| 3/4/2005 12:00:00 AM

Desarrollo no reembolsable

La firma del TLC sería el primer paso de un proceso de transición que requerirá cuantiosos recursos. Parte de ellos se podrá conseguir por medio de la cooperación internacional.

¿Cómo multiplicar la productividad de las pyme? Esta es una pregunta clave a puertas de un Tratado de Libre Comercio (TLC). Aunque la respuesta es amplia, los capitales de riesgo tienen mucho qué aportar. El Fondo Transandino Colombia, constituido con recursos de cooperación internacional, contará con un capital inicial de por lo menos US$20 millones para invertir en empresas pequeñas y generarles, en corto plazo, un crecimiento explosivo (ver recuadro).

Este proyecto es una muestra de lo que se puede hacer con los recursos de cooperación que viene recibiendo Colombia los últimos años en materia de Fortalecimiento de la Capacidad Comercial (FCC), rubro bajo el que se cataloga este tipo de ayuda. En 2004, el gobierno estadounidense donó cerca de US$41,6 millones y, según el vocero de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), se espera que esta ayuda aumente 20% en 2005. Esto significaría una ayuda de casi US$50 millones este año.

Además, hay donaciones no reembolsables de otras entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Para canalizar algunos de estos recursos, en las negociaciones del TLC de Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos se estableció una mesa de trabajo de fortalecimiento de la capacidad comercial, en la que se han venido aprobando proyectos desde la tercera ronda. Hasta el momento, se han aprobado 37 proyectos a los colombianos.

La mesa se ha enfocado en tres tipos de proyectos estratégicos para aprovechar el tratado: la adaptación a la integración comercial, la implementación del acuerdo y la participación en las negociaciones.

El primero incluye proyectos que, como el capital de riesgo del Fondo Transandino, apoyan al sector productivo colombiano para que sea más competitivo. Este campo es variado, con proyectos que van desde fondos de capital de riesgo, hasta el diseño de instrumentos para desarrollar, orientar y priorizar las políticas de infraestructura.

El segundo tipo de proyectos tiene en cuenta el hecho de que, en últimas, el TLC es un contrato que Colombia estaría obligado a cumplir. Por eso se busca fortalecer la capacidad de las aduanas, identificar las necesidades de ajustes procedimentales y regulatorios para llevar a la práctica los capítulos del acuerdo, y buscar que se cumplan las leyes sobre los derechos de los trabajadores y el trabajo infantil, entre otros proyectos. Estos están enfocados en el sector público y, como ayudan a que se pueda llevar a la práctica lo que se pacta en el TLC, Estados Unidos tiene un especial interés en ellos.

El tercer tipo de actividades está encaminado a involucrar a la sociedad en el proceso de negociación y mejorar la capacidad de los negociadores. Entrenamiento a periodistas sobre el proceso de integración; apoyo al Congreso de la República en la divulgación del TLC y en su seguimiento a la Agenda Interna; y estudios sobre los impactos de la negociación de propiedad intelectual sobre el sector farmacéutico son algunos de los proyectos que se han aprobado hasta ahora. Con ellos, las agencias gubernamentales, las empresas y la sociedad civil tienen mejor información sobre el proceso de liberalización comercial, aportan más, y discuten sus opiniones y preocupaciones, para que haya mayor flujo de información entre los negociadores y la sociedad. Esto es clave para generar un ambiente propicio para una buena negociación, y para que la población esté preparada para aprovechar los beneficios del TLC.

En resumen, el TLC puede ser para Colombia un trampolín de desarrollo, no solo por las puertas que les abre a los empresarios nacionales en el mercado de Estados Unidos, sino porque es una excusa para que el país saque adelante a sus sectores más productivos, mejore su infraestructura y, en general, realice las reformas que se requieren para alcanzar mayores niveles de desarrollo. En este contexto, la cooperación internacional juega un papel importante para generar cada vez mayor crecimiento sostenible en el país. Los recursos de cooperación están en aumento y pueden enfocarse en proyectos de gran impacto, que contribuyan a generar círculos virtuosos de crecimiento para el país.

Para aumentar la probabilidad de que los proyectos sean exitosos, es ideal que el proceso sea cuidadosamente puesto en marcha desde la identificación de necesidades, hasta su aprobación, realización y seguimiento. También es clave el trabajo en conjunto con el donante. Por esto es importante que instancias que se encargan de presentar proyectos a los posibles donantes, como la Mesa de Fortalecimiento de la Capacidad Comercial en la negociación del TLC, continúen mejorando sus metodologías y siendo cada vez más capaces técnicamente.
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