| 10/30/2009 12:00:00 PM

Ciudades, rajadas en seguridad

Con inversión y estrategias productivas, algunas administraciones locales buscan mejorar las perspectivas socioeconómicas de sus ciudadanos. ¿Será suficiente?

El jueves 10 de septiembre el secretario de Gobierno de Medellín, Jesús María Ramírez, presentó su renuncia irrevocable al cargo ante el alcalde de la ciudad, Alonso Salazar. En su carta de dimisión, el funcionario señalaba que, tras escuchar los resultados del informe Medellín cómo vamos, en el que daban cuenta del deterioro en la percepción de seguridad de la ciudad, tuvo la plena certeza de su responsabilidad en los resultados de la encuesta.

El hecho de que en Medellín la inseguridad cobrara la caída de un funcionario público no significa que esta sea la única ciudad afectada por dicho flagelo. El informe comparativo de la red de Ciudades cómo vamos confirma que en las cinco capitales donde se realiza esta encuesta ha caído dramáticamente la sensación de seguridad en el último año.

De acuerdo con la Red, la percepción de seguridad bajó en Medellín del 72%, en 2008, al 49% en 2009; en Barranquilla pasó del 43% al 32%; en Cartagena del 27% al 22%; en Cali del 37% al 22% y en Bogotá del 33% al 22%.

En momentos en que los alcaldes están cerca de cumplir la mitad de sus mandatos, el aumento en la percepción de inseguridad es visto como uno de los problemas más serios para la calidad de vida de sus ciudadanos.

En términos generales, esto ha motivado una baja en la sensación de optimismo y satisfacción de los colombianos con lo que ofrecen sus administraciones locales. Esta coyuntura ha motivado a algunos alcaldes a revisar su agenda y tomar correctivos para evitar un mayor deterioro.

Carlos Córdoba, coordinador del programa Bogotá cómo vamos, explica que en materia de seguridad los indicadores son poco alentadores. Esta percepción normalmente está en línea con los 'datos duros', que producen los organismos de seguridad. "En todas las ciudades hemos visto una correlación entre la percepción y la realidad, no hay una sola ciudad en donde las cifras estén perfectas y la percepción disparada", explica el experto, quien considera que este es un buen momento para que las administraciones locales comiencen a revisar sus políticas y programas frente a este tema.

La secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López, reconoce que en muchas ciudades del país la percepción de inseguridad está afectando la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, cree que, en el caso específico de la capital, el tema ha sido más duro. "A nosotros nos están castigando en la encuesta", explica la funcionaria, quien defiende el trabajo de la administración distrital para lograr que la seguridad sea vista como un derecho y no solo como un servicio, aumentando al mismo tiempo la inversión y el pie de fuerza.

En Medellín, la encuesta de Percepción Ciudadana encuentra a sus habitantes "menos optimistas, perciben una desmejora en su situación económica, sienten menos satisfacción con la educación y salud y siguen preocupados con los problemas ambientales de la ciudad". Sin embargo, la sensación es positiva frente a la cobertura de servicios públicos y la movilidad.

El alcalde de Medellín, Alonso Salazar, explica que su ciudad "viene de altos estándares de seguridad y estamos viviendo una crisis coyuntural, con alguna reactivación de la violencia producto del éxito que hemos tenido para enfrentar la criminalidad". Y es que al combatir estructuras criminales que parecían inamovibles y capturado a sus principales líderes, otros están entrando y reacomodándose. Según el alcalde Salazar, "estamos asumiendo la responsabilidad, pero también estamos pidiendo al Gobierno nacional que tenga una posición al respecto porque este no es solo un tema de los alcaldes, este se debe manejar de manera integral".

En Cali el tema tampoco resulta ajeno. El desmonte de los carteles de Cali y del Norte del Valle, así como los problemas de convivencia por los altos niveles de exclusión y confrontación en sus diferentes grupos sociales han generado inconvenientes en materia de seguridad. Su alcalde, Jorge Iván Ospina, cree que debe haber un compromiso de todos los ciudadanos por colaborar con la prevención de los delitos, pero considera que en este tema también el Estado debe jugar un papel fundamental. "En estos momentos difíciles para el país es inevitable que en la ciudad se manifiesten elementos de este conflicto, pero precisamente estamos haciendo un esfuerzo interinstitucional para generar una atmósfera de seguridad", asegura.

Para enfrentar esta situación, la administración trabaja en prevención, generación de proyectos de inclusión, convivencia y cultura ciudadana para aumentar el sentido de pertenencia a la ciudad. "Definitivamente, educación, inclusión y oportunidades de trabajo son los elementos base para lograrlo", sostiene Ospina.

Inversión, un tema prioritario

En Cali, Medellín, Manizales e Ibagué, las administraciones han encontrado en el tema de la inversión, tanto pública como privada, una alternativa para mejorar las condiciones sociales de sus comunidades.

La capital antioqueña cuenta con un presupuesto para el período 2008-2011 de $12 billones, dentro del cual un tercio es aportado por Empresas Públicas de Medellín. Hasta el momento, el alcalde Salazar ha dado prioridad en la inversión al desarrollo de infraestructura social, que incluye reparaciones y nuevas construcciones en 35 colegios y unidades de salud con especificaciones de alta calidad para nivel intermedio. También son clave las inversiones en programas de movilización social y cultura ciudadana; acompañamiento en temas de empleo -que le ha permitido reducir en cinco puntos la tasa de desempleo-; generación de oportunidades para jóvenes y atención a desplazados y reinsertados.

La construcción de seis unidades deportivas y la remodelación de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, hacen parte de la apuesta de Medellín para 2010, cuando será epicentro de los IX Juegos Suramericanos.

En Cali, ya está definido el plan de 21 megaobras para actualizar las inversiones en infraestructura y espacio público, cuyo costo supera los $869.000 millones de pesos y se financiará con el cobro de valorización durante un periodo de cinco años. Para el alcalde Ospina, este proyecto hace parte del objetivo de reconstruir la confianza en lo público, generar sentido de pertenencia y de hacer de Cali un proyecto común. Las megaobras incluyen la ampliación de vías como la Circunvalar, la vía al mar y la Avenida Colombia, seis nuevos puentes peatonales, tres ciudadelas educativas, plazas, parques y 250 kilómetros nuevos de vías.

En Ibagué y Manizales, las obras de infraestructura y las alianzas público-privadas han contribuido a mejorar las condiciones socioeconómicas y la generación de empleo.

Rafael Carvajal, alcalde encargado de Manizales, destaca la ejecución de obras como el macroproyecto San José, de renovación urbana para mejorar la calidad de vida de los estratos 1 y 2, la construcción de nuevos colegios, desarrollos viales, zona franca, un nuevo aeropuerto y la construcción del 'Cable Aéreo' para aliviar los problemas de transporte. La administración también trabaja fuerte para mejorar los niveles de empleo, a partir de un plan maestro para desarrollar la industria de call centers, que está acompañado de apuestas educativas como "Manizales Bilingüe". Además, la infraestructura física de la ciudad se está modernizando en lo privado, y prueba de ello es la construcción del centro comercial Fundadores y de un nuevo hotel de la cadena Estelar.

Ibagué, que hasta el primer trimestre de 2009, y por ocho años consecutivos, ostentaba el primer lugar en la tasa de desempleo del país, logró cambiar la tendencia, redujo la tasa de desocupación y está aumentando la generación de oportunidades laborales. Jesús María Botero, alcalde de la ciudad, explica que el desarrollo de obras de infraestructura en la ciudad, así como las alianzas público-privadas para garantizar que las nuevas empresas empleen a los ibaguereños, les ha permitido pasar de una tasa promedio del 20,1% en materia de desempleo a un índice del 15,1%. En esta ciudad entró en vigencia en marzo un decreto de exención de impuestos para las nuevas empresas que generen empleo en la región, y se está trabajando en el desarrollo de clusters alrededor del turismo, textiles, manufacturas y agroindustria.

Muchos alcaldes, al llegar a la mitad del periodo, tendrán la oportunidad de hacer un 'corte de cuentas' y revisar si, lo ejecutado hasta el momento, sienta las bases para completar los retos trazados al comienzo de su gestión. Otros podrán comenzar con juicio a trabajar en lo propuesto.

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