Colombia modelo mundial de salud

| 10/13/2000 12:00:00 AM

Colombia modelo mundial de salud

Mientras los expertos internacionales buscan inspiración en el caso colombiano, el presidente Pastrana y la Ministra de Salud ponen los puntos sobre las íes.

La contradicción no puede ser más sorprendente. Hay dos visiones sobre el estado de la seguridad social en salud en Colombia, tan opuestas que no parece que se trate del mismo país. Por un lado, está la opinión de los observadores extranjeros. Más de 140 inversionistas y expertos internacionales reunidos en Cartagena, en el X Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sistemas Privados de Salud (ALAMI) que congregó más de 500 personas, concluyeron que Colombia es el país que más ha avanzado en salud en América Latina (más que Chile o que Costa Rica) y uno de los más destacados en el mundo en desarrollo. Colombia es el caso que analizan y tratan de imitar. Por otra parte, influyentes funcionarios del Gobierno colombiano estudian la posibilidad de echar para atrás el sistema de salud desarrollado por la Ley 100, que es el generador de los logros alcanzados en la última década. ¿Cómo entender lo que está pasando?

El deseo de obtener recursos para alargar el funcionamiento del Instituto de Seguros Sociales (ISS) ha llevado a algunos a perder de vista la magnitud de lo que está en juego. La propuesta que están armando un sector del propio gobierno y algunos gremios, para eliminar el régimen subsidiado y volver a afiliar a los pobres y a trabajadores que ganan menos de 3 salarios mínimos al ISS, destruiría lo alcanzado y no salvaría al ISS. Sería lo peor de dos mundos.



¿Por qué se fijan tanto expertos y empresarios de México, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Argentina y Chile en Colombia? Los gastos en salud en el mundo están incrementándose rápidamente, lo mismo que la importancia de la salud dentro de las prioridades de las entidades multilaterales como el Banco Mundial y el BID. El monto anual de préstamos para el sector salud realizados por el Banco Mundial más que se duplicó entre 1994 y 1999. Sin embargo, la experiencia está mostrando que no siempre el dinero y la voluntad obtienen los resultados esperados en el sector. Los avances en equidad en el acceso al servicio y eficiencia en la gestión, por mencionar dos campos, ocurren a un ritmo muy inferior al del incremento en los recursos asignados.



Colombia se destaca en el contexto internacional, precisamente en las áreas donde el éxito ha sido más esquivo para los demás. La mayoría de los países han aprendido por la ruta más difícil: que no basta con meterle dinero y técnica al problema. Los mejores planes han fracasado cuando se enfrentan a las realidades políticas locales, cuando los consumidores del servicio no perciben los beneficios del cambio, o cuando el sector privado no se compromete con su mejor esfuerzo a sacar adelante las responsabilidades que le corresponden. En todos estos campos, Colombia tiene resultados para mostrar.



Los logros de Colombia



Entre 1993 y el año 2000, la cobertura de la seguridad social en salud aumentó del 13% al 58% de la población en Colombia. Esto se logró bajo el sistema generado por la Ley 100, dentro del cual han operado armoniosamente el sector público y el privado, el sistema contributivo y el subsidiado, en una conjunción de esfuerzos poco común en el concierto mundial. Ha sido una tarea de todos. Entre 1994 y 1999, las familias cotizaron US$5.000 millones adicionales en el régimen contributivo, al tiempo que el presupuesto público aumentó en US$4.600 millones para subsidiar la cobertura de los sectores menos favorecidos.



Como resultado, el sistema colombiano se destaca por la solidaridad. Un estudio de la Universidad de los Andes encontró que las transferencias de recursos de salud hacia el 40% más pobre de la población aumentaron en 290% entre 1994 y 1999. Según el doctor Christopher Murray, vocero de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Colombia "ha implantado un sistema extremadamente justo de ingreso, el cual le está dando acceso a un segmento mucho más amplio de la población, con lo cual está reduciendo las desigualdades frente a la salud y conduciendo a una mejor respuesta". Así lo demuestran los resultados del estudio "Reporte Mundial de la Salud 2000. Los sistemas de salud: mejorando su desempeño".



El sistema pluralista desarrollado en Colombia, en el que se mezclan los sectores público y privado, ha permitido sortear muchos peligros. En un primer momento, se pensó que el sistema desarrollado por la Ley 100 beneficiaría principalmente a los adultos jóvenes y a los más educados y dotados del mayor ingreso, mientras dejaría por fuera a los más jóvenes, los más viejos, los menos educados y los más pobres. Este temor resultó ser infundado, pues los baches del sistema contributivo han sido cubiertos por el sistema subsidiado, generando un cubrimiento bien distribuido entre la población.



Finalmente, no solo se amplió la cobertura, sino que los usuarios aprecian en forma inequívoca que los niveles de calidad mejoraron. Según la Encuesta Nacional de Calidad en Salud 2000, desarrollada por la Defensoría del Pueblo, la gente califica con 3,9 sobre 5 la calidad de los servicios de salud en todos los estratos sociales. El 90% de los usuarios quiere seguir con su médico o su especialista, y más del 85% quieren seguir con su ARS o su EPS.



La economía política de la salud



Los logros en cubrimiento, solidaridad y construcción de grandes consensos sociales alrededor del sistema de salud son quizás los puntos que los inversionistas internacionales miran con mayor atención. En otros países se ha encontrado con frecuencia que, en la ruta hacia la aplicación de cambios, las sociedades tienen que llegar a consensos viciados que resultan poco positivos para el sistema de salud. Los actores con poder terminan adueñándose de los procesos, en detrimento de la sociedad como un todo. Los usuarios del sistema nunca lo adoptan como propio y no lo defienden frente a los ataques de grupos particulares.



En Colombia, si bien la amenaza de los intereses creados nunca está lejos, los principales actores le han dado un refuerzo positivo al sistema.



Como lo demuestra la Encuesta Nacional de Calidad en Salud, la mayoría de los usuarios se han apropiado del sistema y no desean que cambie. Por su parte, los sectores público y privado han aprendido a trabajar juntos. La necesidad de buscar mayor eficiencia ha obligado a refinar métodos de contratación, facturación y control de costos. Los administradores de los hospitales, por ejemplo, han visto cómo este proceso ha generado unas posibilidades de diversificación de ingresos y estabilización de caja así como unas mejorías administrativas que no se habrían producido de otra manera. La oposición de los extremos contra el sistema ha mermado, en favor de una actitud más inclinada a la búsqueda de consensos. Entre los propios profesionales de la medicina, incluso, se está comenzando a apreciar que la Ley 100 no fue perjudicial para sus ingresos, como lo demuestra la información disponible.



El gobierno ha logrado una apreciación adecuada de los avances del sistema de salud. En el Congreso, la nueva ministra Sara Ordóñez dijo: "el desarrollo del Sistema debe continuar con la participación de actores públicos y privados, tanto para el aseguramiento como para la prestación de los servicios, dándole una utilización adecuada a la infraestructura existente". Y el presidente Pastrana fue contundente al afirmar: "los avances logrados en el país resaltan la imposibilidad de pensar en un monopolio público en el aseguramiento". Y enfatizó: "Continuaremos avanzando en el desarrollo de la Ley 100 de 1993, haciendo los ajustes y correctivos necesarios para alcanzar los objetivos. No reformaremos la Ley 100 en Salud: la desarrollaremos y profundizaremos". Así dieron el espaldarazo más fuerte hasta ahora entregado a la orientación de las reformas en Salud.



Los retos hacia adelante



Colombia ha logrado mucho, pero apenas ha llegado a la mitad del camino. Las metas de cobertura universal que debían ser alcanzadas en el 2001 no podrán cumplirse, por el deterioro de la economía y los costosos errores de la parte inicial del gobierno Samper. Es necesario seguir avanzando en la búsqueda de equidad alrededor de una garantía de acceso. Hay que corregir problemas serios de evasión. Hay que reforzar la posibilidad de que los pacientes escojan al especialista que desean y de que reciban la totalidad de los medicamentos que necesitan. Hay que resolver de una vez por todas la crisis del ISS sin poner en riesgo al conjunto del sistema. Hay que eliminar de tajo la corrupción y el desperdicio de muchas entidades públicas. Es indispensable seguir avanzando hacia una mayor eficiencia.



Por encima de todo, hay que perseverar en la generación de raíces profundas para tener un sistema de salud equitativo en la sociedad. Esta es la posibilidad que en otros países apenas se discute, mientras que en Colombia hay un proceso que ya tiene resultados firmes. Como lo ha dicho Roberto Cocheteux, presidente de Sanitas Colombia y vicepresidente de Alami, "los sistemas de salud deben avanzar sobre las bases de la responsabilidad, la eficiencia y la solidaridad".



Esto implica una enorme responsabilidad para las empresas de salud. "El sector privado está obligado a ir más allá de las élites y los grupos de bajo riesgo, para encontrar a los grandes conglomerados de la población", afirma Héctor Sánchez, presidente de Alami en Chile. El sector privado ha desempeñado una labor excelente, pero aún tiene mucho terreno por cubrir. El aseguramiento de la salud por parte de las Empresas Promotoras de Salud es mucho más que una actividad comercial. Las empresas deben asumir el compromiso profundo que tienen frente a la sociedad y con sus afiliados. Las aseguradoras y administradoras de servicios de salud deben ser herramientas fundamentales para alcanzar las metas de cobertura universal y de igualación de los planes de beneficios. Deben incrementar sus recursos y maximizar el uso de los que tienen disponibles.



Colombia es un modelo internacional en el campo de la salud. Incluso los empresarios de las ISAPRES chilenas, que fueron consideradas un modelo internacional en otras épocas, han aceptado que su sistema es injusto, que el sector privado no es suficiente y que su viabilidad está amenazada por las fallas de mercado que enfrentan. Y por ello en el Congreso propusieron buscar un modelo abierto, pluralista, como el colombiano actual, para asumir los compromisos con la población. La Organización Mundial de la Salud está mirando también en esta dirección, buscando involucrar más estrechamente al sector privado en la solución a la salud mundial. Sin el sector privado, las metas de acceso universal que se han planteado para la población del mundo no se cumplirán.



Los colombianos debemos valorar lo que tenemos en las manos. "Los grandes males que hoy se le atribuyen a la ley 100 son producto de la crisis económica y de la falta de una correcta reglamentación", afirma Oscar Emilio Guerra, presidente de Alami en Colombia.



No es posible que un sistema que se ha convertido en modelo mundial se pierda por cuenta de un trabajo político realizado a espaldas de los verdaderos beneficiarios del sistema. Lo que debemos hacer con nuestro sistema de seguridad social en salud es afianzarlo aún más en la sociedad. Desecharlo para generar unos recursos de caja y depositarlos en ese barril sin fondo que es el Instituto de Seguros Sociales no es solución para nadie.



El presidente Pastrana, afortunadamente, y aunque no obtuvo ninguna mención de prensa por ello, puso los puntos sobre las íes, tomando una posición firme sobre la orientación del sistema de salud en los próximos dos años. Y como cerró la ministra en su discurso inaugural: "¡Ahora, a trabajar!!!".



Los logros

Entre 1993 y el año 2000, la cobertura de la seguridad social en salud aumentó del 13% al 58%.



Entre 1994 y 1999 las familias cotizaron US$5.000 millones adicionales en el régimen contributivo, mientras que el presupuesto público aumentó en US$4.600 millones.



Entre 1994 y 1999 las transferencias de recursos de salud hacia el 40% más pobre de la población aumentaron en 290%.



Los retos

Resolver la crisis del ISS sin poner en riesgo el conjunto del sistema.



Avanzar en la búsqueda de equidad alrededor de una garantía de acceso.





Corregir la evasión.

Reforzar la posibilidad de que los pacientes escojan al especialista que desean, y que reciban la totalidad de los medicamentos que necesitan.



Eliminar de tajo la corrupción y el desperdicio de muchas entidades públicas.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.