| 9/29/2006 12:00:00 AM

¿Cómo bailar con el dragón?

Es el momento de definir la relación comercial con China, el gran protagonista de los últimos años. ¿Hasta dónde debe llegar y cómo debe ser esa relación? Ya se están dando las primeras puntadas en la estrategia.

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, uno de los principales objetivos con los acuerdos comerciales es abrir nuevos mercados para los productos colombianos, con un acceso preferencial, estable y de largo plazo. Así, la agenda comercial en los últimos años se ha intensificado y en el corto plazo, Estados Unidos, Centroamérica y Chile copan el interés, que se complementa con el objetivo de realizar negociaciones conjuntas entre los países de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, con la Unión Europea, UE y los países de la Asociación Europea de Libre Comercio, EFTA.

Pero en la órbita de los tratados internacionales desarrollados por Colombia, no se puede escapar la existencia de los gigantes asiáticos. Allí, el camino es impulsar la integración de los países de la Cuenca Pacífica de América Latina —estrategia que se viene adelantando con el desarrollo de los acuerdos comerciales planteados—, para formar un eje que permita fortalecer los lazos económicos y comerciales con países miembros de APEC, Asia Pacific Economic Cooperation, formado por 21 países, entre los que se destacan —por América— Estados Unidos, Canadá, México, Chile y Perú. Una de las prioridades del gobierno es lograr acceso a APEC y consolidar las relaciones económicas y comerciales de los países de la cuenca del Pacífico latinoamericano. De hecho, en enero del año entrante, Colombia será la anfitriona de una Cumbre de Ministros de Comercio de estos países latinoamericanos.

Sin embargo, mientras estos procesos se consolidan es necesario adelantar la agenda comercial y de negocios de Colombia con Asia y, particularmente, con el dragón más grande, China, que en materia comercial nos lleva gran distancia, ya que empezó a construir su estrategia comercial de largo plazo hace varias décadas. En 1978, inició un programa de apertura al exterior y en 28 años ha logrado posicionarse como el tercer socio comercial del mundo, sus reservas internacionales se acercan a US$157.000 millones, y ha tenido crecimientos de su economía cercanos al 10,2%. Cuenta con una infraestructura envidiable (los ocho mejores puertos del mundo están ubicados en ese país y ha logrado consolidar un alto desarrollo vial y férreo). Como consecuencia tiene más de una década con superávit comercial. Logró preparar la casa para un programa sistemático y consistente de internacionalización y hoy es modelo de planificación.

La pregunta es cómo abordarlo, cuando las relaciones con ese mercado son muy pequeñas. Los antecedentes de las relaciones entre los dos países hablan por sí solas: la balanza comercial China - Colombia ha sido deficitaria por más de una década y, aunque la tendencia es hacia la baja, las cifras no son muy grandes, si se tiene en cuenta que China es una de las economías más fuertes del mundo. En 2005, las exportaciones de Colombia a China fueron de US$237 millones y las importaciones provenientes de ese país llegaron a US$1.462 millones. Según Guillermo Ricardo Vélez, embajador de Colombia en China, "negociar un TLC con China en estos momentos es demasiado arriesgado y de gran peligro para la industria nacional en sectores tan importantes como textiles, confecciones, zapatería, juguetes, entre muchos otros productos".

Pero así como es un riesgo abrir el mercado a un acuerdo de libre comercio, también lo es no tener relaciones comerciales inteligentes con el dragón chino, pues significaría no alcanzar a tomar los mejores puestos en el viaje y quedarse por fuera de la agenda de uno de los principales agentes comerciales y de negocios del mundo.

Hay más de cinco acciones o rutas para lograr un buen puesto en ese viaje (ver recuadro), que van desde la perspectiva de la inversión en Colombia —para acercarse logísticamente a Estados Unidos— hasta convertirse en elemento fundamental en las cadenas de valor de las industrias chinas y en ver en sus habitantes potenciales turistas. En este sentido, ya se han venido desarrollando varias iniciativas (ver recuadro de la inversión china en Colombia), en sectores como el petrolero, transporte y manufacturero.

Según estudios de Proexport Colombia, para el mercado chino tienen alto valor los productos que hacen parte de su cadena de valor, como los polímeros y la caprolactama, insumo para el nylon, que ya han desarrollado una relación comercial fuerte.

La inversión de China en Colombia es uno de los principales objetivos, ya que se convierte en una plataforma de desarrollo comercial conjunta creando economías de escala para llegar al mercado de Estados Unidos. Para Zhang Wei, vicepresidente del Consulado de China para la Promoción del Comercio Internacional, CCPIT por sus siglas en inglés, que acompañó una misión comercial organizada por la Oficina de Proexport en China y la Embajada de Colombia en ese país, "las empresas estatales juegan un papel importante en la definición de inversión de China. Para 2005, la inversión extranjera de China en el mundo fue de US$400.000 millones con un crecimiento del 10,3%. Los sectores de mayor interés son el comercial, luego sigue minería, manufacturas, servicios públicos y agricultura. Las tres formas son por inversión directa, adquisición o reinversión".

Lo clave es lograr actividades gana-gana para cada una de las partes. involucradas. Para analistas como Martín Gustavo Ibarra, presidente de Araújo Ibarra Consultores, "la posición geográfica de Colombia es estratégica, convirtiéndose en uno de los socios potenciales para los chinos por las ventajas como el costo de flete marítimo más económico de la región US$1,1/kilo, la legislación laboral flexible y una mano de obra competitiva".

Además de las actividades comerciales y de inversión, varios temas están en esta agenda: cómo lograr licencias fito y zoosanitarios, desarrollar memorandos de entendimiento y cooperación aduanero, buscar mecanismos para combatir al contrabando, y facilitar las compras estatales en productos como azúcar, banano, tabaco y otros, "trabajos en los cuales la velocidad y prioridad política de parte de las autoridades chinas no es la deseada", comenta un analista.

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