¿DESBANCARIZACION?

| 3/24/2000 12:00:00 AM

¿DESBANCARIZACION?

La desesperación de las autoridades económicas por ver una rápida reactivación de la economía podría llevar a la asfixia de la banca.

El sector financiero colombiano está en una compleja coyuntura. No solo está golpeado por la crisis de las familias y empresas que dejaron de pagar sus obligaciones, sino que está enfrentando una crisis de imagen ante la opinión pública, una situación de ineficiencia en la operación del negocio y, como si todo esto fuera poco, tiene que manejar las constantes restricciones que le imponen las autoridades económicas.



¿Que el sistema financiero tuvo cuantiosas utilidades durante gran parte de la década pasada? Es cierto. ¿Que los bancos son muy ineficientes? También es evidente. No obstante, la presión que se está ejerciendo sobre la banca privada y el constante cambio en las reglas del juego puede resultar muy nocivo y retrasar la recuperación de un sector definitivo para la reactivación de la economía.



Las medidas adoptadas por la Superintendencia Bancaria para fortalecer patrimonialmente al sector bancario el año pasado fueron oportunas y bienvenidas en su momento. El aumento acelerado de la cartera vencida exigía una acción rápida en materia de provisiones que reconociera los problemas existentes en los balances de los bancos y garantizara la sostenibilidad del sector en el largo plazo. El resultado fue favorable, ya que el nivel de provisiones pasó de 31% en junio de 1999 a 43,6% en diciembre del mismo año. No obstante, este nivel es aún el más bajo de los países latinoamericanos.



Aunque los beneficios de una medida de este tipo no se pueden desconocer, el sistema está sometido a demasiados cambios en la normatividad, lo que puede resultar costoso y nocivo. En el último año, muchas son las medidas que se han tomado no solo por parte de la Superintendencia Bancaria sino de la Dian, la Corte Constitucional y el Congreso que afectan a la banca de una u otra manera. Sin embargo, poco cuidado se ha puesto a los efectos de las mismas sobre este sector que se encuentra en una situación muy complicada. La reciente medida sobre la tasa de usura, que se adoptó con el afán de inducir una recuperación rápida del crédito y de la inversión, podría poner en entredicho el papel de la banca para intermediar los recursos de la economía, es decir, podría conducir hacia la desbancarización. No hay que olvidar que lo más importante para garantizar una reactivación económica duradera es permitirle al sector bancario tener una operación rentable para que sea viable. Pero sin sector bancario o, en su defecto, sin mercado de capitales no hay recuperación económica posible.



Las realidades de la banca



No toda la responsabilidad recae sobre las autoridades. Los bancos todavía tienen un largo camino por recorrer en materia de eficiencia para acomodarse a las nuevas condiciones de una economía en crisis y con una inflación que es la tercera parte de la tasa a la cual estaban acostumbrados los banqueros.



Las cifras hablan por sí solas: mientras que en Colombia los gastos operativos son un 7,1% de los activos productivos, en otras partes del mundo son del orden del 2 y 2,5%.



Por muchos años, la inflación y las tasas altas de interés les permitieron a los bancos operar holgadamente con el margen que representaba captar recursos de cuentas corrientes con cero costo para prestarlos luego a tasas que superaban el 30%. Ahora que las tasas cayeron se están viendo en grandes problemas, porque el margen ya no da. Es decir, el flujo de caja de los bancos se redujo sustancialmente, pero no han logrado mejorar su eficiencia para operar en esas nuevas condiciones.



Otra realidad de la banca y que la hace muy vulnerable es la caída del margen de interés neto, como resultado del aumento de los bienes recibidos en pago y también del aumento de la cartera improductiva.



Por otro lado, el crédito de consumo ­el más rentable para los bancos­ fue el que más se afectó con la recesión, lo que también ha contribuido a la reducción del margen de los bancos. Los créditos que se están moviendo son los de tesorería, corto plazo y empresariales, que son menos rentables.



Por último, la cartera nueva no está creciendo y la vencida sigue creciendo, con lo cual la proporción de cartera vencida frente a la cartera total es cada vez mayor.



Las tasas no se pueden regular



Hay razones de fondo que explican por qué la demanda de crédito no se ha reactivado y por qué, por mucha fuerza que haga el gobierno con medidas de este tipo, esta se va a demorar algún tiempo en reaccionar. Básicamente, hay dos razones para ello. En primer lugar, las personas y las empresas se han vuelto temerosas del contrato de crédito y, en segundo lugar, las reestructuraciones de deuda se están haciendo de tal manera que las empresas no tienen necesidad de recurrir a crédito nuevo ni siquiera para capital de trabajo. Tendrán que pasar algunos meses antes de que los bancos vuelvan a considerar a las empresas reestructuradas como posibles sujetos de crédito nuevo.



Para inducir la reactivación del crédito y por esta vía la recuperación económica, la Superintendencia Bancaria decidió modificar el cálculo de la tasa de usura, que había permanecido inalterado durante 30 años, para imponer con esta tasa un tope a la tasa de colocación. La medida no solo está desconociendo la capacidad del mercado para fijar el precio de la tasa de interés que en una situación como la actual debe reflejar el costo de administración del crédito y el costo del deterioro de la cartera y los costos de las medidas que se le van colgando al sector. Pero lo más grave es el cambio en el concepto de lo que significa en una economía la tasa de usura, tradicionalmente relacionada con una tasa muy distinta a la tasa de mercado que se aplica a quienes están en mora o fuera del sistema intermediado legalmente. Hoy estas dos tasas son la misma cosa.



En el esquema de represión bancaria ­en el que insiste el gobierno­ aparece una nueva figura: la destrucción del contrato de crédito. Es la obligación que tienen las entidades financieras de recalcular todos los créditos otorgados en períodos anteriores aplicando retroactivamente la medida de la tasa de usura. Es decir, esta tasa no se está aplicando marginalmente sobre un flujo de créditos nuevo sino a un stock de deuda que se otorgó en años anteriores y bajo condiciones diferentes en el ejercicio de la actividad crediticia.



La mezcla explosiva de controles a las tasas de interés, inversiones forzosas para financiar sectores quebrados y destrucción del contrato de crédito sin duda van a llevar a la desbancarización en el país. Lo grave es que ­contrario a lo que sucedió en México, donde el crecimiento económico fue posible sin banca, porque había fuentes alternativas de intermediación de recursos como el mercado de capitales y el acceso ilimitado a recursos externos­ en Colombia no hay ninguna alternativa. Pero lo grave es que nadie está pensando en esto, entonces ¿cómo se va a crecer?































































Nivel de provisiones en Latinoamérica
Provisiones %
Chile168,0
Brasil141,0
Venezuela122,0
Perú91,0
México61,0
Argentina56,0
Colombia43,6
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