Con demanda y sin mercado

| 6/23/2000 12:00:00 AM

Con demanda y sin mercado

En Colombia falta mucho por hacer para desarrollar el mercado de capitales. Ordenar la deuda pública es la clave del proceso.

Organizar primero el mercado de deuda pública es clave para desarrollar un mercado de capitales. Esta fue una de las conclusiones del Seminario sobre Desarrollo de Deuda Pública e Hipotecaria en Colombia, realizado en Cartagena en mayo y en el que participaron representantes del sector financiero, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.



De acuerdo con la ponencia que presentó Mónica Aparicio, presidente del Banco Santander, en el país no hay claridad sobre los objetivos de la deuda pública. Por lo general, los instrumentos de endeudamiento se utilizan para financiar las actividades del Gobierno, canalizar la liquidez del sector público, combatir la corrupción y desarrollar el mercado de capitales.



Sin embargo, no se pueden cumplir esas cuatro tareas al mismo tiempo ni con el mismo instrumento. Además, no se cuenta con reglas claras para el manejo del mercado de deuda porque, en primera instancia, hay un exceso de reguladores (Banco de la República, Superintendencia Bancaria, Crédito Público y Ministerio de Hacienda) interactuando con diferentes políticas.



Pero hay otros aspectos que afectan la transparencia y eficiencia de este mercado como la falta de continuidad en los procesos de regulación y las presiones políticas que se ejercen en el desarrollo de nuevas normas.



Mónica Aparicio estima que para estimular estándares de calidad, seguridad y eficiencia en el mercado libre se requieren, por una parte, definir la estructura de plazo de la deuda pública con suficiente anterioridad, dejar que el mercado ponga el precio al que deben transarse los diferentes títulos, eliminar la política de inversiones forzosas y convenidas y orientar a las entidades públicas hacia la valoración a precios de mercado.





El ejemplo francés



Un buen ejemplo de cómo se reordena el mercado de deuda pública podría encontrarse en los lineamientos que sigue el Tesoro del Gobierno de Francia, cuya política de emisión de deuda se basa en 3 principios:



* Transparencia, regularidad y predictibilidad

* Liquidez y eficiencia

* Innovación y respuesta a la demanda del mercado



Estas tres condiciones se han seguido desde mediados de los años 80 y han sido revisadas constantemente. El Tesoro Francés se ha caracterizado por no tratar de golpear el mercado ni tomar ventaja de las oportunidades; por el contrario, se ha convertido en un ente predecible en sus decisiones. De esa manera, no cancela ni reduce los montos de emisión de deuda que ha anunciado y cuenta con un programa de financiación de mediano plazo que siempre presenta a comienzos de cada año.

La política de emisión del gobierno se basa entonces en la eficiencia que brinda el mercado primario (en los mecanismos de subasta rápidos, estandarizados y seguros) y en la liquidez del mercado secundario. De esa manera, Francia ha logrado el mercado de deuda más líquido de Europa.



Respecto a la innovación, los productos nuevos se diseñan a partir de discusiones y contactos permanentes con los 'dealers' del mercado primario; la revisión de los términos funcionales, legales y operativos de las emisiones y en compromisos de largo plazo para los nuevos productos.





Las fuerzas del mercado

Pero además de todo el esfuerzo interno de los gobiernos para promover el mercado de capitales, se deben tener en cuenta fuerzas externas que definen nuevos escenarios para los inversionistas y emisores de deuda.



Para José Pérez, director general de Auditoría y Control del BBVA, la reciente evolución de los mercados de valores latinoamericanos ha estado determinada por dos tendencias opuestas: una succión de recursos hacia los mercados internacionales y, al tiempo, la urgencia por desarrollar los mercados locales.



Estos dos factores inciden sobre la profundidad, liquidez y diversificación de los mercados nacionales. Por un lado, la tendencia a la globalización favorece el trabajo de multinacionales financieras con gran capacidad para captar el ahorro del público. Y, por el otro, se incrementa la demanda institucional en cada país por la llegada de administradoras privadas de pensiones (obligatorias y voluntarias) y la expansión de los fondos de inversión.



Los activos administrados por los fondos (de pensiones y mutuos) representan por lo menos el 23% del PIB del conjunto de países latinoamericanos. Dentro del tipo de inversión, hay un alto sesgo hacia la renta fija, especialmente en los fondos mutuos.



La aversión al riesgo, la volatilidad de los mercados, los desequilibrios financieros y el perfil de los inversionistas determinan esta tendencia.



Según Pérez, el crecimiento de la demanda institucional conduce a una paradoja porque proporciona una base para el firme desarrollo de los mercados de capitales pero no permite que los inversionistas cuenten aún con suficiente liquidez, instrumentos y capacidad de diversificación en los mercados locales. Con una demanda por capital que crece, la reorganización del mercado de deuda pública se hace urgente. Ahora muchos esperan señales claras en esta materia.
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