| 4/13/1998 12:00:00 AM

Corelca a manos privadas

Con la capitalización de Corelca, el Minminas se mete de frente en el hueco negro del sector eléctrico, al que nadie quería ponerle el diente.

La vinculación del capital privado a Corelca será una realidad antes de cuatro meses, si el presidente Samper y los políticos no se les atraviesan a las intenciones del ministro de Minas, Orlando Cabrales, de hacer las cosas bien.



Corelca es una de las empresas eléctricas integradas más grandes del país. Está conformada por una empresa de generación térmica, una red de transmisión y nueve compañías distribuidoras (las electrificadoras) que atienden la región de la Costa Atlántica. Tiene la penosa distinción de ser una de las entidades más corruptas del sector público colombiano.



Históricamente el negocio de distribución administrado por Corelca, es decir, las electrificadoras de la Costa, se ha caracterizado por tener niveles de eficiencia operativa escandalosamente bajos. Las pérdidas de energía están entre las más altas en Colombia, de 28% en promedio para la región en 1997. Los puestos en las empresas se han utilizado como recompensa política, que ha generado excesos de personal insostenibles. La recuperación de cartera es pésima y la facturación es ineficiente. De cada $100 de energía que se compran, se pierden $30. Y de los $70 que se facturan se recupera sólo un 60%, es decir, en el neto estas distribuidoras reciben únicamente $42 de los $100 que originalmente producen.



El aumento continuo de las deudas hizo necesario que en diciembre de 1997 el gobierno tuviera que capitalizar de nuevo las empresas distribuidoras en US$358 millones, lo que le dio la mayoría accionaria de las distribuidoras de la Costa Atlántica. Según cálculos de la FEN, del DNP y de la misma Corelca, en 1998 el déficit de caja estará entre $220.000 y $280.000 millones.



Al facilitar el pago de la deuda, el gobierno central tiene que buscar una solución definitiva al problema, pues el déficit fiscal simplemente no le deja otra salida. Ahora falta ver qué actitud tomará el presidente Samper frente a la presión que está ejerciendo la Comisión Sexta Constitucional de la Cámara de Representantes, que le ha exigido al gobierno suspender el trámite de privatización de Corelca y del resto de electrificadoras del país.



La crisis actual



Las distribuidoras de energía, en su mayoría de la Costa Atlántica, por su mala situación financiera incumplieron los contratos a precio fijo que tenían con las generadoras, lo que llevó a que éstas les cortaran el servicio. Frente a esta situación, la única alternativa que les quedó fue acudir a la Bolsa de Energía para poder seguir atendiendo a sus clientes. Pero con el fenómeno de El Niño, los precios en la Bolsa de Energía se dispararon y las distribuidoras, que ya tenían problemas financieros, dejaron de pagar también en la Bolsa y pusieron a las generadoras en una difícil situación de iliquidez.



El resultado fue una deuda creciente, cuyo valor al 31 de marzo de 1998 era de unos US$300 millones. El gobierno tomó la decisión de facilitar, mediante la figura de pagarés respaldados por la FEN, el pago de la deuda de las electrificadoras públicas con los generadores privados y regionales, así como con las generadoras del orden nacional, aunque esto último sin el aval de la FEN. Para evitar que el problema continúe, este arreglo está condicionado a que las generadoras suscriban contratos de suministro a precio fijo con las electrificadoras, los cuales también tendrán el respaldo de la FEN.



Dado que el 70% del problema en la Bolsa de Energía lo causaron las electrificadoras que pertenecen al grupo Corelca, que será capitalizado próximamente, la operación contable se hará mediante un cruce de cuentas. Esto significa que el gobierno no tendrá que aportar más efectivo. En los procesos de capitalización de las distribuidoras de Corelca, los inversionistas estratégicos que capitalicen dichas empresas se comprometen a pagar la totalidad de las obligaciones contenidas en el título o pagaré.



La capitalización



La privatización de Corelca es parte del proceso de reestructuración del sector eléctrico que se inició en 1993, con miras a transferir la operación al sector privado. La responsabilidad del gobierno se ha limitado a la regulación y la estructuración de las políticas sectoriales. Con este propósito, al final del gobierno Gaviria, se expidieron en 1994 la Ley Eléctrica 143 y de la Ley 142 de Servicios Públicos, que conjuntamente establecieron el marco regulatorio para un nuevo entorno de mercado.



Como parte de la reforma de este sector, en 1995 se creó la Bolsa de Energía, mediante la cual se buscaba la creación de un mercado mayorista y competitivo de energía. Con esta base, a comienzos de 1996 el gobierno se embarcó en la segunda parte de la

reforma, consistente en la privatización de los activos del sector en poder del Estado. Desde ese momento se han privatizado las plantas generadoras de Chivor y Betania por US$644 millones y US$400 millones respectivamente, y se vendió el control de dos compañías de electricidad integradas, el 57% de EPSA por US$550 millones, y el 49% de cada una de las subsidiarias de la EEB por un valor total de US$2.177 millones.



Actualmente el 55% de la capacidad de generación es privada, en tanto que un 26% de los usuarios son atendidos por distribuidoras privadas. El siguiente paso es la vinculación del capital privado al resto de compañías de generación y distribución, entre las cuales están Corelca y sus electrificadoras.



Siguiendo la Ley Eléctrica 143 ­que ordena separar las actividades del sector eléctrico­, para la capitalización de Corelca se ha propuesto su reorganización y la de las electrificadoras en cinco unidades de negocio: Corelca Generación, Corelca Transmisión, Electrificadora del Caribe S.A. E.S.P. (Electrocaribe), Electrificadora de la Costa S.A. (Electrocosta) y Luz y Energía de San Andrés.



Con esta reestructuración se le venderán a la nueva compañía, Electrocaribe, los activos operativos y las deudas específicamente definidas de las electrificadoras de la Guajira, Atlántico, Cesar y Magdalena. Lo mismo se hará con los activos y las deudas de las electrificadoras de Sucre, Bolívar, Córdoba y Magangué, que serán vendidos a la nueva compañía Electrocosta. Luz y Energía del Archipiélago, que atenderá las islas de San Andrés y Providencia, venderá sus activos y deuda a la nueva compañía Luz y Energía de San Andrés .



Como parte del proceso, y para no repetir la experiencia de Colpuertos, antes de la capitalización se está estimando cuál es el nivel óptimo de empleados para cada empresa y el costo del personal que está sobrando actualmente. El inversionista estratégico considerará este valor en el precio de su oferta y se hará cargo de llevar a cabo el plan de retiro voluntario de los empleados excedentarios, ya que todos los empleados quedarán a cargo de las nuevas empresas.



Los inversionistas



Invertir en Corelca resulta un excelente negocio para un inversionista que tenga experiencia en la operación de empresas de energía eléctrica. Con la sola reducción de las pérdidas y el mejoramiento del sistema de facturación, en dos años fácilmente puede recuperar la inversión.



El gobierno y los consultores en el "Road Show" (la visita a compradores potenciales en el mercado internacional) contactaron 21 inversionistas potenciales en Estados Unidos y Europa, de los cuales hay 15 muy interesados. Entre éstos están CMS de Chicago, CEA de Washington, Illinova de Illinois, Houston Industries, Iberdrola de España, además de los españoles y chilenos que ya están en Colombia y que seguramente querrán invertir en Corelca. Entre los posibles compradores nacionales están el Grupo Sanford, EPM y Promigás, que han mostrado gran interés.



Para el proceso de capitalización de los negocios de Corelca, el gobierno contrató a la unión temporal conformada por la firma internacional Credit Suisse First Boston y a Inverlink, una firma local. La vinculación del capital privado se hará con la emisión de acciones, que representarán por lo menos el 51% en cada una de las nuevas unidades de negocio. Las electrificadoras viejas se quedarán con los activos y pasivos que no hayan sido transferidos, así como con acciones de las nuevas empresas. Una vez se haya culminado esta etapa, se ofrecerán las acciones restantes al sector solidario y las que queden sin vender se ofrecerán al público en general.



El deterioro financiero de Corelca es insostenible. Según un cálculo de la FEN, en los años 90 el gobierno le ha inyectado US$1.100 millones a Corelca, sin incluir intereses ni garantías. La capitalización soluciona este problema, acaba con la corrupción y permite que en poco tiempo se dé una reducción importante de las tarifas de energía eléctrica en esta zona del país.



Esperamos que ante iniciativas tan loables de Minminas, el presidente Samper no malogre esta acción que el país necesita.
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