| 5/12/2006 12:00:00 AM

Crecimiento con distribución de ingreso

Cuáles son las principales propuestas económicas del Presidente y candidato presidencial por el partido Primero Colombia, Álvaro Uribe Vélez.

La sede de campaña en el norte de Bogotá está en plena ebullición. Hay un movimiento constante de gente que entra y sale de la sala de reuniones donde está el presidente Álvaro Uribe, convertido en candidato por unas horas al día. Los que salen hablan por celular en conversaciones breves, entran de nuevo, como si hubieran hecho alguna tarea encomendada por el mismo Uribe.

Afuera, un destacamento de militares, unos uniformados y otros en Everfit, custodia al Mandatario. También conversan por radio, con palabras cifradas que no encubren mucho la situación que quieren transmitir.

Después de la reunión, el Candidato Presidente recibe a Dinero. Se ajustan las luces para fotografía, y sereno pero adusto, comienza la entrevista. La primera inquietud la tiene Uribe: ¿Cuántas preguntas tiene? Así, experto en manejo de medios de comunicación, puede medir la duración de sus respuestas… ?

¿Cuál es el elemento más importante en su política para aumentar el crecimiento económico?

Déjeme decir tres: la Seguridad Democrática, la tributación orientada al crecimiento y el acceso a mercados, que nos den posibilidades de inversión.



¿Cuál sería el pilar de su fórmula para reducir la pobreza en el país?

No es el crecimiento salvaje. Tampoco es la distribución sin crecimiento. Es el crecimiento de la mano de la mejor distribución; es el crecimiento con focalización hacia la inversión social que genere movilidad social. Por ejemplo, el programa Familias en Acción que, al permitir que los niños de los hogares pobres estudien, evita que los hijos de los pobres estén condenados a ser pobres.



¿Qué más elementos se deberían usar para reducir la desigualdad?

Uno bien importante, una revolución educativa permanente. En este gobierno, hemos avanzado bastante pero es mucho más lo que falta. Por ejemplo, para hablar de unas pocas propuestas. Si ganamos la Presidencia, nos proponemos llegar en tres años a plena cobertura en educación básica.

Segundo, adelantar la segunda revolución del Sena con la masificación de la formación titulada y la aplicación masiva de la decisión de que los egresados del Sena puedan acceder a una universidad, completar los créditos y obtener el título de educación superior. Y tercero, la vinculación del Sena con el crédito de emprendedores. La masificación del crédito popular es otra acción para mejorar la distribución.



¿Crédito popular en qué condiciones?

De muchas maneras. Este gobierno ha avanzado mucho en microcrédito. Cuando empezó el gobierno, la cartera total de los microempresarios valía $732.000 millones, creo que hoy ya supera los $3 billones.

Pero es mucho más lo que falta. Por eso, queremos crear el Banco de las Oportunidades, el banco de los pobres que ha propuesto el Partido Conservador. Que este banco sea un gran gestor de masificación de crédito popular, que vincule las cooperativas, los bancos públicos y privados, las fundaciones. Y ahí hay otros temas muy importantes, volviendo a la Revolución Educativa, por ejemplo, en el tema del Icetex. Este gobierno pasó de $500.000 millones de cartera a más de $800.000 millones. La meta es llevarla a un mínimo de $2 billones.

Adicional a la educación, ¿habría otra herramienta importante para mejorar la competitividad?

Déjeme enmarcar la competitividad como un producto de dos variables: el mejoramiento del capital humano y el mejoramiento del capital físico. En Colombia es prioritario el mejoramiento del capital humano, porque ese capital humano construye infraestructura. Si con mucho dinero se construye infraestructura pero no se ha mejorado el capital humano, esa infraestructura no contribuye a la competitividad. Eso ha pasado en muchos países del mundo.

En capital físico está el tema de inversión en infraestructura, que tiene muchas variables. Una de ellas, que nuestro esquema tributario estimule el crecimiento; otra, empezar la agenda de obras de infraestructura que durante tantos años se ha discutido en el país y en la cual no se ha avanzado.

El TLC crea un círculo virtuoso con la agenda de infraestructura porque fuerza a construirla y da las posibilidades para financiarla. El TLC, por ejemplo, nos fuerza a obtener el crédito para completar el Túnel de la Línea, pero al mismo tiempo nos abre las posibilidades para que nos financien, porque en los bancos internacionales razonan como en este caso razonó el Banco de Japón: los colombianos ahora sí quieren hacer el túnel, pero además van a tener con qué pagarlo por su acceso a mercados grandes.



¿Cómo se priorizarían las obras de infraestructura física?

De hecho, necesita una gran discusión democrática y paciente que la hemos venido dando con los gremios, con los sectores sociales, con los gobernadores, con los alcaldes, con los ciudadanos de cada departamento.



Hay la sensación de que se está abordando todo simultáneamente, sin prioridades claras y que se decide en discusiones democráticas, sin muchas consideraciones técnicas…

Se equivocan más fácilmente los técnicos que las discusiones democráticas. Además, la discusión democrática da la posibilidad de corregir errores en la asignación de prioridades. Todo ese conjunto de obras no lo puede hacer un gobierno, pero sí hay que empezarlos con visión de largo plazo. Alguien tiene que empezar. No podemos esperar a tener la plata junta para comenzar las obras; nunca las haríamos. Hay que iniciarlas y ponerlas en un punto de no reversa. Eso obliga a que varios presidentes tengan que avanzar uno tras otro en esas obras hasta que le sirvan al país.



¿Cómo se acelera la baja en el desempleo?

(El empleo) es una variable consecuencia. Es consecuencia de la educación, del crédito, de la infraestructura, del acceso a mercados, de la confianza, de la Seguridad Democrática y del crecimiento. Con confianza e inversión se puede mejorar la calidad del empleo y en esto hay indicadores muy positivos.

Entonces, en la medida en que haya confianza de los inversionistas en Colombia, en un horizonte de largo plazo, se puede acelerar no solamente la creación de empleo sino la calidad. Confío que en el próximo gobierno pueda hacer un pacto social para acabar con la ficción del empleo temporal. Esto es, que no haya empleo temporal sino para lo que realmente haya necesidad temporal, pero no seguir con ese maltrato a los trabajadores que es el de vincularlos como temporales para oficios permanentes. Si damos ese paso, mejoraremos la calidad del empleo. Pasos de esa naturaleza nos permiten generar la confianza que garantiza un crecimiento permanente de la economía a niveles altos.



¿Cuáles serían los puntales para promover la creación de empresas?

Son tantos, ¿no? La Seguridad Democrática, los créditos, los mercados, la educación, la estabilidad normativa… Pero focalicémonos en un punto, el emprendimiento.

Este gobierno dio un paso con la reforma laboral que ha permitido tener $40.000 millones al año en el Fondo Emprender, pero hoy la demanda de recursos de emprendimiento supera ampliamente esa cifra. ¿Qué estamos buscando? Que el sistema de promoción de masificación del crédito popular privilegie el crédito de emprendimiento. Eso ayuda, ayuda en el crecimiento de la pequeña empresa, que es baluarte de la democracia.



¿Cómo formalizaría las empresas informales?

La tributación hay que pensarla más en la función de la formalización, que en función de cargas impositivas exorbitantes. Creo que la tributación puede ayudar a formalizar la economía en la medida en que tenga propuestas que no impliquen tarifas excesivas. Una propuesta para formalizar: busquemos cómo a las tarjetas de débito les aliviamos el 4 x 1.000; se puede hacer compatible una reforma tributaria orientada al crecimiento como una reforma orientada a la formalización. Es más fácil formalizar cuando la reforma está orientada al crecimiento que cuando la reforma tiene un mero objetivo fiscalista.

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