Cambio de rumbo

| 8/4/2000 12:00:00 AM

Cambio de rumbo

El petróleo es el principal soporte en ingresos del Gobierno y la mayor fuente de divisas del país.

La industria petrolera colombiana dio un giro radical. El año 2000 ha sido definitivo en el cambio de tendencia de futuro del negocio que nuevamente es el principal proveedor de divisas y recursos fiscales. En otras palabras, este año el petróleo ha vuelto a ser la vaca lechera del país.

Solo en el frente fiscal los resultados son muy claros. El año pasado, Ecopetrol le pagó al Gobierno central $2,6 billones por impuestos y transferencias. Lo que representó un crecimiento nominal del 23%. De no haber ocurrido este crecimiento, el desbalance de las finanzas públicas en el 99 habría sido superior al 6% del PIB. Este año, las cuentas son aún más sorprendentes: se estima que el déficit del sector público llegará al 3,4% del PIB. De no ser por los ingresos del petróleo, la cifra fácilmente pasaría del 4,0%. Por cada dólar de aumento en el precio del petróleo, el Estado percibe ingresos adicionales por $302.000 millones o el 0,18% del PIB.



Pero no solo es el aporte fiscal. En el frente externo, las cifras también son contundentes. El petróleo ganó una enorme participación en las exportaciones totales del país tanto que pasó de representar el 4% de las exportaciones en 1980 al 30% en 1999. Las ventas totales de crudo llegaron a los US$3.000 millones el año pasado y en el 2000 la cifra se acercará a los US$4.000 millones.



No obstante, ¿se sostendrá esta tendencia en el largo plazo? ¿Será solo el resultado de una coyuntura de precios internacionales altos del crudo? ¿El país está resolviendo sus problemas de actividad exploratoria para poder tener despejado el futuro en los próximos 10 años? Hasta hace muy poco se hablaba del estancamiento en la actividad exploratoria y de la disminución en la producción de los principales campos de Cusiana y Caño Limón. En realidad, los 90 fueron la década perdida en materia petrolera. Las equivocaciones en legislación para la contratación petrolera desincentivaron la inversión de las compañías en exploración de nuevos yacimientos. Las cifras eran alarmantes: se estimaba que ya en el 2005, el país tendría que empezar a importar combustibles con un enorme costo fiscal.



Todo fue el resultado de una política equivocada de finales de los 80 y principios de los 90 que castigaba la rentabilidad de las firmas petroleras sobre todo si los descubrimientos eran pequeños yacimientos de hidrocarburos. El sistema de contratación se sumó a los problemas de crisis económica y de deterioro de las condiciones de seguridad. ¿El resultado? La inversión en exploración y producción empezó a decaer. De hecho, el último descubrimiento importante en materia petrolera fue Cusiana y Cupiagua que se confirmó en 1989.



Solo en estos últimos meses se ha percibido un resurgimiento del interés exploratorio con algunos resultados preliminares: los campos correspondientes a los contratos de Sirirí y Niscota en Boyacá, Santander y Norte de Santander y Guandó cerca de Melgar en el departamento del Tolima. Los nuevos campos en proceso de exploración son apenas una expectativa, pero con el potencial de convertirse en generadores de ingresos anuales de US$2.250 millones para el país a partir del 2007.



Del caso Guandó se tienen cifras más concretas. Las perforaciones iniciales indican que se trata de un campo que como mínimo cuenta con 1.400 millones de barriles. Si se considera que el factor de recobro de esas reservas es de solo 20%, el potencial neto sería de 280 millones de barriles, lo que representaría ingresos para el país por US$4.700 millones de hoy si se toma un precio de US$17 por barril en el mediano plazo. Las inversiones en la vida útil del campo han sido estimadas por Ecopetrol en US$600 millones. Conclusión, se trata de un campo altamente rentable si se confirman las reservas, que, a juicio de Alberto Calderón, presidente de Ecopetrol, podrían ser superiores al estimativo de 1.400 millones de barriles.



Pero la potencialidad de estos nuevos descubrimientos no es la única tendencia que se percibe. En el 2000 ha empezado a frenarse la caída en la actividad exploratoria. La contratación de áreas para exploración ha sido la más alta de los últimos 20 años, de acuerdo con cifras de Ecopetrol. En el proceso de ronda 2000 en el que Ecopetrol presentó las áreas de mayores posibilidades de riqueza petrolera ya se firmaron 17 contratos y otros siete están en proceso. La ronda tuvo la participación de 80 empresas de las más grandes del mundo que habían suspendido el interés en Colombia. Firmas como BP, Oxy, Total, Chevron, Canadian y Petrobras, entre muchas otras, ampliarán o iniciarán operaciones en Colombia en los próximos meses. También la perforación ha empezado a recuperar los ritmos de otros tiempos con 12 pozos perforados hasta la fecha frente a una meta de 19 en el año completo.



Todos estos factores indican un cambio en las tendencias de mediano plazo del negocio petrolero en Colombia. Las modificaciones en las reglas de juego en la contratación, que se introdujeron en la ley del Plan Nacional de Desarrollo, claramente le han empezado a dar un aire a la industria por una razón muy sencilla: las perspectivas de rentabilidad crecieron sustancialmente y el premium por estar en Colombia ya está compensando el riesgo del país y de la actividad propia.



Así, las evaluaciones de autosuficiencia en combustibles en el futuro han mejorado: con los ritmos actuales, Colombia podría llegar al año 2010 con niveles de producción superiores a los 850.000 barriles por día, lo que sería una meta razonable.



"Históricamente, está demostrado que en Colombia se encuentra un gran pozo petrolero como Cusiana o Caño Limón cada diez años, pero cuando se hacen esfuerzos adecuados de exploración", afirma Alberto Calderón, presidente de Ecopetrol.



Subsidio a la gasolina



Otra discusión de los últimos tiempos en Colombia ha sido el precio de la gasolina. La política del Gobierno actual se encaminó a la liberalización del precio para equiparar el precio local con el internacional y eliminar el costo de oportunidad que representa para el país el subsidio a la gasolina.



Sin embargo, la aplicación de la política se inició a finales de 1998 cuando los precios internacionales del petróleo no sobrepasaban los US$12 o US$14 por barril. En el 99, los precios internacionales aumentaron de manera acelerada y la tendencia continuó en el 2000. Además, el escenario económico interno ha sido adverso. Todo ello reversó las intenciones de llevar el precio a niveles internacionales.



¿Qué está en juego? En el fondo, la distribución de los recursos disponibles en el país y quiénes perciben los beneficios. Hoy, Ecopetrol podría vender cada galón de gasolina a US$0,85 de acuerdo con los precios internacionales y solo está percibiendo US$0,60 por galón, un 30% menos. Esto representa menores ingresos para la empresa por cerca de $900.000 millones por los 100.000 barriles diarios (cada barril equivale a 42 galones) de gasolina que consume el país.



Se trata de un beneficio inequitativo solo para quienes tienen carro y los transportadores. "El país tiene que decidir si prefiere esos recursos en otras inversiones prioritarias del área social como salud o educación", dice Calderón.



El futuro del negocio petrolero encontró una nueva dinámica. Si se consolidan las tendencias, Colombia podría ser una potencia petrolera en América Latina. No obstante, aun queda mucho camino por recorrer porque en la última década se perdió ritmo y se debilitó la infraestructura petrolera por la disminución en los ritmos de inversión.



Las inversiones en exploración se han recuperado, pero se ha perdido mucho tiempo.



La tendencia



Se ha logrado revertir la tendencia negativa en la actividad exploratoria.

Hoy, Colombia tiene posibilidades de ser un exportador de petróleo por más tiempo.

Las fortalezas



Los ingresos fiscales que genera el petróleo le han permitido al Gobierno cubrir gran parte de su desfase.

Colombia tiene gran potencialidad en exploración de hidrocarburos.

El futuro



Aunque se ha recuperado el interés de la inversión extranjera, el país perdió mucho tiempo por el receso petrolero de los 90.

La discusión del subsidio a la gasolina está aún por darse.
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