| 7/31/1998 12:00:00 AM

Calificaciones que valen oro

Las calificadoras de riesgo garantizan el acceso a los mercados de capitales del exterior. Quiénes son y cómo lo hacen.

Aunque las calificadoras de riesgo internacionales existen desde comienzos del siglo, su importancia en términos del tamaño de su negocio y, sobre todo, de su capacidad de influir en el destino de los países ha aumentado considerablemente en los años 90. Y eso se debe a que la calificación de riesgo crediticio que otorgan determina las condiciones de acceso de los países a los mercados de capitales del exterior, algo que antes no importaba porque los gobiernos acudían a los bancos directamente cuando necesitaban recursos.



Con la integración de los países a la economía mundial y la caída del muro de Berlín, el acceso de las economías emergentes a los mercados de capitales cambió radicalmente, dándoles oportunidad a estos países de financiarse en estos mercados. Sin embargo, el acceso se logra mediante emisiones de bonos, un paso que no pueden dar si el país no cuenta con una calificación de riesgo crediticio por parte de las calificadoras reconocidas. Sin ella, la posibilidad de éxito de la colocación es casi nula.



Quiénes son



Las calificadoras de riesgo son compañías independientes que no tienen ninguna relación con los mercados y que basan su reputación en la calidad de su gestión. Actualmente son tres compañías ­todas ubicadas en Nueva York­ las que se dedican a la evaluación del riesgo crediticio de los bonos emitidos por los países latinoamericanos: Standard & Poor's (S&P), Moody's Investor Service y Duff & Phelps. La primera pertenece al grupo editorial McGraw Hill, la segunda a otra importante casa editorial y la última es de carácter independiente.



Como los mercados estaban acostumbrados a la estabilidad de Colombia, la sola posibilidad de un cambio en la calificación los pone nerviosos.



De acuerdo con los inversionistas, las calificadoras más importantes son Moody's y S&P porque tienen una larga trayectoria de aciertos. En el caso de Asia, Moody's fue la primera en alertar sobre la crisis que se venía, inclusive contrariando la opinión del Fondo Monetario Internacional. Por su parte, el prestigio de S&P ha sido tal, que pasó de calificar 35 países en 1990 a más de 80 países actualmente.



Duff & Phelps todavía no tiene el suficiente tiempo en el mercado para comparar su historial con el de estas dos firmas. Sin embargo, ha ido ganando prestigio hasta convertirse en la tercera calificadora más importante de América Latina.



Cómo lo hacen



Las firmas calificadoras son contratadas por los gobiernos, ya que éstos son los más interesados en obtener su visto bueno.



Cuando se firma el contrato se envía el primer grupo de avanzada, conformado por un analista principal y uno junior. El primero es el responsable de recomendar la calificación final del país. El segundo le da apoyo.



De Aaa hasta Baa3 son los calificados con grado de inversión.

Por debajo de Ba1 la inversión es especulativa.



Este dúo trabaja con personas del gobierno, del banco central, del sector privado, banqueros, políticos y analistas. Lleva sus conclusiones a un comité conformado por los analistas que tienen a su cargo otros países y por los que estudian sectores puntuales como el financiero o el petrolero. Se hace una votación y se decide cómo calificar al país.



Lacey Gallagher, Standard & Poor's, directora para Latinoamérica de riesgo soberano.



Todo este procedimiento implica que los gobiernos les abren las puertas a las agencias para que analicen todo cuanto sea necesario para otorgar la calificación. En este sentido, las calificadoras compiten con organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. La diferencia, sin embargo, está en que de la decisión de una calificadora dependen las condiciones de acceso de un país a la financiación externa.



La frontera



A pesar de que hay muchas categorías y dentro de éstas varios grados, lo importante para el emisor de un título es que su calificación esté ubicada por encima de la línea que marca la diferencia entre una inversión de riesgo moderado, "grado de inversión", y una inversión especulativa.



En Wall Street se mueven los negocios más grandes del mundo.*



Por lo general, los inversionistas institucionales, las compañías de seguros y los fondos de inversión sólo pueden invertir en bonos calificados como grado de inversión. Si la calificación cambia, la orden es que tienen que salir a vender. Por esta razón, si los inversionistas empiezan a sentir que un bono puede dejar de ser grado de inversión, de todas maneras lo venden con anticipación, para curarse en salud si el valor del bono se va al piso.



Fergus J. McCormick y Jaime Sanz de Duff & Phelps Credit Rating Co., encargados de monitorear la economía colombiana.



Y precisamente por esta razón hay tanta diferencia entre los "spreads" o primas de un bono especulativo y uno con grado de inversión porque el universo de los que están autorizados a invertir en los segundos es superior al que puede hacerlo en los primeros.



Desde el punto de vista de un inversionista son muy importantes las calificaciones y por tanto compara entre los diferentes ratings. Pero realmente el mercado es más de corto plazo y se fija en cosas muy distintas a las que consideran las calificadoras, razón por la cual no hay correlación directa entre lo que hace la calificadora y lo que hace el inversionista.



Lo anterior se puede explicar en el siguiente ejemplo. Actualmente el mercado es muy negativo con Colombia pese a que desde 1993 ­cuando la calificaron por primera vez­ ninguna calificadora le ha modificado su calificación de riesgo grado de inversión. El spread o prima de un bono colombiano sobre el valor de un bono del tesoro de Estados Unidos es muy alto.



Esto se presenta porque Colombia está ubicada en el nivel más bajo del grado de inversión. Es decir, está en el borde entre los dos tipos de inversiones. Como los mercados estaban acostumbrados a la estabilidad de Colombia, la sola posibilidad de un cambio en la calificación los pone nerviosos.



Mauro Leos y Francesc Balcells-Forrellad de Moody's Investors Service, analistas de la economía colombiana.



Si esto llegara a ocurrir, las pérdidas para los inversionistas podrían ser enormes. Pero no hay que olvidar que también el país sería un gran perdedor, porque su acceso a los fondos externos se haría mucho más costoso, un lujo que no nos podemos dar.



Por esta razón, es muy importante que el nuevo Gobierno aproveche la confianza que las calificadoras le están dando y haga las reformas económicas del caso para que Colombia no cruce la línea.
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