| 8/12/1999 12:00:00 AM

Caminos para la competitividad

Gobierno y empresarios se sentaron a compartir una visión de país para el largo plazo.

El gobierno acaba de dar un viraje significativo en sus relaciones con el sector privado. Del diálogo de cada ministro con los gremios alrededor del Plan de Desarrollo y de las ocasionales reuniones del Presidente con los principales dirigentes empresariales sobre sus dificultades, se pasó a un nuevo esquema. Todo el equipo económico tuvo una reunión abierta con los presidentes de las principales empresas del país. El tema: la competitividad en Colombia. El lugar: el Centro de Convenciones de Cartagena la semana del 17 de julio. Bajo la batuta de la ministra de Comercio Exterior, Martha Lucía Ramírez y de la secretaría de la Presidencia, intercambiaron opiniones los ministros y más de 400 presidentes de las principales empresas del país. El seminario comenzó con una teleconferencia con el profesor Jeffrey Sachs, quien reveló los resultados del World Competitiveness Report 99, en los que Colombia aparece en los últimos lugares del mundo (ver edición 88 de Dinero) y se centró en la necesidad de combinar una sana política macroeconómica con una activa política industrial hacia la globalización, con mucho énfasis en el desarrollo de tecnología, educación y nuevos negocios estratégicos de alto valor agregado.



Por primera vez desde principios de los 90, un grupo tan grande y representativo del sector privado se reunió a repensar el país económico y las estrategias que debe adoptar para salir de la encrucijada. El reto es posiblemente el más importante que se ha tenido en décadas: en medio de una profunda recesión, Colombia está enfrentada a un mundo global en el que sólo la eficiencia y la competitividad ganan. Los empresarios y la sociedad están frente a la coyuntura de sacar a Colombia de los últimos puestos del ranking mundial de la competitividad y mejorar la infraestructura, la macroeconomía, la educación, la tecnología y demás aspectos críticos que hacen más competitiva a una nación. Las conclusiones del estudio liderado por Sachs son muy dicientes frente a lo que falta por hacer: para lograr estar entre los primeros 20 países del mundo, al lado de Suecia, Dinamarca o Finlandia, Colombia tendría que concentrar sus esfuerzas especialmente en la infraestructura de transporte, el desarrollo tecnológico y educativo, la flexibilización de los mercados laborales y los incentivos para crear empresas.



Los empresarios plantearon 247 iniciativas para mejorar la competitividad del país.



Visión de largo plazo




El presidente Pastrana visualizó a Colombia en el 2009. En esta visión destacó que el futuro de la economía no era otro que el futuro de las empresas y que avizoraba un enorme desplazamiento de las fuentes de desarrollo empresarial: quedarían atrás el control por los recursos naturales -como la tierra o los recursos minerales- o incluso del capital, y surgiría la importancia del uso y control del conocimiento. En los próximos 10 años, dijo, veía una nueva generación de empresarios en sectores intensivos en conocimiento, usando el libre comercio en mercados ampliados por una eficaz diplomacia económica. Para lograr que ser colombiano fuese otra vez signo de pujanza, propuso cuatro compromisos concretos para el término de su gobierno: la estabilidad macro (con equilibrio fiscal, alivio financiero y aceleración de las privatizaciones), un clima de seguridad (combinando el diálogo con el imperio de la ley y un ejército preparado tanto para la paz como para la guerra), apoyo de la comunidad internacional y mejoramiento de la calidad de la educación y la capacitación, todo ello para sustentar una estrategia de desarrollo basado en las exportaciones no tradicionales.



Andrés Obregón

Andrés Obregón, presidente del Grupo Empresarial Bavaria, planteó que la falta de competitividad es el más temible enemigo del país y, en un tono muy constructivo, invitó en una corta presentación a los empresarios a revisar el aporte que le están haciendo al país (donde pidió especialmente más atención para fortalecer el recurso humano y el desarrollo de la ciencia y la tecnología en las empresas) y al Estado a repensar su mayor contribución a la competitividad del país, que radicaría en más y mejor educación, mejor infraestructura física y social y un sistema de reglas más simple, claro y estable. Planteó la necesidad de alianzas internacionales para aprovechar las ventajas de tamaño de la nueva economía globalizada y sugirió buscar mejorar la cadena de valor con la reducción de costos de la energía y de los recursos bancarios.



Leonisa, Noel y Acesco

Los presidentes de Leonisa, Noel y Acesco presentaron en forma magistral lo aprendido en sus respectivos esfuerzos de conquista de mercados, que les ha permitido a estas tres empresas triplicar sus exportaciones en los últimos cuatro años. El profundo conocimiento del consumidor internacional y aceptar la dictadura de éste, la aceleración de los procesos de alianzas y adquisiciones como elemento indispensable para competir exitosamente y la innovación tecnológica y de logística deben ser la clave de la reorientación de la organización empresarial. Quienes emprendan este camino verán fructificar sus esfuerzos: las empresas exportadoras colombianas de primer nivel ya están ganando reconocimiento entre los compradores más exigentes del mundo. La experiencia ganada por estas empresas será invaluable para las que vienen.





Carlos M. Giraldo, presidente de Noel.



Enrique Iglesias, presidente del BID,

y el presidente Andrés Pastrana.

Un encuentro para trabajar junto con

los empresarios por el futuro.



Nicanor Restrepo

Nicanor Restrepo retomó la necesidad de ampliar mercados y alianzas internacionales para el desarrollo empresarial en el nuevo siglo, y de la urgencia de un cambio de mentalidad empresarial para valorar mucho más la educación y la capacitación de los trabajadores. Le dio importancia a la estabilidad de las normas jurídicas, para las que pidió -así como ocurre con otros derechos económicos y sociales- protección constitucional. Llamó la atención sobre la construcción de la paz como la empresa más importante en la que está comprometido el país y sobre cómo las salidas políticas para derrotar a los enemigos de la paz son las únicas posibles para recuperar el que denominó derecho a la esperanza.



Martha Lucía Ramírez

La Ministra de Comercio Exterior presentó la política nacional de competitividad, que tiene como determinantes la productividad macro y la estrategia empresarial. En la primera se incluyen factores externos a las empresas, como la seguridad, el entorno macro, la infraestructura, la regulación y la educación, que representarían un sobrecosto de más de 10% a las exportaciones. Las metas en materia de infraestructura de transporte, presentados por el ministro Cárdenas, serían el principal compromiso concreto para atender esta baja productividad macro. Para la mejora del entorno competitivo de las empresas se plantearon las líneas de una política comercial que, a la vez que cree condiciones equitativas para la producción nacional, promueva más eficazmente las exportaciones no tradicionales. El plato fuerte fue la presentación del Fondo Nacional de Productividad y Competitividad que, con recursos por $100.000 millones, servirá para cofinanciar iniciativas de modernización empresarial y desarrollo tecnológico con miras a las exportaciones.

Además de contar con grabaciones de los directores del Fondo Monetario y del Banco Mundial en apoyo de la nueva etapa del gobierno, así como la presencia de Enrique Iglesias, presidente del BID y de David di Ferranti, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, el encuentro concentró la mayor parte de su tiempo en un diálogo abierto en ocho mesas de trabajo que buscaron concretar soluciones a los principales problemas coyunturales y estructurales en los frentes macro, de mercados financieros, de infraestructura y de productividad. Los empresarios plantearon 247 iniciativas concretas a estos temas (ver cuadro Los problemas de la competitividad). En el plano macro, sobresalieron las iniciativas para defender una tasa de cambio competitiva y estimular con impuestos competitivos la producción en general y, en especial, aquélla con destino a los mercados internacionales. Los empresarios destacaron las enormes dificultades que el enrarecido entorno financiero ponía para el desarrollo productivo y la creación de empleo. Plantearon acelerar las decisiones para la resolución definitiva de la crisis de las entidades financieras, y para la refinanciación de las deudas de las empresas. Sugirieron generar mayores posibilidades a la canalización de capital de riesgo y poner mayor énfasis en los mercados de bonos y acciones en la financiación futura. También propusieron acelerar la dolarización para las transacciones financieras. En el caso de la infraestructura, plantearon la necesidad de combinar los esfuerzos de transporte por carretera con trabajos paralelos en otros modos de transporte y comunicación. En el plano de la productividad, el mayor énfasis fue en la flexibilización laboral y en la corrección de las deficiencias educativas y de capacitación. La convocatoria a los empresarios para construir una visión de largo plazo resultó ser un nuevo aire de optimismo, gracias especialmente al papel activo de los empresarios. La visión de un Presidente que quiere ampliar su repertorio de iniciativas, los documentos con compromisos de gobierno sujetos a un plan de seguimiento, el apoyo de las entidades multilaterales y el entusiasmo de los empresarios por participar en la construcción de la competitividad, fueron seguramente los motivos que condujeron a que el optimismo empresarial en Colombia se renovara.
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