| 5/22/2008 12:00:00 AM

Bogotá Positiva, en el ojo del huracán

El mayor énfasis del Plan de Desarrollo está en el tema social, particularmente en áreas de salud y educación. Preocupa la escasa atención en materia de competitividad.

Educación gratuita hasta el grado 11; aumento en 900.000 cupos para la afiliación al régimen subsidiado de salud; promoción internacional para captar 30 empresas que inviertan y generen empleo y consolidación del sistema integrado de transporte -que incluye la construcción de la primera fase del metro-, son algunas de las iniciativas más destacadas que hacen parte del Plan de Desarrollo "Bogotá Positiva: para vivir mejor".

El proyecto fue radicado el 30 de abril pasado por el alcalde Samuel Moreno y su ejecución requerirá de un presupuesto de $38,8. Pero, más demoró el alcalde en enviar al cabildo su propuesta, que en desatar una andanada de críticas al Plan, que incluyen dudas sobre su financiación, su excesivo grado de ambición en materia de derechos, la retórica que en ocasiones prima sobre las propuestas concretas, la falta de un mayor enfoque hacia la competitividad y el alto riesgo de incumplir las promesas. La inconformidad de algunos sectores políticos con el nuevo Plan es tal que antes de iniciar la discusión, uno de los ponentes había recogido 865 inquietudes entre sus colegas.

Pero, ¿qué ha generado tantas críticas sobre la viabilidad financiera del Plan de Desarrollo y su escaso énfasis en la competitividad?

Para comenzar, los opositores han dicho que el abultado monto del Plan para los cuatro años de la administración -y uno de transición-, no es realista. María Angélica Tovar, concejal de Cambio Radical, cree que la administración distrital se excedió en optimismo frente a los ingresos que espera obtener en los cuatro años; mientras que Gilma Jiménez, concejal del Partido Liberal, cree que la iniciativa obligará la aplicación de una reforma tributaria local -que había descartado Samuel Moreno durante su campaña- o un aumento dramático en su deuda.

En términos de competitividad, hay quienes dicen que las metas son más bien etéreas y no incluyen todos los temas sustanciales. Carlos Córdoba, coordinador del programa 'Bogotá cómo vamos', echa de menos "el tema de economía urbana dentro del Plan de Desarrollo, que resulta importante para definir las formas de transacción, cadenas productivas, ciclos de producción y el impacto del desarrollo económico sobre el espacio, que en términos generales queda como en el aire". Para completar, asegura que por ninguna parte se incluyen los Tratados de Libre Comercio firmados, que le dan a la ciudad nuevas oportunidades para competir.

Pero, los secretarios de Hacienda, Juan Ricardo Ortega, y de Planeación, Óscar Molina, aseguran que en materia de financiación, el Plan está cubierto y su ejecución le permitirá a Bogotá dar el salto que requiere para ser una ciudad más incluyente y con una mejor estructura social. Y en materia de competitividad, aseguran que la formación de capital humano, el fomento del desarrollo económico y la movilidad serán ejes fundamentales para seguir avanzando.

Reforma tributaria, un imperativo

La financiación del Plan de Desarrollo se ha convertido en un dolor de cabeza para Juan Ricardo Ortega. Pero él asegura que todo está prácticamente financiado y que hay críticas porque muchas personas "se han quedado en el titular de los $38,8 billones" y no se han detenido a revisar que la pasada administración de Luis Eduardo Garzón ejecutó un Plan de Desarrollo por $31,7 billones, a pesos de hoy.

El susto inicial de la cifra, afirma, desaparece cuando se observan los principales rubros, proyectados con unos ingresos tributarios del distrito por $21 billones; transferencias por cerca de $9 billones y unos ingresos no tributarios por aproximadamente $1,8 billones. A esto, el secretario de Hacienda le suma los $1,7 billones por valorización, y señala que será una cifra relativamente baja la que tendría que buscarse por vía del crédito, para completar la financiación. Los cálculos presupuestales del Secretario de Hacienda parten de un crecimiento del Producto Interno Bruto promedio en el cuatrienio de 4,2% por año y una inflación del 4,5%.

Pero, estas cuentas no convencen a la concejal Jiménez quien, para comenzar, asegura que este no es un Plan de Desarrollo sino "una lista de mercado". La nivelación tarifaria, el aumento previsto en el recaudo del ICA -Impuesto de Industria, Comercio, Avisos y Tableros- y la posible eliminación de descuentos por pago oportuno de impuestos, son consideradas 'evidencias de una reforma en ciernes' por los críticos.

Pero, el Secretario de Hacienda asegura que Bogotá requiere de una mayor organización en el tema fiscal, que parte de un ordenamiento de las cuentas, a fin de ponerse a tono con las nuevas necesidades. Eso sí, asegura que buena parte de estos procesos tendrán la debida consulta con el sector privado. Ortega pretende llevar las tarifas de impuestos locales a los niveles vigentes en otras capitales; así como simplificar la estructura del ICA para que más comerciantes hagan su aporte y se mejore la eficiencia en el recaudo, reduciendo la morosidad.

El concejal del Polo Democráctico, Fernando Rojas, opina que incluso la administración puede apelar a dos fuentes adicionales para financiar sus proyectos: la plusvalía generada por el aumento del valor del suelo, especialmente en centros comerciales y grandes superficies, y la valorización que han ganado los inmuebles urbanos por obras como el Transmilenio -y en un futuro el metro-. En su opinión, los centros comerciales son quienes más han ganado con el proceso de transformación urbanística de la ciudad, pero hasta el momento no han hecho el aporte que deberían hacer a la ciudad.

Competitividad en el tintero

Una de las principales críticas al Plan apunta a la poca atención que mereció el tema de competitividad dentro de la iniciativa. Aunque este quedó integrado en el objetivo de "Ciudad global", la concejal María Angélica Tovar asegura que para hablar de competitividad "hay que priorizar los proyectos más importantes".

El secretario de Planeación, Óscar Molina García, defiende el concepto de competitividad incorporado en el Plan, que en su opinión apunta a una ciudad "con mayor inclusión social, con una menor población bajo la línea de pobreza e indigencia, una infraestructura de servicios básicos óptima, acceso a salud y educación, con mejor movilidad y avances en el sistema integrado de transporte".

En este sentido, explica que el Plan de Desarrollo contempla trabajar con el sector privado para lograr 30 decisiones de inversión extranjera directa certificadas; asesorar 200 empresas en mercados, producción y calidad; apoyar 100 nuevas Mipymes y desarrollar 11 proyectos de cooperación para el desarrollo, con la participación de entidades del distrito, entre una amplia lista de propuestas.

Pero, lo que concejales y analistas echan de menos en materia de competitividad, es una estrategia que vaya más allá del enunciado de programas puntuales. Para Carlos Córdoba, de Bogotá Cómo Vamos, la meta de tener a Bogotá entre las cinco primeras ciudades para hacer negocios en América Latina es interesante pero en el Plan no está claro cómo se logrará. Aunque el tema de la informalidad preocupa a la administración, no se contempla un programa para integrar estas unidades productivas al circuito formal, y el interés se queda más bien en el tema fiscal. Apenas algunos enunciados en materia de movilidad hacen pensar en que este tema será prioritario dentro del conjunto de acciones para mejorar la competitividad y lograr que la ciudad disminuya los costos económicos, sociales y ambientales.

El Secretario de Hacienda confía en que en los próximos cuatro años se consolide un sistema integrado de transporte que reduzca los costos y la accesibilidad a los centros de producción, y disminuya la contaminación. En esta estrategia está inscrita la construcción del metro para la ciudad, cuya primera línea, según Ortega, podría soportar apenas el 9% del transporte público de la ciudad. Por esta razón, insiste en que la construcción del metro debe ir acompañada de un reordenamiento del sistema total, incluidos los buses y busetas que hoy prestan el servicio y la ejecución de la denominada 'Fase 3' de Transmilenio, que incluye nuevas troncales como la calle 26 y la carrera 10ª.

Pero, más allá del exhaustivo listado de proyectos contemplados en el Plan de Desarrollo del alcalde Moreno, el gran reto de su administración será lograr que la transformación social y productiva alcanzada en los tres últimos lustros no se detenga y que Bogotá logre avanzar más rápido que otras ciudades en su búsqueda de mayor competitividad.
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