| 8/5/2005 12:00:00 AM

Camino a Hong Kong

La OMC está pasando por momentos difíciles. Aunque todavía no se vislumbran acuerdos en los puntos críticos, no se descarta la posibilidad de que haya avances en la próxima conferencia ministerial.

La última semana de julio ha sido la más difícil para la Organización Mundial del Comercio, OMC, en lo que va de este año. Las negociaciones en este foro, una de cuyas prioridades es desmontar las distorsiones en el mercado agrario mundial, no han avanzado lo suficiente para cumplir la agenda que estableció desde 2001 en Doha, Qatar. Esta agenda es una de las principales herramientas de la comunidad internacional para potenciar el desarrollo mundial a largo plazo y, como va la negociación, parece difícil que se cumpla.

"Esta semana fue muy movida, porque se hizo la evaluación del semestre; todo dependía de lo que pasara en agricultura, y la falta de progreso dificultó los avances en lo demás", explica Claudia Uribe, embajadora de Colombia ante la OMC. Esto es grave, porque pone en riesgo el éxito de la Conferencia Ministerial de Hong Kong, que se llevará a cabo en diciembre. En ese momento crítico se sabrá si es posible completar la agenda de Doha en 2006, como está previsto.

Como agosto es un período de receso en la OMC, ahora las expectativas están en los avances que se hagan a partir de septiembre, cuando regresen los representantes.

Si bien se esperaba que a finales de julio hubiera acuerdos que destrabaran la negociación agrícola, estos parecen cada vez más lejanos. El meollo del asunto está repartido en tres temas: el acceso a mercados, las ayudas domésticas y los subsidios a las exportaciones. En el acceso a mercados, la discusión se centra en la fórmula para reducir progresivamente los aranceles de los bienes agrícolas, como aclara Claudia Uribe "cada país busca razones para pretender excepciones", lo cual torpedea la negociación. En las ayudas domésticas, el debate gira en torno a cómo recortar las medidas internas de apoyo a la agricultura, que distorsionan el comercio internacional. Y en los subsidios a las exportaciones, el debate se centra en disminuir los incentivos gubernamentales para promover la exportación, pues distorsionan el mercado (como los créditos subsidiados para los exportadores y la participación del Estado mediante empresas exportadoras).

En la negociación de estos tres temas, bloques muy influyentes como la Unión Europea y Estados Unidos, que protegen fuertemente su agricultura, se oponen a otros países menos desarrollados, que ven el mercado de los primeros como un importante destino para sus productos. Las negociaciones están trabadas, porque mientras los países desarrollados no hagan concesiones en agro, los otros no cederán en otros aspectos como servicios y bienes industriales, que son de interés para los primeros. A esto se suma la delicada situación política tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos. "Hay que evaluar el peso político de los diferentes actores y su momento político para saber qué movimientos se pueden hacer", sostiene Uribe. Y en la coyuntura actual, los movimientos son muy limitados.

En Europa, la negativa a los referendos para aprobar la Constitución Política europea evidencia una tendencia de rechazo a la integración. Además, el fuerte apoyo de varios gobiernos al sector agrícola y el poder de cabildeo de los agricultores dificultan los avances.

En Estados Unidos, aunque el exitoso paso del tratado de libre comercio con Centroamérica demostró que la administración Bush está comprometida con su política comercial, también evidenció la resistencia de algunos sectores políticos con fuerte poder de cabildeo.



La agenda apremia

Según declaraciones de los negociadores estadounidenses, poner en marcha la Ronda de Doha puede sacar a 300 millones de personas de la pobreza. A pesar de esto, los países no logran ponerse de acuerdo en cómo sacarla adelante; la meta es completarla en 2006 y todo depende de que la ronda de Hong Kong sea exitosa.

Sin embargo, todavía hay esperanzas. Para Supachai Panitchpakdi, secretario general saliente de la OMC, "todavía es posible realizar una reunión ministerial exitosa en diciembre, si los miembros se comprometen políticamente, se orientan en resultados y toman decisiones inmediatamente después del receso de verano". Según él, los asuntos técnicos ya se han explorado exhaustivamente y las opciones políticas se han identificado y delimitado. Sin embargo, comprender los problemas no los soluciona; "me preocupa seriamente la tendencia de algunos negociadores a estar en el borde del abismo; ellos deberían obrar con más sabiduría. La experiencia reciente nos ha enseñado que, en la OMC actual, no es posible que un tratado multilateral sea impulsado por unos cuantos miembros", dice Panitchpakdi.



Efectos en Colombia

Aunque los avances sean lentos, los empresarios colombianos deben estar preparados para que no haya sorpresas con las negociaciones de la OMC. Como dice Claudia Uribe, "las cosas que pasan por la OMC con absoluta seguridad afectan la situación de nuestros países tarde o temprano", y lo que se discute en Ginebra, en preparación de la ronda de Hong Kong, puede tener efectos no muy lejanos en la protección del mercado nacional. "En la práctica es posible que comencemos a ver pequeñas rebajas arancelarias, pues todas las semanas en Ginebra se toman decisiones sobre instrumentos, tipos de fórmulas y coeficientes y, por eso, el sector privado debe estar participando activamente. No se debe pensar que cuando no hay reuniones ministeriales, no se está negociando", explica Eduardo Muñoz, viceministro de Comercio. "Lo preocupante es que los empresarios están participando muy poco", agrega. Para él, así como los empresarios han participado ampliamente en la negociación del TLC, es importante que lo hagan en la OMC.
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