino de las naciones. Destino Colombia es el primer paso de un esfuerzo profundo y sincero por construir escenarios de futuro para el país, que iluminen el pensamiento y la acción de todos los colombianos desde la riqueza de la diferencia, la multiplicidad de visiones y misiones". Quirama, Antioquia 1997

En el mundo van quedando pocos casos de países que se resignan a ver bloqueado su desarrollo por cuenta de una violencia que nadie puede controlar. Sudáfrica, que hace diez años era el ejemplo más notable, logró encontrar un modelo de país que va en camino de superar rencores raciales y sociales de tradición centenaria. Incluso Irlanda del Norte está comenzando a superar su pasado. Colombia queda como el caso más notorio de una nación que, con todas las posibilidades a la mano, no tiene éxito en el empeño.



¿Por qué no hemos sido capaces de solucionar nuestras diferencias? ¿Por qué tenemos que repetir sin fin nuestros conflictos? ¿Qué podemos hacer para recuperar el tiempo perdido?



Destino Colombia es un proyecto de construcción de país que quiere contribuir a responder estas preguntas. El proyecto, que se inició hace dos años, es la tarea de un grupo extraordinariamente diverso de personas (que, entre muchos otros, incluye empresarios, guerrilleros y paramilitares) que se reunieron para hablar del rostro que podría tener la Colombia del año 2013, quince años a partir de ahora. La primera fase de este proyecto acaba de terminar y ha producido como resultado un mapa en el que se ve una salida a nuestra crisis. En las siguientes etapas, que comienzan ahora, habrá que pasar de los planteamientos a las acciones.



De idea a realidad



El proyecto nació cuando Manuel José Carvajal, que estaba buscando una herramienta para analizar las perspectivas de largo plazo de Carvajal S.A., se encontró con una metodología de planeación de escenarios originalmente utilizada con fines militares, después de la Segunda Guerra Mundial. Con el paso de los años, ha demostrado ser de gran utilidad para construir escenarios empresariales y también para solucionar los conflictos políticos de países tan fragmentados como Sudáfrica.



Convencido de que en Colombia esta metodología podría generar logros al menos tan ambiciosos como en Sudáfrica, Carvajal decidió empezar un proyecto que les permitiera a los colombianos volver a soñar con un país vivible. Con este propósito reunió a un grupo de personas que, como él, estaban dispuestas a luchar para construir una Colombia mejor.



Junto con Eduardo Pizarro, J. Mario Aristizábal, Germán Montoya, Mario Suárez Melo, Hugo Estrada e Inés de Mosquera, actual directora del proyecto, se propusieron encontrar un grupo de gente dispuesta a botar corriente y a discutir sin prevenciones sobre las posibilidades de construir país.



Los criterios de selección, aunque simples, eran bastante difíciles de cumplir. Se necesitaban personas que reflejaran la heterogeneidad y la fragmentación del país, pero que no fueran representantes oficiales de grupos de interés, pues tenían que poder hablar desprevenidamente, sin que sus palabras comprometieran a terceros. Como dice Inés de Mosquera, "buscábamos personas representativas".



Las condiciones básicas fueron planteadas con toda claridad a quienes participarían en las discusiones. La cláusula número uno era "dedicación sin delegación". La segunda, "apertura mental". Sólo quienes estuvieran dispuestos a respetar las opiniones ajenas, a entenderlas y a aprender de ellas podían ser parte del grupo. Y la última: "un gran deseo de contribuirle al país".



La primera fase



Una vez seleccionadas 43 personas, de las más diversas tendencias, empezó la ardua labor de construir escenarios que describieran los caminos alternativos hacia el futuro de Colombia. Bajo la dirección del canadiense Adam Kahane, experto en la utilización de la metodología de planeación por escenarios y quien tuvo un papel fundamental en el proceso de Sudáfrica, se reunió un grupo que incluía políticos, guerrilleros, académicos, empresarios, autodefensas, izquierda, intelectuales y sindicatos, entre otros.



Se llevaron a cabo tres talleres diferentes, en Quirama, Antioquia, para echarle cabeza a lo que debería ser el futuro de Colombia. A los talleres, que en total tuvieron una duración de 14 días, asistieron los 43 participantes. De ellos, 39 estuvieron presentes en el recinto, tres hablaron por un intercomunicador permanente desde la cárcel y otro hizo lo mismo desde Costa Rica.



En jornadas de más de 12 horas diarias el grupo debatió sobre el futuro de Colombia, la realidad nacional y los desarrollos posibles en el mundo. Sin pretender mantener una metodología inflexible y contando con las indicaciones de Kahane, el proceso simplemente buscó aprovechar los conocimientos y la creatividad de cada uno de los participantes. Para evitar recriminaciones y conflictos, los talleres se centraron en el futuro, no en el pasado ni el presente. El trabajo fue consagrado a buscar alternativas nuevas.



En el primer taller, realizado en julio de 1997 y patrocinado por el sector privado, se expusieron las ideas de los 43 participantes sobre los problemas del país.



En el segundo, que se llevó a cabo en agosto del mismo año, con la ayuda de varios expertos el grupo amplió el conocimiento sobre la problemática de Colombia y del entorno mundial. En esta segunda reunión surgieron más ideas que contribuyeron a construir los escenarios preliminares para Colombia.



Entre el segundo y tercer taller tuvo lugar una etapa de convergencia, en la cual el proceso se volvió más creativo y empezaron a surgir los primeros consensos. En octubre de 1997 se realizó el tercer taller. En éste se acordaron y revisaron los cuatros escenarios que poco a poco fueron surgiendo. Una vez ocurrió el acuerdo empezó la redacción de los escenarios, la cual tuvo lugar desde octubre hasta julio, cuando el proyecto se hizo público y terminó la primera fase.



Debate nacional



La segunda fase, que comienza ahora, se centra en la divulgación y el debate nacional de los cuatro escenarios. Destino Colombia busca que todos los colombianos reflexionen y participen activamente en el desarrollo de las acciones que llevarían a solucionar los problemas nacionales. Por lo pronto, este grupo de 43 colombianos le presenta al país cuatro escenarios viables del futuro, para que ahora sean todos los colombianos quienes reflexionen sobre lo que debe ser la Colombia del 2013. Como afirma Hugo Estrada, uno de los participantes, "lo más valioso de todo este ejercicio fueron los acuerdos en medio de tanta divergencia".



El sueño final es que todos los colombianos se sientan responsables por el futuro del país. Se busca que todos, sin excepción, le apuesten con el corazón y con la mente, con humildad y con fuerza, a sacar adelante a Colombia. Se realizarán talleres en todo el país, en escuelas, fábricas, templos, oficinas y toda clase de recintos, donde se discutirán los escenarios y la gente podrá expresar cuál desea y cómo puede contribuir para que se haga realidad. La idea es que las personas vayan más allá de la simple lectura de los escenarios, que reflexionen respecto a cada uno de ellos y entiendan los costos y beneficios de cada una de las opciones.



Los cuatro escenarios



Los escenarios muestran lo que podría ser la Colombia del año 2013. Todos ellos podrían ocurrir.



* El primer escenario, llamado "Amanecerá y Veremos", muestra a un país que se hundió en el caos. Deja la enseñanza de que lo peor que se puede hacer es no hacer nada.



* El segundo escenario, "Más Vale Pájaro en Mano que Ciento Volando", muestra un país bajo la presión de los actores armados donde, tras diez años de desangre, el Estado y la sociedad deciden que ha llegado la hora de dialogar, "porque en definitiva es mejor un mal arreglo que un buen pleito".



* El tercer escenario, "Todos a Marchar", muestra cómo, para lograr reconstruir un país fragmentado, fue necesario instaurar un gobierno fuerte que pusiera orden y superara el caos institucional.



* Por último, "La Unión Hace la Fuerza" presenta una Colombia donde, partiendo desde la base social, se inició un esfuerzo que se tradujo en profundos cambios de mentalidad individual y colectiva. En este escenario se descubrió el mejor recurso de los colombianos; el que resulta del respeto a las diferencias y de la fuerza de la unión.
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